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Meteorito en Nueva Jersey revela pistas del origen de la vida

Un meteorito que atravesó el techo de una casa en Nueva Jersey en 2024 contiene aminoácidos y compuestos orgánicos de un asteroide primitivo, según un estudio publicado en Science Advances.

Lluvia de meteoros cruzando un cielo estrellado nocturno
Lluvia de meteoros en el cielo nocturno. Foto: Prokhor Minin / Unsplash

Un meteorito que atravesó el techo de una vivienda en Hillsborough, Nueva Jersey, el 16 de julio de 2024 a una velocidad de 51,500 kilómetros por hora contiene aminoácidos y compuestos orgánicos que podrían aportar pistas sobre el origen de la vida, según un nuevo estudio.

La investigación, publicada el 15 de julio en la revista Science Advances bajo el título "Meteor over New York City: Brines in a Primitive CM Asteroid", clasificó la roca como una condrita carbonácea, uno de los tipos de meteorito más primitivos del sistema solar.

Qué encontraron los científicos en los fragmentos

Los investigadores identificaron aminoácidos, moléculas prebióticas y salmueras antiguas, depósitos minerales salinos que se formaron en presencia de agua líquida hace miles de millones de años. Estos hallazgos sugieren que el asteroide de origen tuvo actividad acuosa en sus primeras etapas de formación.

Peter Jenniskens, astrónomo de meteoros del Instituto SETI y del Centro de Investigación Ames de la NASA, explicó que un análisis forense de los fragmentos reveló que conservaban material cercano a la superficie de un pequeño asteroide primitivo.

Por qué es relevante para el estudio del origen de la vida

Los meteoritos ricos en carbono como este interesan especialmente a los científicos porque transportan los mismos tipos de moléculas orgánicas que se cree jugaron un papel en el origen de la vida en la Tierra. Las salmueras antiguas encontradas en los fragmentos son evidencia de que el asteroide original contuvo agua líquida, un ingrediente esencial para procesos químicos prebióticos.

El seguimiento del meteorito fue posible gracias a las cámaras de la American Meteor Society, cuyo gerente de operaciones, Mike Hankey, coordinó la recolección de fragmentos poco después del impacto. Al tratarse de una caída presenciada y recuperada rápidamente, el material llegó a los laboratorios con menos contaminación del ambiente terrestre que otros meteoritos hallados años después de su impacto.

El equipo de investigadores continuará analizando los fragmentos para determinar con mayor precisión la composición química completa del asteroide de origen y su posible relación con otros meteoritos carbonáceos estudiados anteriormente, como los recuperados en Murchison, Australia, y Tagish Lake, Canadá.

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