Casi la mitad de los pacientes hospitalizados por COVID-19 severo tuvo al menos un virus dormido que se reactivó durante su enfermedad, según un estudio con 1,154 pacientes publicado en la revista Nature. Uno de esos virus, poco conocido hasta ahora, apareció fuertemente asociado al COVID prolongado y a discapacidad física duradera.
La investigación fue liderada por el Boston Children's Hospital junto con más de 20 instituciones de investigación biomédica en Estados Unidos y Ontario, Canadá, que analizaron más de 200,000 muestras biológicas recolectadas durante un año.
Qué virus se reactivaron y en qué momento
El equipo detectó 11 virus dormidos distintos que se reactivaron dentro de los primeros 40 días tras el ingreso hospitalario por COVID-19. Entre los más frecuentes estuvieron el virus de Epstein-Barr, el citomegalovirus, el herpes simple tipo 1 y la familia Anelloviridae, virus que no causan ninguna enfermedad humana comprobada.
Estos virus permanecen inactivos de forma común en personas sanas y pueden despertar durante periodos de enfermedad o estrés físico severo.
El vínculo entre un virus poco conocido y el COVID prolongado
La reactivación de la familia Anelloviridae, que porta la mayoría de los adultos, se asoció con discapacidad física a largo plazo y con COVID prolongado, una condición que ocurre cuando los síntomas persisten al menos cuatro semanas después de la infección inicial.
"No se sabía, con este nivel de detalle y escala, cómo la reactivación viral podría asociarse con la severidad y el desenlace del COVID", dijo Dr. Ofer Levy, director del Precision Vaccines Program en Boston Children's Hospital y coautor del estudio
Un mecanismo de reactivación que sorprendió a los investigadores
El análisis de muestras de sangre mostró que el virus de Epstein-Barr y el citomegalovirus se activaron en respuesta a la inflamación provocada por la enfermedad, y no por la supresión del sistema inmunológico, como se pensaba hasta ahora.
El hallazgo desafía la idea predominante de que la reactivación viral crónica ocurre principalmente por inmunosupresión, y demuestra que estas reactivaciones son frecuentes incluso en personas con un sistema inmune aparentemente funcional durante una enfermedad severa.
Las limitaciones del estudio
El estudio solo incluyó a pacientes hospitalizados con COVID-19 severo, por lo que sus hallazgos podrían no aplicar a personas con infecciones leves o moderadas. Además, aunque demostró una asociación entre la reactivación viral y el COVID severo, no estableció que esos virus reactivados causen directamente el COVID prolongado o la discapacidad de largo plazo.
El Dr. William Schaffner, profesor de medicina preventiva en Vanderbilt University Medical Center y también involucrado en el estudio, advirtió que la investigación genera más preguntas que respuestas.
"Los autores cuidadosamente NO atribuyen ninguna enfermedad, incluido el COVID prolongado, [a los virus reactivados]. No está claro si juegan algún papel en la producción de la enfermedad; esto podría ser un evento totalmente coincidencial", dijo Dr. William Schaffner, profesor de Vanderbilt University Medical Center, en declaraciones a ABC News
Levy dijo que aunque muchas personas ya no consideran al COVID-19 un problema, se estima que hasta 50,000 estadounidenses murieron por la enfermedad durante la temporada respiratoria 2025-2026, y que hasta 10 millones de adultos en el país podrían sufrir COVID prolongado.
Los investigadores señalaron que aún falta estudiar más a fondo los anellovirus, tradicionalmente considerados inofensivos, para determinar si contribuyen a alguna enfermedad. Los hallazgos, dijo el equipo, podrían ayudar a desarrollar pruebas diagnósticas y tratamientos más precisos para el COVID prolongado. En Boston, la Clínica ReCOVer del Boston Medical Center ya atiende a pacientes con síntomas persistentes mediante un equipo multidisciplinario de cardiólogos, neumólogos y especialistas en enfermedades infecciosas.