El telescopio espacial James Webb captó la vista más clara hasta ahora de un disco de gas de unos 800 años luz de ancho que gira a cerca de 600 kilómetros por segundo alrededor del agujero negro supermasivo en el centro de la galaxia NGC 4696. La imagen resuelve un misterio de décadas: cómo estos gigantes cósmicos siguen alimentándose pese a la enorme energía que expulsan.
El estudio se publicó el 16 de julio en The Astrophysical Journal Letters. Las observaciones muestran, por primera vez con este nivel de detalle, los filamentos de gas que conectan la atmósfera caliente de la galaxia con el disco giratorio que alimenta al agujero negro central.
Qué muestran las imágenes de NGC 4696
NGC 4696 es la galaxia más brillante del cúmulo de Centauro, a unos 145 millones de años luz de la Tierra. Las observaciones del James Webb revelaron un disco de gas de aproximadamente 800 años luz de diámetro orbitando el agujero negro, conectado a un filamento que transporta material hacia el interior.
El mapa de cuatro paneles detalla la región central de la galaxia: un remolino de gas ionizado en forma de S, un disco alrededor del núcleo unido a un filamento hacia el oeste, y la estructura de flujo, velocidad y ancho de las líneas de gas alrededor del núcleo galáctico activo y su chorro de partículas.
Cómo funciona el ciclo de alimentación del agujero negro
Los datos respaldan la idea de un ciclo de retroalimentación autorregulado. Según explicaron los investigadores, los chorros que emite el agujero negro calientan el gas circundante; ese gas más tarde se enfría y forma filamentos guiados por campos magnéticos que vuelven a alimentar el disco y, con él, al agujero negro.
El mecanismo funciona como un termostato cósmico: cuando el agujero negro libera energía, calienta su entorno y frena la caída de material; cuando ese material se enfría, vuelve a caer y reinicia el proceso. El hallazgo coincide con lo que predecían las simulaciones numéricas, pero hasta ahora no se había observado con esta claridad.
Por qué el hallazgo importa para la astronomía
El resultado ayuda a explicar una pregunta que rondaba a los astrónomos desde hace años: cómo los agujeros negros supermasivos mantienen su suministro de material a pesar de la radiación intensa que expulsan y que, en teoría, debería empujar el gas lejos y cortar su alimentación.
Entender ese equilibrio es clave para explicar cómo crecen las galaxias, ya que el agujero negro central influye en la formación de estrellas a su alrededor. Los datos de NGC 4696 ofrecen un modelo cercano y detallado de un proceso que ocurre en galaxias masivas de todo el universo.
El equipo planea analizar más observaciones del James Webb para afinar la medición de las velocidades y la temperatura del gas, y comparar NGC 4696 con otras galaxias que albergan agujeros negros supermasivos activos. La meta es confirmar si el mismo ciclo de retroalimentación se repite en otros sistemas y si explica la regulación del crecimiento galáctico a gran escala.