Las pesquerías de New Bedford son una importante fuente de empleo para las comunidades de color y los trabajadores con empleos mal pagados, pero el sector no ha protegido en gran medida a estos trabajadores. Credit: Imagen de Yochikazoo en Pixabay.
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Una trabajadora dijo ser sometida al acoso sexual y acoso por motivos de identidad en un entorno laboral hostil y generalizado en una gran empresa pesquera de New Bedford, MA, según un comunicado emitido por Lawyers for Civil Rights (LCR).

Un comunicado emitido por Lawyers for Civil Rights, relata que una mujer inmigrante de raza afroamericana desafía a Eastern Fisheries, uno de los mayores procesadores de marisco de New Bedford, tras soportar años de acoso sexual generalizado y acoso por motivos de identidad en el lugar de trabajo.

Las pesquerías de New Bedford son una importante fuente de empleo para las comunidades de color y los trabajadores con empleos mal pagados, pero el sector no ha protegido en gran medida a estos trabajadores.

Lawyers for Civil Rights (LCR) y Justice at Work unen sus fuerzas en este asunto presentado ante la Comisión contra la Discriminación de Massachusetts (MCAD). La acusación enmendada detalla cómo la dirección de Eastern Fisheries, lo que LCR llamaron “El clásico escenario de David contra Goliat”, en el caso en donde la Sra. Paula Fortes, una mujer heterosexual de Cabo Verde, fuera objeto de acoso sexual y racial persistente y de comentarios ofensivos e inapropiados.

Entre los numerosos incidentes, la Sra. Fortes alega que ha sido victima de comentarios despectivos sobre la textura de su pelo, incluyendo “pelo de escoba”, y comentarios repetidos sobre su origen racial y sobre su cuerpo e insinuaciones sexuales, su supuesta orientación sexual por parte de los trabajadores.

La Sra. Fortes alega tener que limpiar baños en los que los trabajadores dejaban intencionadamente heces en el suelo y dibujaban representaciones ofensivas de ella en la pared.

A pesar de sus quejas, los empleadores, Eastern Fisheries, Inc. y BJ’s Service Co., no abordaron ni remediaron de forma significativa sus circunstancias.

“He trabajado en estas empresas durante años y he expresado mi preocupación por el trato que recibía debido a mi identidad. Sin embargo, poco se hizo para abordar el acoso generalizado”, dijo la Sra. Fortes. “Esta experiencia me marcó y sigue afectando a mi vida hasta el día de hoy. Exijo justicia para mí y quiero que se hagan cambios por el bien de todos los trabajadores después de mí”.

“El despido sistemático de trabajadores en empleos mal remunerados, especialmente mujeres de color e inmigrantes, cuando sufren cualquier forma de acoso es vergonzoso e ilegal. Los empresarios que intentan eludir su responsabilidad de proteger a los trabajadores de la discriminación y el acoso lo hacen por su cuenta y riesgo”, ha declarado Mirian Albert, abogada de LCR. “Los empresarios deben comprometerse a escuchar y proteger a todos sus trabajadores”.

Adrián Ventura, director del Centro Comunitario de Trabajadores (CCT), donde la Sra. Fortes encontró apoyo y acceso para exigir sus derechos, añade: “lo que ha ocurrido aquí es responsabilidad de la agencia y de la empresa por no tomarse suficientemente en serio este tipo de abusos”.

“Una empresa como Eastern Fisheries tiene que convertirse en un ejemplo para la industria de procesamiento de marisco y más allá. Invitamos a los trabajadores de cualquier raza, sexo u orientación sexual a unirse a nosotros en el CCT para exigir dignidad en el trabajo”, señalo Ventura.

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