Según un estudio recientemente publicado por el Federal Reserve Bank of Boston, una familia hispana típica en Massachusetts tiene una riqueza neta estimada de apenas $1,200 mientras que una familia blanca: $549,200.
El informe, Family Wealth in Massachusetts, publicado el 12 de agosto y basado en la Massachusetts Economic Conditions and Household Opportunity Survey (Mass ECHOS), ofrece una radiografía poco habitual de algo que muchas estadísticas económicas no muestran: no cuánto dinero gana una familia, sino cuánto patrimonio realmente ha logrado acumular.
Una persona puede tener empleo y recibir un salario todos los meses y, sin embargo, poseer muy poco patrimonio.
La riqueza neta se calcula restando las deudas de los activos que posee una familia. Allí entran el valor de una vivienda, ahorros, inversiones, cuentas de retiro y otros bienes, pero también hipotecas, préstamos estudiantiles, tarjetas de crédito y otras obligaciones.
Es ese patrimonio, no solamente el salario, el que permite enfrentar una emergencia, ayudar a un hijo a pagar la universidad, iniciar un negocio, comprar una vivienda o prepararse para la jubilación.
El estudio del Boston Fed, realizado a partir de 5,018 respuestas de familias de todo Massachusetts, estima que la riqueza familiar neta mediana en el estado alcanzó los $374,000 en 2025.
Pero esa cifra, según el estudio, esconde diferencias enormes: La riqueza mediana estimada de las familias blancas fue de $549,200, mientras que para las familias afroamericanas fue de $7,800, y para las familias hispanas, apenas $1,200.
Dicho de otra manera, la riqueza mediana estimada de una familia blanca en Massachusetts es aproximadamente 458 veces la estimada para una familia hispana.
Hay, sin embargo, razones para leer esta cifra con cautela. Aunque el estudio se basa en 5,018 respuestas de familias de todo Massachusetts, el informe publicado no especifica cuántas de ellas corresponden a hogares hispanos, y en que ciudades especificas fueron estos hispanos encuestados. Además, la estimación de $1,200 de patrimonio mediano para estas familias tiene un amplio intervalo de confianza, que va de –$1,400 a $3,800. Esto no invalida el hallazgo ni la enorme brecha que identifica el estudio, pero sí plantea preguntas sobre la precisión con la que una cifra tan contundente puede representar a una comunidad hispana numerosa, diversa y geográficamente dispersa en Massachusetts. Pero incluso con esa precaución, el contraste es extraordinario.
Uno de los datos del informe ayuda a comprender por qué la acumulación de patrimonio puede ser tan diferente entre unas familias y otras: Los propietarios de vivienda en Massachusetts registraron una riqueza neta mediana estimada de $790,500 mientras que quienes alquilan, fue de solamente $1,500.
La diferencia resulta particularmente importante para la comunidad hispana porque la propiedad de una vivienda ha sido históricamente uno de los principales mecanismos utilizados por las familias estadounidenses para acumular patrimonio y transferirlo de una generación a otra.
El nuevo estudio no demuestra que la vivienda explique por sí sola la brecha racial o étnica. Pero sí vuelve a mostrar la estrecha relación existente entre ser propietario y acumular patrimonio. Massachusetts puede tener familias hispanas trabajando, pagando impuestos, creando empresas y participando activamente en la economía, pero eso no significa necesariamente que estén acumulando el patrimonio que proporciona seguridad económica a largo plazo.
El estudio encontró que 35.4% de todas las familias de Massachusetts dijeron que no podrían cubrir un gasto inesperado de $400 utilizando efectivo o su equivalente. Además, 15.7% de los encuestados reportaron riqueza cero o negativa: sus deudas igualaban o superaban el valor de sus activos.
Para una comunidad inmigrante, la diferencia entre ingreso y patrimonio adquiere otra dimensión. Muchas familias llegan a Estados Unidos sin una vivienda heredada, inversiones acumuladas durante décadas o recursos transmitidos por generaciones anteriores. Construir ese patrimonio puede tomar décadas. Por eso dos familias con ingresos relativamente similares pueden encontrarse en posiciones económicas radicalmente diferentes.
El estudio encontró otra asociación especialmente significativa: la educación. Las familias en las que el encuestado o su pareja tenía un título de posgrado registraron una riqueza mediana de aproximadamente $947,400. Entre aquellas donde ninguno tenía educación superior a high school o GED, la cifra fue de aproximadamente $11,000. Para las familias con menos de high school, la estimación fue de apenas $1,100.
Durante años, buena parte de la conversación sobre el progreso económico de los hispanos se ha concentrado en empleos, salarios y representación laboral. Este estudio del Boston Fed obliga a agregar el tema patrimonial.