Los Boston Red Sox llegaron al domingo sin conocer el sabor de lo que era caer en dos juegos seguidos desde el primero de julio.
Esa última afirmación resume la gran rematada que consiguió la tropa de Chad Tracy antes de caer el domingo ante los Atléticos de Sacramento, con pizarra de 4 a 3.
Tanto el sábado como el domingo, los patirojos quedaron bien cerca de remontar ambos compromisos. En la jornada sabatina dejaron las bases llenas en el noveno inning, con la carrera del empate en el home y el domingo estuvieron a un batazo de dejar en el terreno a los californianos.
“Tenía tiempo que esto no pasaba”, analizó el manager del club tras la derrota. “Todo el mundo acá ha sido demasiado bueno por un buen rato. Esto iba a pasar en algún punto”.
Fueron dos rachas a la que los Atléticos le pudieron poner fin con su victoria ante los Red Sox.
Los patirojos tenían 39 días sin perder en días consecutivos y habían ganado nueve series en fila. La última vez que cayeron en una serie fue ante los Rockies de Colorado, a finales de junio.
“Hicieron un gran trabajo”, reconoció el pitcher Garrett Whitlock, responsable de la carrera que igualó el encuentro en el octavo episodio. “Lo de las series es chévere, pero estamos yendo un juego a la vez”.
Los Red Sox estuvieron cerca el viernes de superar a los New York Yankees en la tabla de posiciones el viernes, cuando arrancaron el fin de semana con un triunfo ante los Atléticos. Los neoyorquinos lograron remontar a última hora y no pudieron lograr el cometido.
La novena de Aaron Boone ganó dos de tres contra los Bravos de Atlanta y la ventaja de juego y medio entre New York y Boston se mantiene.