El Parlamento Europeo reemplazó a Google como motor de búsqueda predeterminado en todos sus ordenadores a partir del 4 de junio de 2026. En su lugar instaló Qwant, un buscador francés que no almacena el historial de navegación ni revende datos de los usuarios. La medida forma parte de un paquete de soberanía tecnológica que busca reducir la dependencia del continente frente a las grandes tecnológicas estadounidenses.
La decisión fue comunicada mediante un correo interno al que tuvo acceso Politico. Según el mensaje, el cambio responde al "compromiso del Parlamento con la soberanía digital y la protección de los datos personales". Los eurodiputados aún pueden acceder a Google manualmente o cambiarlo como buscador predeterminado, pero la señal política es clara: Europa quiere dejar de depender de Silicon Valley.
Por qué Europa quiere dejar de usar tecnología de EE.UU.
El cambio de buscador no es un caso aislado. La Comisión Europea presentó esta semana su Paquete de Soberanía Tecnológica (European Tech Sovereignty), un conjunto de medidas legislativas e industriales para construir lo que Bruselas llama una "pila tecnológica" propia, desde los chips hasta la inteligencia artificial.
El diagnóstico es directo: el 80% de los productos y servicios digitales que consume la Unión Europea proviene de proveedores externos. Según datos de Sinergy Research, tres empresas estadounidenses (Amazon Web Services, Microsoft Azure y Google Cloud) controlan más del 70% del mercado europeo de computación en la nube, mientras que solo un 15% queda en manos de compañías europeas.
Qué incluye el nuevo paquete de Bruselas
El plan se articula en cuatro iniciativas principales, según detalló El Conciso. La primera es la Chips Act 2.0, que busca construir la primera fundición de semiconductores de vanguardia en suelo europeo (capaz de fabricar chips de 3 nanómetros o menos) con producción piloto prevista para 2030-2033 y una inversión estimada de 120,000 millones de euros.
La segunda es la Cloud and AI Development Act (CADA), que clasifica los servicios de nube en cuatro niveles según el grado de control europeo sobre datos, infraestructura y personal. Los gobiernos y administraciones públicas deberán evaluar qué nivel de soberanía necesitan antes de contratar con proveedores extranjeros, lo que podría obligar a replantear contratos vigentes con las tecnológicas de EE.UU.
La tercera iniciativa apuesta por el software de código abierto. La UE gasta 264,000 millones de euros al año en productos y servicios de tecnología propietaria, mayoritariamente estadounidense. Europa es la cuna de Linux y alberga más de tres millones de desarrolladores de código abierto, pero hasta ahora no convirtió ese talento en una industria coherente.
La cuarta medida es una hoja de ruta para digitalizar el sector energético e integrar los centros de datos (grandes consumidores de electricidad) de forma sostenible en el sistema eléctrico europeo.
Qué es Qwant, el buscador que reemplaza a Google
Qwant es un motor de búsqueda francés lanzado en 2013 cuyo eslogan es "el navegador que no sabe nada de ti". No almacena historial de búsquedas, no revende datos de navegación y tiene extensiones para Chrome, Edge, Firefox y Safari. Incorpora IA integrada para resumir páginas web.
El reemplazo en el Parlamento Europeo es simbólico pero significativo. No se trata de una prohibición de Google, sino de un mensaje institucional: las alternativas europeas existen y pueden funcionar.
La reacción de las tecnológicas y los obstáculos por delante
La Computer & Communications Industry Association (CCIA), patronal que agrupa a Amazon, Google y Meta, calificó el paquete de "muro proteccionista" y advirtió que los cuatro niveles de soberanía están diseñados para que los proveedores extracomunitarios no puedan cumplirlos.
En el otro extremo, 13 empresas tecnológicas europeas (entre ellas Ecosia, Proton y Mastodon) pidieron a la UE más ambición, no menos. Para estas compañías, las dependencias actuales "suponen una exposición estratégica en una era de tensa competencia geopolítica".
El principal obstáculo es financiero. Europa capta apenas el 5% del capital riesgo global, frente al 52% de Estados Unidos y el 40% de China. Las inversiones necesarias superan los 400,000 millones de euros y la mayoría debería venir del sector privado. Como reconoce la propia Comisión, "la ventana de oportunidad se está cerrando".
Qué sigue en el plan europeo de soberanía digital
El paquete presentado esta semana es el más ambicioso que Bruselas ha formulado en materia tecnológica. Pero su ejecución dependerá de la voluntad política de 27 Estados miembros con intereses y capacidades industriales muy distintas. El Consejo y el Parlamento Europeo deben negociar los textos legislativos antes de que entren en vigor.
Para quienes viven en EE.UU., la pelea no es ajena. Las decisiones que tome Europa sobre regulación tecnológica, estándares de nube y acceso a datos afectan el precio y las condiciones de las herramientas digitales que todos terminan usando, desde el correo electrónico hasta los servicios de almacenamiento en la nube.