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EL UNIVERSO AL ALCANCE EN LA LÍNEA NARANJA

Estudiantes de astronomía de Boston University convierten la línea naranja del metro en un aula itinerante para acercar la ciencia a comunidades diversas.

La estadounidense Baya Ould Rouis y la venezolana Naiara Patiño (de negro) resuelven las preguntas de los usuarios del metro en temas de astronomia. Foto: Jenny Gonzalez

Explorar el universo y sus misterios puede ser tan sencillo como montarse en la línea naranja del T (metro de Boston). Una enseñanza sobre los agujeros negros puede estar en la estación de Haymarket, la luna y sus cráteres en Ruggles y Saturno y sus anillos en Forest Hill.

 Es un sábado por la tarde y la monotonía en el metro es interrumpida por jóvenes que desafían la curiosidad de los usuarios con carteles coloridos en varios idiomas: “Somos astrónomos, pregunta sobre cómo crecen las estrellas, los eclipses solares, los cometas”, entre otros temas.

 “Queremos llevar la ciencia a la gente que va a su trabajo y que no tiene contacto con ella en otras circunstancias”, explicó Naiara Patiño, una física venezolana de 26 años, estudiante del doctorado de astronomía en Boston University.

 Patiño hace parte de un grupo de una veintena de alumnos del doctorado que conforman el programa Astronomía Inclusiva, una iniciativa estudiantil creada en 2023, para coordinar eventos orientados a la participación y divulgación pública de la ciencia en comunidades desatendidas.

Equipados con carteles, sus conocimientos y una sonrisa, salen del campus una vez al mes e imparten lo que saben. Hacen tres recorridos, de ida y venida, en la línea naranja. Los fines de semana, es cuando observan que su público está más relajado y los vagones están más vacíos.

“Buscamos una línea de metro que cruce por zonas que no sean predominantemente blancas y ricas. En la línea naranja llegamos a comunidades diversas y trabajadoras, porque no tiene tanto sentido llevarla a donde hay un montón de universitarios con más posibilidades de interactuar con científicos”, dijo Patiño.

Van de puesto en puesto esperando que la curiosidad de un pasajero se traduzca en una pregunta y puedan entablar una conversación.  En promedio en cada salida interactúan con unas 30 personas, especialmente quienes viajan con niños. “En esta experiencia podemos ver cuán importante es la ciencia para las personas, lo felices y emocionados que están de hablar sobre ciencia, y eso me hace sentir muy feliz”, afirmó Lou Baya Ould Rouis de 27 años e integrante de Astronomía Inclusiva.

Carolina Valencia, una colombiana de 40 años pensó que podían estar pidiendo plata o haciendo un show, pero cuando vio el anuncio en español y entendió de qué se trataba, quedó asombrada. “La gente en el transporte público está haciendo nada, sólo mirando el celular, muy poca gente lee, entonces alguien que rompa la rutina es genial”, opinó.

Estudiantes de doctorado en astronomía de Boston University recorren la línea naranja desafiando la curiosidad del público, para enseñar sobre los misterios del universo. 

Como su objetivo es llegar a la mayor población posible, este grupo puede responder inquietudes en inglés, español y francés, por eso sus carteles están en esos tres idiomas. Es posible que próximamente sume un estudiante que pueda interactuar en árabe.

Nouha El bechari de 29 años se interesó porque vio un cartel en francés. “Esta actividad me parece realmente impresionante, porque crea conciencia sobre el planeta, y eso me pareció muy interesante, porque es un tema que nos importa a todos”, dijo.

Los temas de las preguntas que no pueden faltar en cada recorrido es sobre alienígenas, los agujeros negros y los signos zodiacales. Entre los cuestionamientos más extraños que les han hecho, es si la luna es realmente redonda, que sigue siendo una buena pregunta para ellos, dado que desde la tierra no se puede ver completa. “Creo que siempre hay una oportunidad para enseñar un poco de ciencia, así las preguntas sean raras al comienzo” aseguró Patiño.

Para Chika Onubogu de 27 años y miembro del grupo, hacer pedagogía en el metro le ha dado significado a su trabajo. “Hace que sea más importante lo que estoy haciendo, porque la ciencia es para compartirla y transmitir información a otras personas, eso crea un impacto relevante”.

Para Sammy Siegel, quien también hace parte de la iniciativa, lo más importante de esta experiencia es poder mostrar una perspectiva diferente de la vida a través de la astronomía. “Nuestra vida cotidiana y sus problemas son pequeños, en comparación con la escala de todo el universo. Eso hace que los inconvenientes no se sientan tan gigantes, somos una parte pequeña de todo esto”.

El programa Astronomía Inclusiva no sólo promueve la pedagogía en el metro. La idea es hacer eventos en colegios, ferias de ciencia o si el clima lo permite, abrir su observatorio al público, siempre con la perspectiva de acercar la ciencia al ciudadano, que finalmente está más cerca de los que somos conscientes.

“Lo bello es como cualquier persona, en cualquier lado, puede ir afuera en la noche y ver las estrellas y planetas, y también ver en el cielo el sol, y como hace florecer las plantas, y todo eso es astronomía”, puntualizó Ould Rouis.

 

 

 

 

 

 

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