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El comediante Conan O'Brien defiende a estudiantes extranjeros en la graduación de Harvard University

Estudiantes con togas y birretes en la ceremonia de graduación de Harvard University en Cambridge, Massachusetts
Foto: Christian Lendl / Unsplash

Conan O'Brien subió ayer al estrado en Harvard Yard con un doctorado honorario recién recibido y veinte y cinco minutos para decir lo que muchos en Cambridge llevan meses pensando. En la ceremonia de graduación número 375 de Harvard University, el comediante mezcló humor con un mensaje directo: los estudiantes internacionales enriquecen este país, y atacarlos es atacar lo mejor de Estados Unidos.

La ceremonia del jueves 28 de mayo llegó en un momento de tensión abierta entre la universidad y la Administración Trump, que ha recortado más de $2.600 millones en fondos de investigación federal a Harvard University, intentó bloquear su capacidad de admitir estudiantes internacionales y la demandó alegando que no ha hecho suficiente para combatir el antisemitismo en el campus.

Defiende el aporte de los estudiantes internacionales

O'Brien se graduó de Harvard University en 1985 y presidió la publicación de humor The Harvard Lampoon. Ante miles de graduandos y sus familias reunidos en Harvard Yard, señaló irónicamente que era él mismo quien iniciaba una demanda contra su alma mater, en referencia burlesca a los litigios del gobierno federal.

Pero el momento más aplaudido llegó cuando abordó la postura de la Administración Trump sobre los estudiantes extranjeros. Planteó que quizás el gobierno tenía razón en preocuparse por cuánto aportan los extranjeros a la cultura estadounidense, y luego enumeró: música, literatura, arte, gastronomía, arquitectura, danza, avances científicos y los pilares de la ética y la moral.

El mensaje era inequívoco para la numerosa comunidad de estudiantes internacionales de Harvard University, que representa el 27% del total de la matrícula, unos 6.800 jóvenes de todo el mundo. Entre ellos, cientos de latinoamérica.

Harvard en la mira del gobierno federal

El conflicto entre Harvard University y la Casa Blanca se intensificó desde principios de 2026. La Administración federal congeló primero $2.200 millones en subvenciones y contratos, luego intentó revocar la certificación que permite a la universidad admitir estudiantes con visa F-1, y en marzo presentó una demanda formal contra la institución. Un juez federal bloqueó temporalmente el intento de prohibir la matrícula internacional.

El presidente de Harvard University, Alan Garber, escribió a la comunidad universitaria que ningún gobierno, independientemente del partido en el poder, debe dictar qué pueden enseñar las universidades privadas, a quién pueden admitir, ni qué áreas de investigación pueden explorar.

Andrew O'Donohue, el orador estudiantil de la ceremonia, quien completó un doctorado sobre instituciones democráticas, dio testimonio personal de los efectos reales de esos recortes: los fondos federales vinculados a su investigación desaparecieron por decisión de la administración Trump antes de que Harvard University interviniera para cubrirlos.

La batalla legal entre Harvard University y la administración federal continúa en los tribunales. Una audiencia sobre los recortes de fondos está prevista para los próximos meses, mientras la universidad —sostenida por un fondo de $53.000 millones— sigue siendo la principal institución que desafía abiertamente las presiones del gobierno federal sobre las universidades del país.

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