Después de 52 largos años, la comunidad haitiana a nivel mundial espera con ansias el 13 de junio, cuando Haití y Escocia se enfrentarán para dar comienzo a la temporada de partidos durante la Copa Mundial de la FIFA 2026 en el Gillette Stadium.
El orgullo de la comunidad haitiana local es notable, pero hay preocupaciones respecto de los posibles obstáculos que pueden reducir las posibilidades de asistir al partido de su país de origen.
La calificación de Haití al Mundial representa más que una victoria futbolística; es un hito cultural el cual demuestra poder y resistencia. “[El Mundial] es una instancia preciosa que está reorientando la conversación de lo que nuestro país es capaz de lograr, especialmente con esta nueva generación de jugadores que han llegado tan lejos”, comentó Ruth Georges; fundadora, CEO y coordinadora de Haitian Cultural Night.
Georges ha sido testigo del entusiasmo y el espíritu que tiene su comunidad.
“[El fútbol] es una cultura, un estilo de vida, y una religión”, es como lo describe el exentrenador de fútbol de ligas locales Wendy “Wan” Pierre-Louis.
Para muchos, como Georges, la conexión con su cultura —transmitida por su familia— ocupa un lugar central en su vida adulta. Como alguien que se especializa profesionalmente en el área de organización comunitaria y colaboración ciudadana, Georges nota varios problemas en cómo la ciudad ha organizado el evento.
El fútbol ha sido parte de su vida desde que era un niño viviendo en Port-au-Prince, siendo la razón detrás de su inexplicable emoción por la calificación al Mundial de su país de origen. Sin embargo, aún no tiene claridad de si es que va a poder asistir al partido en persona.
El Mundial provoca sentimientos encontrados en la comunidad haitiana de Massachusetts. Ante los precios elevados de los boletos y un alza en la presencia de control migratorio a nivel nacional, muchos dudan en ir o simplemente deciden no ir, excluyéndolos de su oportunidad de protagonismo en el torneo, al tratarse de una competencia para la que algunos países no lograron clasificar.
“Hay temor en cuanto a la presencia de control migratorio en el evento”, explicó Pierre-Louis. “Ellos [ICE] dicen estar protegiendo el país de ‘lo peor de lo peor’, pero siento que realmente no están actuando según eso”. Pese a que la asistencia de la policía migratoria no está confirmada para el evento, hay fans que han alterado sus planes por la ansiedad que les provocan posibles enfrentamientos.
“Tengo amigos que me cuentan que prefieren ver el partido en la televisión porque no quieren explicar por qué su inglés es limitado, o simplemente no quieren comprobar su estado migratorio legal”, compartió Pierre-Louis.
Louidjy Cribb llegó a Boston desde Saint-Marc en el 2023 y describe la participación de Haití como lo mejor que le ha pasado a su país en los últimos años. “Cuando ganamos, pasé toda la noche hablando con mi familia y amigos que están en Haití. Ninguno de nosotros podíamos creerlo, era como un sueño”, dijo Cribb .
Aunque Cribb está más cerca que nunca de ver a su país competir en el torneo, el aumento en el costo de las entradas ha reducido sus posibilidades de asistir al partido, con boletos que, según comenta, alcanzan precios de entre mil y dos mil dólares.
Para la comunidad haitiana, la clasificación al Mundial representa mucho más que un resultado deportivo. En medio de la crisis política y social que atraviesa Haití, así como de los desafíos que enfrentan los haitianos en Estados Unidos, la participación de la selección nacional se ha convertido en una fuente de orgullo colectivo y visibilidad internacional.
Pierre-Louis asegura que, pese al fuerte orgullo con el que llegó a Estados Unidos como haitiano, también ha percibido hostilidad hacia su comunidad, donde considera que algunos países no respaldan activamente la participación de Haití en el Mundial. Frente a esas divisiones, ve en el fútbol una oportunidad para fortalecer la solidaridad regional y unir a las comunidades caribeñas en lugar de profundizar las diferencias.
“No he notado un sentimiento de unidad alrededor de la participación de mi país en el Mundial”, dice Georges, explicando que las oportunidades que nacen del evento van más allá de la participación de la comunidad; también existen oportunidades de negocio. “Los negocios locales pueden organizar eventos, hacer merchandising y encontrar formas de sacar provecho económico de esto”, explicó Georges. “Se estima que el Mundial va a generar cerca de mil millones de dólares, si no más, en Massachusetts. ¿Por qué los negocios afrocaribeños y de personas de color no se centran alrededor de eso para sacarle provecho al momento?”.
Las circunstancias rodeando el regreso de Haití al escenario global están lejos de ser ideales. No obstante, los haitianos de Massachusetts encuentran maneras de celebrar y, más importante, transmitir un mensaje significativo.
En colaboración con el comité de Haitian Culture Night, Georges impulsó la primera alianza entre el New England Revolution y Haitian Culture Night, que incluyó la realización de un partido de fútbol en el Gillette Stadium el 9 de mayo. Además, los Boston Red Sox celebrarán la cultura haitiana con un evento el 22 de mayo en Fenway Park, durante el partido frente a los Minnesota Twins. A esto se suman fiestas locales y desfiles programados en distintas comunidades a lo largo del estado.
“Esperamos que el Mundial y donde se encuentra nuestra comunidad actualmente logren que las generaciones más jóvenes noten el valor de mantenerse conectadas a su cultura”, concluyó Georges.