El abrazo de Mike Trout durante el saludo entre Albert Pujols y Miguel Cabrera / Foto captura de @MLB

Esta postal del Juego de Estrellas quedará como uno de los mejores recuerdos de la MLB en todo 2022. Albert Pujols, de regreso al Dodger Stadium para su último Juego de Estrellas, es sorprendido por los abrazos de Miguel Cabrera, Shohei Ohtani y Mike Trout.

Las más grandes figuras del beisbol en los últimos años, rindiendo tributo y mostrando su afecto por la leyenda nacida en Santo Domingo.

Las imágenes son lindas, pero también simbólicas. En cierta manera, son América Latina (Cabrera), Estados Unidos (Trout) y el mundo entero (Ohtani) quienes están allí, celebrando a la ídolo que se va.

Muchos fanáticos sienten abierta antipatía por el comisionado de las Grandes Ligas. Pero Rob Manfred también es el responsable de que se haya visto en Los Ángeles algo así.

Fue él quien se inventó la creación de cupos adicionales en el roster del Clásico de Julio, para honrar a peloteros con recorridos extraordinarios. Fue él quien convenció a la Asociación de Jugadores para que la figura quedara institucionalizada en cada cita de verano. Y fue él quien decidió hace una semana hacer esta invitación.

Y allí están. Pujols y Cabrera probablemente no habrían asistido a este Juego de Estrellas si no fuera por Manfred.

El dominicano tiene números discretos este año (.215 de average, 6 jonrones y .676 de OPS). El venezolano ha coqueteado con los .300 (.287, 3, .670), pero no conquistó el voto popular. Y tampoco fue el bateador designado elegido por los propios peloteros.

Así que algo era necesario para que las dos estrellas que más han brillado en los últimos 20 años estuvieran allí, en el Dodger Stadium. Y el joven Santiago Espinal es uno de los más agradecidos con el gesto.

«No puedo creer que esté montado en el mismo autobús que Miguel Cabrera», sonrió con emoción el joven nacido en el Cibao.

Bien fuera delante de la cámara de Sports Network, la cadena canadiense, o ante el grabador del Toronto Sun o frente a quien quisiera escucharlo, Espinal era todo admiración.

“Cuando entré al autobús y vi a Miguel Cabrera subirse, fue decir… ¡miércoles!», exclamó el camarero de los Azulejos. «Te da mucha motivación estar en un autobús con alguien así”.

«Aquí soy un aficionado más», confesó el venezolano Luis Arráez, el líder bate de toda la MLB. «Vine a disfrutar de esto, precisamente».

Arráez rió mientras entró en detalles, interrogado por el Minneapolis Star Tribune.

«Vi a Miggy y le di un montón de abrazos», relató el joven infielder de los Mellizos. «Y Albert es maravilloso. Es un ser humano maravilloso, un compañero maravilloso. Lo estoy buscando para tomarme fotos con él».

Entonces llegó el Derby de Jonrones. Los organizadores tuvieron la gran idea de invitar a Pujols como uno de los ocho competidores. Está claro que no es uno de los ochos sluggers del momento en el Big Show. Pero únicamente cinco veces en la centenaria historia de las Grandes Ligas una leyenda se despide del beisbol con al menos 678 cuadrangulares en su cuenta personal.

Eso merecia un tributo. No hay duda alguna.

Por eso pasó lo que pasó en la primera ronda, cuando parecía que La Máquina podía quedar eliminado ante Kyle Schwarber, el primer sembrado.

Schwarber lidera la Liga Nacional con 29 bombazos. Y Pujols se hizo a un lado para respirar, antes de afrontar los últimos 30 segundos de su turno contra el forzudo de los Filis.

Fue allí cuando sus compatriotas Juan Soto, José Ramírez, Manny Machado, Starling Marte empezaron a animarlo. Y de inmediato, todo el público aplaudió, y las estrellas de ambos circuitos aplaudieron, y le rodearon, para dar ánimo al hombre que suma 2.170 carreras empujadas y 3.333 hits.

Fue uno de los momentos más emotivos de la jornada. Una postal que quedará para el recuerdo. La más inesperada y espontánea muestra de admiración.

El propio Schwarber dedicó teatrales reverencias a Pujols, tras ser derrotado. Y se fundió con él en un abrazo que resultó ser el reconocimiento mayor.

Cabrera dijo a LasMayores.com que no quiere protagonizar un tour de despedida en 2023, su último año como pelotero activo. Dice que se irá y ya. Pero el beisbol seguramente no lo permitirá. Como sucede en este Juego de Estrellas, habrá muchos que se levanten para ovacionar a los viejos, queridos guerreros al llegarles la hora del adiós.

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