Un nuevo estudio de Boston Redevelopment Authority, comisionado por la Alcaldía de Boston, muestra que muchas familias locales continúan luchando por superar la pobreza, a pesar del reciente auge económico que ha visto caer las tasas de desempleo a 4,3 por ciento.
Boston tiene una buena fama de empleos bien remunerados en las áreas de tecnología, biotecnología, y las finanzas. Sin embargo, la realidad es otra: casi la mitad de los residentes de Boston ganan menos de $35,000 al año, según revela el estudio.
El salario medio de los residentes de Boston es de $35,273 y se ha mantenido igual, en términos reales (tras restar la tasa de inflación), durante casi tres décadas.
«Como alcalde, considero la desigualdad de ingresos una piedra angular de mi agenda económica de la ciudad», dijo el alcalde Martin J. Walsh. «Un primer paso para lograr un cambio significativo es recoger datos de calidad. Este informe nos da una hoja de ruta para ampliar el acceso a la prosperidad de la ciudad», declaró.
El informe retrata una economía local fuertemente desigual y dividida por la raza, la clase y la educación.
El informe de Boston Redevelopment Authority, publicado este martes, llega poco después de otro estudio de Brookings Institution que señala a Boston como la ciudad americana más desigual en cuanto a ingreso anual se refiere.
Como reflejo de las tendencias nacionales, los puestos de trabajo de baja remuneración en Boston recaen de manera desproporcionada en personas de color, inmigrantes y personas cuya lengua nativa no es el inglés. Por ejemplo, el trabajador hispano promedio de la ciudad gana menos de la mitad de lo que gana el trabajador blanco promedio.
Aunque desde 2010 se han creado más o menos 10.000 puestos de trabajo adicionales, muchos de estos se han añadido a industrias y sectores que ofrecen bajos salarios.
A pesar de que la educación siempre ha sido reconocida como un elemento clave que impacta el ingreso anual, el informe encontró que es especialmente determinante en Boston. Por ejemplo, más de las tres cuartas partes de los puestos de enfermería que se ofrecen en la ciudad sólo requieren un «associate degree» y, sin embargo, el 80 por ciento de las enfermeras de Boston poseen un título de licenciatura, lo que sugiere que los universitarios titulados están compitiendo por los puestos de trabajo que tradicionalmente estarían para aquellos con menos educación. Esto deja a las personas sin educación con poquísimas posibilidades.
El informe predice que la educación continuará siendo un factor decisivo con el paso de los años. Por ejemplo, se estima que para el año 2022, el 41 por ciento de los empleos de Boston exigirán un título de licenciatura (en comparación con el 27 por ciento a nivel nacional), y sólo el 36 por ciento estará disponible para aquellos con un grado de secundaria o menor (en comparación con el 50 por ciento a nivel nacional).
Para aquellos que no tienen títulos universitarios, el informe predice que los sectores de la construcción, de la salud y de asistencia social ofrecerán mayores oportunidades de progreso y crecimiento de salarios.
«El problema complicado es cómo movemos personas de un nivel a otro,» dijo Alvaro Lima, el autor y director de la investigación.
La alcaldía tiene previsto utilizar el estudio para poner en marcha estrategias para superar la desigualdad de ingresos, dijo Trinh Nguyen, directora de la Oficina de Desarrollo Laboral de Boston. Por ejemplo, Nguyen está trabajando con agencias comunitarias y empleadores para crear más planes de formación que ayuden a los trabajadores a ascender en sus carreras, y desarrollar modelos que permitan a una persona obtener créditos universitarios gracias a su experiencia laboral.
La ciudad también está tratando de integrar clases de inglés, de finanzas y otros conocimientos en programas laborales, para dar a la gente más herramientas para superarse.