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Los colleges de Massachusetts temen que el nuevo límite de visas de cuatro años aleje a los estudiantes internacionales

Investigadores dicen que una encuesta entre estudiantes de posgrado del MIT encontró que tanto los estudiantes internacionales como los estadounidenses están ahora más dispuestos a dejar Estados Unidos después de graduarse.

Bastien Aymon trabaja en su laboratorio en el MIT. El estudiante de doctorado de cuarto año, originario de Sion, Suiza, dice que el límite de cuatro años para las visas propuesto por la administración Trump está generando incertidumbre entre el talento internacional. “Sin duda, añade mucha incertidumbre y estrés a nuestra vida cotidiana”, afirmó. Foto: Kirk Carapezza GBH News.

Por Kirk Carapezza

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En un laboratorio ubicado en el sótano del MIT, Bastien Aymon, de 27 años, se sienta en su mesa de trabajo.

“Este es mi lugar”, dice mientras toca la mesa, cubierta de documentos, tubos de ensayo y una cámara de vacío.

Aymon, estudiante de cuarto año de doctorado en ingeniería mecánica, es originario de Sion, Suiza. Su investigación en el MIT podría contribuir al desarrollo de materiales que se integren mejor con el cuerpo humano, como los marcapasos. Una de sus posibles aplicaciones serían vendajes elásticos y transpirables que absorban la humedad y se adhieran al tejido de la piel.

“Algunos de los materiales que fabricamos son muy sensibles a la humedad”, dice mientras enciende la cámara de vacío.

Aymon comenzó su doctorado en 2023. Como el nuevo límite de cuatro años para las visas propuesto por la administración Trump no se aplicaría de manera retroactiva, no se vería afectado de inmediato. Sin embargo, algunos de sus amigos que comenzaron sus programas después podrían verse obligados a volver a solicitar sus visas o a salir de Estados Unidos antes de terminar sus estudios.

“Sin duda, añade mucha incertidumbre y estrés a nuestra vida cotidiana”, dice. “Y eso nos quita tiempo para la investigación, lo cual no es ideal”.

La administración Trump está cambiando el tiempo que los estudiantes internacionales pueden permanecer en Estados Unidos antes de tener que volver a solicitar una visa o salir del país. El nuevo límite de cuatro años entra en vigor el 15 de septiembre.

Líderes de instituciones de educación superior dicen que el cambio podría dificultar que los estudiantes cambien de especialidad o de universidad, o simplemente terminen sus investigaciones. Sus partidarios dicen que se trata de un inconveniente menor que añade un mayor nivel de control al sistema de visas para estudiantes.

Pero las universidades dicen que la nueva norma ya está teniendo efectos en sus campus y podría desalentar a estudiantes talentosos de siquiera solicitar admisión.

El cambio ocurre en un momento en que los retrasos en la tramitación de visas, los recortes y congelamientos de fondos para la investigación y otras modificaciones de políticas están alejando a estudiantes y profesionales internacionales, así como los ingresos que estos estudiantes generan.

La Association of International Educators estima que la matrícula de estudiantes extranjeros caerá casi un 10% este otoño, lo que supondría un costo de más de $3,400 millones para las economías locales y la pérdida de casi 40,000 empleos.

“Si vienen menos estudiantes a estudiar, también tiene un impacto en los ingresos que llegan a las instituciones, mucho más allá de lo que representan los pagos de matrícula”, dijo Fanta Aw, directora ejecutiva de la Association of International Educators, que se ha unido a una demanda contra el gobierno federal para bloquear la norma.

En documentos presentados ante el tribunal, una coalición de organizaciones de educación superior señala que casi un cuarto de millón de estudiantes internacionales están cursando doctorados, la mayoría de ellos en áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM).

Aw sostiene que el gobierno está interfiriendo en decisiones que tradicionalmente corresponden a las universidades.

“Literalmente les está diciendo a las universidades: ‘Nosotros sabemos más y vamos a decirles cuál creemos que es la duración normal de los estudios’, algo sin precedentes porque son funcionarios del gobierno que realmente no saben lo que ocurre en el día a día”, dijo Aw.

Pero quienes respaldan la nueva norma dicen que el requisito es simplemente un obstáculo burocrático.

“Mire, yo paso un par de horas cada fin de semana haciendo trámites y llenando [improperio] papeleo”, dijo Simon Hankinson, investigador sénior de The Heritage Foundation. “No me gusta, pero lo hago porque quiero vivir en un mundo moderno”.

Hankinson sostiene que el sistema anterior daba demasiada flexibilidad a los estudiantes.

“La duración del estatus era una enorme laguna que muchos estudiantes aprovechaban”, dijo. “Casi nada les impedía seguir obteniendo un título tras otro, o hacer un doctorado y tardar décadas en terminarlo”.

En el MIT, los administradores describen un período “agotador” de recortes federales continuos a los fondos para la investigación. La universidad ha registrado una caída de aproximadamente 20% en los fondos federales y redujo las admisiones de estudiantes de posgrado en una proporción similar este otoño. El nuevo impuesto sobre las dotaciones universitarias le está costando al MIT alrededor de $240 millones al año, lo que aumenta la presión financiera.

Ahora también están preocupados por el nuevo límite de las visas.

“Esto es insostenible para los estudiantes de doctorado”, dijo Sally Kornbluth, presidenta del MIT, a Boston Public Radio de GBH en julio. “A veces se necesita uno o dos años para realmente contar con todas las herramientas necesarias para hacer algo sustancial”.

Kornbluth afirma que las universidades estadounidenses, que alguna vez fueron líderes mundiales en investigación, podrían perder su ventaja y advierte que Estados Unidos podría volverse más dependiente de países como China para lograr avances médicos.

“La mayoría de los estudiantes de doctorado tardan cinco años y medio, seis años”, explicó. “Si yo fuera una estudiante internacional y me preocupara que mi trabajo de doctorado pudiera verse interrumpido, dudaría en venir a este país”.

Bastien Aymon, estudiante de cuarto año de doctorado en ingeniería mecánica y originario de Sion, Suiza, trabaja en un laboratorio del MIT. Su investigación podría contribuir al desarrollo de materiales que se integren mejor con el cuerpo humano. Foto: Kirk Carapezza | GBH News.

Sentado en su mesa de trabajo y con una bata de laboratorio negra, Aymon dice que la incertidumbre sobre las visas y el financiamiento ya está cambiando la forma en que los estudiantes piensan sobre su futuro.

Si los investigadores internacionales van a traer su talento a Estados Unidos, Aymon dice que deben considerar si el entorno aquí será lo suficientemente estable como para encontrar un puesto y desarrollar una carrera.

Aymon dirigió recientemente una encuesta entre estudiantes de posgrado del MIT que encontró que tanto los estudiantes internacionales como los estadounidenses están ahora más dispuestos a dejar Estados Unidos después de graduarse.

“Algunas personas simplemente están estresadas por el actual entorno migratorio”, dijo. “El financiamiento para la ciencia es un problema para la mayoría de las personas”.

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