Un punto tras dos fechas. Una absurda polémica con los médicos del club. Una defensa que es un colador. Y un rival arrollador.

Los problemas se le acumulan temprano al Chelsea de José Mourinho.

En el primer duelo de campanillas de la temporada de la Liga Premier, el campeón Chelsea sucumbió el domingo 3-0 en su visita al Manchester City, un resultado que podría marcar el rumbo de la temporada para los dos grandes favoritos al título.

El argentino Sergio Agüero anotó un exquisito gol en el primer tiempo, mientras que Vincent Kompany y Fernandinho sentenciaron el partido en los últimos 11 minutos. Los dirigidos por Manuel Pellegrini parecen recuperar la voracidad goleadora que les llevó al título en 2014.

«Hicimos un partido redondo», dijo el chileno Pellegrini, quien celebró a lo grande la victoria tras el final mientras un taciturno Mourinho se retiraba por el túnel.

Después de desperdiciar una par de ocasiones al inicio del partido, el «Kun» Agüero culminó brillantemente una jugada con Yaya Touré. El atacante argentino desairó al defensor que le marcaba y clavó el balón con precisión al segundo poste a los 32 minutos.

Pellegrini elogió Agüero al afirmar que «está en el mejor momento de su carrera… «está maduro e improvisando en muchas cosas».

La victoria del City les dejó en la cima del campeonato con el ideal de seis puntos, por encima de Leicester y Manchester United por mejor diferencia de goles. Chelsea en los puestos de colo, apenas con una unidad.

Fue tan abrumador el dominio del City en la primera mitad que Mourinho sacó del partido al capitán y zaguero central John Terry tras el descanso en busca de un revulsivo. Fue la primera vez en 177 partidos ligueros que Mourinho reemplaza a Terry.

«No estaba bailando en el vestuario», dijo Mourinho. «Pero puedo decirlo que no lo tomo a mal». Chelsea ha encajado cinco goles en dos partidos, incluyendo el empate 2-2 de local contra Swansea en la jornada inaugural. Además, el equipo evidencia una preocupante falta de ideas al atacar.

Y Mourinho generó revuelo al criticar públicamente a dos integrantes del cuerpo médico de Chelsea tras el partido contra Swansea. Ambos empleados, entre ellos la doctora Eva Carneiro, no acompañaron al equipo en su visita al City.

Mourinho se negó a aceptar que su equipo perdió ante un mejor rival, al señalar que el resultado fue «completamente mentiroso». Pero sí reconoció que Chelsea «estuvo muy pobre en defensa en el primera tiempo».

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