Ante la cantidad récord de nieve que ha caído en las últimas semanas en Massachusetts, el alcalde de Boston, Martin Walsh, dijo que está considerando la posibilidad de volcarla en el Boston Harbor como último recurso, si la ciudad se queda sin espacio para almacenarla.

En una conferencia de prensa, Walsh dijo que ha estado en contacto con Matthew A. Beaton, el secretario estatal del medio ambiente, para discutir la eliminación de la nieve de la ciudad, porque en Boston han caído más de 6 pies en los últimos 30 días. En oportunidades anteriores se ha vertido en el mar. La última vez fue en 2009.

«No lo hemos hecho todavía. Vamos a echar un vistazo primero», dijo Walsh en una conferencia de prensa en el City Hall. «No es algo que tenemos que hacer ahora mismo».

Boston aún tiene algo de espacio en la ciudad en las «Snow Farms», que son lotes baldíos donde las excavadoras depositan la nieve.

En una entrevista, Walsh dijo que la seguridad pública puede imponerse ante las preocupaciones ambientales.»Todavía no estamos ante un problema de seguridad pública», aseguró el alcalde, «pero vamos a estar si seguimos recibiendo nieve a este ritmo».

Varias otras ciudades y pueblos de Massachusetts, incluyendo Lawrence, Lowell, Marblehead y Salem ya han notificado al Estado que tienen que volcar la nieve en los ríos locales o en el mar.

Boston estaría obligado a notificar al Estado y a la Comisión de Conservación de Boston antes de echar la nieve en el mar, pues hay razones ambientales a considerar.

En circunstancias normales, la ley estatal prohíbe verter la nieve en cauces públicos porque trae consigo petróleo, metales y otros contaminantes. Se permite la práctica en circunstancias extremas, cuando la seguridad pública está en riesgo. De igual modo, los trabajadores de obras públicas deben eliminar primero los restos de la nieve y no pueden echarla en aguas poco profundas o humedales.

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