El Departamento de Agricultura indicó este miércoles que se mantiene una crisis alimentaria en el país, de acuerdo a números de su informe anual.
Los números indican que el 14.3 por ciento del total de los hogares sufren inseguridad alimentaria siendo el sector hispano el más afectado. Las cifras de los hogares encabezados por los hispanos fueron más altos que el promedio nacional, con una tasa de inseguridad alimentaria de 23.7 por ciento.
Esta crisis se deriva de la recesión sufrida en 2008, cuando el porcentaje total de la población con crisis de nutrición se elevó hasta el 30 por ciento. Desde entonces se ha reducido gradualmente hasta lograr el 14 por ciento antes mencionado.
El informe indica que casi 16 millones de niños pertenecientes a clases trabajadoras atraviesan por esta crisis, en la que no tienen asegurados sus tres alimentos diarios.
Cerca de 17.5 millones de hogares en el país tienen que elegir entre pagar por la medicina, el alquiler, la guardería, o la comida.
Los estudios muestran además que los niños que sufren hambre tienen mayor dificultad para rendir de manera óptima en la escuela y que tienen un mayor riesgo de enfermedad.
Es tal el impacto de la crisis alimentaria que miles de hogares se ven obligados a acudir a comedores populares y otras instituciones de asistencia, para poder cubrir medianamente las necesidades de nutrición y poder destinar sus escasos recursos a otras necesidades de primera mano.
Por otro lado, Feeding America expone que Louisiana encabeza la lista de estados con mayor problemática con un 24.2 por ciento de su población afectada. Carolina del Norte, Ohio, Kentucky, Texas, Nuevo México, Kansas, Carolina del Sur, Tennessee, Idaho y Arkansas, continúan la lista.
Ninguna de las 50 entidades del país registra un promedio inferior al 10 por ciento. Dakota del Norte es el estado que ostenta el índice más bajo con un 10.9 por ciento.