Por Adriana Recchia
Todo el que llega nuevo a los Estados Unidos se puede encontrar con una gran barrera en caso de no dominar el habla inglesa, y son muchos los que se encuentran en esta situación, sobre todo niños que llegan con sus padres en busca de un empleo, o mayor calidad de vida que la que tienen en su país de origen.
Para hacer más pequeño ese escalón, el sistema de Escuelas Públicas de Boston (BPS, por sus siglas en inglés) ha creado la Academia para Recién Llegados (Newcomers Academy), ubicada en el edificio de lo que solía ser la escuela Thompson en Dorchester. Se trata de una academia en la que se enseña la lengua inglesa a recién llegados a Boston que tengan entre 14 y 18 años. Es un paso intermedio entre el colegio o instituto de origen y el norteamericano, para hacer menos traumático el cambio al adolescente, que en muchos casos llega sin conocimientos sobre el idioma.
Hace dos años, el BPS realizó un estudio extensivo para analizar las altas tasas de deserción escolar. Tal análisis concluyó que el 13% de los estudiantes que desertaron del sistema en 2004 tenían habilidades limitadas en el idioma inglés y que habían ingresado al sistema escolar de Boston en la escuela secundaria (high school). Es por eso que la Superintendente de BPS, Carol R. Johnson, comisionó la creación de la Academia para Recién Llegados para proveer el apoyo y entrenamiento necesario a esta población.
La escuela fue visitada el pasado miércoles por el alcalde de Boston, Tomas M. Menino, quien estuvo durante casi una hora con los estudiantes, viendo las instalaciones y dialogando con ellos. Menino destacó la importancia de este tipo de trabajos porque «estos niños son nuestro futuro y debemos formarlos bien para que no tengan ningún problema de integración y puedan estar al mismo nivel que los norteamericanos en el menor tiempo posible.
Estos jóvenes llegan con sus padres a otro país en busca de una nueva vida y necesitan el inglés en su día a día, porque de otra forma no podrán aprovechar al 100% las ventajas que ofrece EE.UU.». El alcalde conversó con los alumnos, participó en varias de las clases que los mismos recibían y fue consciente de las dificultades que sufre un recién llegado en caso de no controlar la lengua del país. También hubo tiempo para las bromas y en un momento en el que el Menino conversaba con un joven de República Dominicana, éste habló en español con un compatriota y compañero suyo, a lo que el alcalde respondió, «ese truco me recuerda a mi infancia, cuando yo quería que alguien que estaba delante de mí no se enterara de lo que yo quería decir a otro familiar, hablaba en italiano, era muy gracioso porque estábamos hablando del tipo que estaba a nuestro lado y él no se enteraba de nada, lo mismo hicieron ustedes ahora conmigo, espero que no haya sido nada malo», provocando la risa de los presentes.
Menino concluyó su visita con una frase que seguramen te ninguno de los estudiantes olvidará, sus profesores se encargarán de recordárselo en caso de que así sea: «Aprendan mucho inglés, todo el que puedan y continúen aprendiendo durante toda su vida, pero nunca, nunca, pierdan su idioma materno, eso los distinguirá en un futuro y será muy importante para ustedes».
Hasta el momento son 24 los alumnos matriculados, pero se espera que en los próximos dos años se llegue a los 250.
Los países de procedencia son muy variados: Uganda, Senegal, República Dominicana, Perú, Sierra Leona, Cabo Verde, Honduras, El Salvador o Haití, por lo que la diversidad de idiomas es amplia. En estos momentos, dependiendo de la clase, pueden llegar a converger seis lenguas diferentes y todas unidas bajo una común, el inglés.
Uno de los alumnos, de Honduras, recalca que es muy importante este tipo de progr