Por Ricardo Herrera-Álvarez

Un mejor trato al inmigrante. Eso es lo que pedían el pasado viernes un grupo de más de 200 personas, en representación de Amnistía Internacional, a las puertas del City Hall de Boston. Ésta asociación sin ánimo de lucro organizó durante todo el fin de semana una reunión internacional en Boston en la que trataron muy diversos temas, poniendo especial atención a los aspectos migratorios en los Estados Unidos.

Por ello se manifestaron para reclamar un mejor trato por parte de las autoridades a los inmigrantes, que muchos son encarcelados injustamente, fruto de las políticas migratorias y de la dureza llevada a cabo en determinados estados.

Según un informe recogido por Amnistía Internacional, más de 300,000 personas (hombres, mujeres y niños) son detenidos cada año por las autoridades migratorias estadounidenses. De esos más de 300,000 detenidos, muchos tienen asilo en Estados Unidos, o son víctimas del tráfico de personas, tienen residencia permanente en el país o hijos con la nacionalidad americana, por lo que son legales y son detenidos por el mero hecho de ser inmigrantes.

Después de una pequeña marcha, el grupo de manifestantes, al que cada vez se añadía más gente, se detuvo delante del City Hall para comenzar las proclamas de una serie de líderes de diferentes grupos afincados en Estados Unidos.

Los primeros en hablar fueron Joshua Rubenstein y Larry Cox, de Amnistía Internacional, quienes presentaron datos, cifras y maneras de cortar esta sangría de detenciones ilegales. Cox alegó que ahora es el momento del cambio, «estamos en una muy buena época para afrontar este tipo de situaciones, debemos aprovechar el tiempo de cambios que sucederán con la llegada de Barack Obama y luchar porque se haga justicia».

Además, el representan te de Amnistía Internacional señaló que «Estados Unidos es una nación de inmigrantes y no podemos mirar para otro lado cuando se llevan a cabo este tipo de injusticias con gente que llega a este país como lo hicieron nuestros antepasados, con pocos recursos y con la idea de prosperar. Es una actitud cínica e injusta, y no podemos olvidar nuestro pasado, que es el mismo para casi todos los que poblamos éste país». También quiso animar a los muchos jóvenes que apoyaron la manifestación y a la población juvenil en general, «los jóvenes son el futuro de los Estados Unidos y del mundo y son ustedes quienes tienen que cambiar las cosas y luchar por ello». Por último, Cox finalizó diciendo: «La raza inmigrante es la raza humana en este mundo globalizado y si se hace una injusticia con un inmigrante se la hace con todos los demás, no debemos olvidar de dónde venimos».

SUMAR Por otra parte, la mexicana Rocío Sáenz, presidenta en Boston de la Unión Internacional de Empleados de Servicios (SEIU por sus siglas en inglés), recordó que los inmigrantes llegan a los Estados Unidos para sumar y no para restar, «los inmigrantes no llegan para quitar trabajos a los americanos, sino para sumar, son un complemento no un substituto.

Sáenz también matizó que los costos por encarcelar a los detenidos son muy altos (se calcula que el costo por persona detenida es de unos $95 al día) y que existen planes alternativos que no serían más de $12 al día. Además de los citados Rox, Sáenz y Rubenstein, otros líderes de diferentes organizaciones de países como Argentina, Angola o Albania reclamaron justicia para el inmigrante y evocaron a los jóvenes como el protagonista de esta guerra pacífica por el cambio.

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