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Los años perdidos de Luis

Por Mike Miliard

Después de cinco décadas de exilio, el ex jugador de los Red Sox Luis Tiant viaja de regreso a su natal Cuba

Ya había pasado casi medio siglo desde que Luis Tiant pisó suelo cubano, en donde nació y donde adquirió las habilidades que lo harían convertirse en uno de los pitchers más queridos y más famosos en la historia de las Medias Rojas de Boston.

Pero hace dos años, y a pesar de que le habían negado originalmente un permiso de visitante por parte de los gobiernos cubano y estadounidense, Tiant regresó a la isla por primera vez en 46 años, como entrenador de un equipo de béisbol de buena voluntad.

Ahí se reencontró con familiares que no había visto en décadas. Pero también pudo apreciar los carros viejos y la deteriorada arquitectura colonial.

Y vio cómo sus familiares batallan para sobrevivir con apenas algunos dólares al mes. «Estuvo bien y no tan bien», dice Tiant. «Te sientes feliz de regresar, pero no tan feliz con lo que ves. Los edificios, las casas, las calles, todo está maltratado. Fue difícil ver cómo vive la gente.

Cuando me fui de Cuba, no estaba así. No sabía si llorar o sentirme feliz de regresar y ver a mi familia. Realmente te perturba».

Su viaje fue documentado por el director Jonathan Hock, cuyo filme «The Lost Son of Havana» («El Hijo Perdido de La Habana», producido por los hermanos Farrelly y Kris Meyer) se estrena el sábado 25 de abril en el Somerville Theatre como parte del Independent Film Festival Boston.

Tiant sabía que este sería un trayecto intenso y emocional, y que traería recuerdos dolorosos. Pero igual viajó. «Quería ir a verlo», dice el ex beisbolista profesional de 68 años. Si no, «primero me muero aquí antes de regresar». Dos años después de su viaje, ahora que Barack Obama ocupa la Casa Blanca y los encabezados de las noticias detallan una posible mejora en las relaciones cubanonorteamericanas (empezando con el anuncio la semana pasada de que EE.UU. levantó las restricciones para que los cubano-americanos puedan viajar y transferir dinero a la isla), Tiant reflexiona sobre la vida de la cual ha estado exiliado por casi 50 años – cuando mandaba dinero a Cuba solo para que fueraconfiscado, y cuando fue separado de sus padres a los 14 años. Y se pregunta, ¿por qué se tardó tanto tiempo?

TIANT LIBRE
«No soy una persona política», explica Tiant en una entrevista reciente conducida en el restaurante Game On!, cerca de Fenway Park, vestido con una flamante chaqueta negra de piel y portando el gigante anillo de la Serie Mundial 2004. Su particular bigote, estilo «fu manchu», es la segunda característica que denota más expresión en su cara, después de sus vivaces ojos color ámbar. Ciertamente, uno no puede imaginarse al jovial Tiant, ávido fumador de puros, pronunciarse tan provocativamente como lo hizo Mike Lowell, también de los Red Sox, en 2006, después que se reportara en los medios que Fidel Castro estaba gravemente enfermo. «Espero que sí se muera», dijo Lowell, cuyos padres huyeron hacia Puerto Rico de la dictadura cubana en 1960. «Castro asesinó a miembros de mi familia».

Si bien Tiant no es particularmente «político», su vida ha sido indeleblemente tocada por ciertas políticas.

Para 1959, cuando ocurrió la revolución cubana, Tiant ya se había establecido como un fenómeno del pitcheo en la isla obsesionada con el béisbol. Y Castro – un pelotero frustrado – lo notó. «Lo conocí dos veces», di

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