«Los estadounidenses encaran un momento de crisis económica. Sin importar el origen de esta circunstancia, tenemos la responsabilidad de trabajar para recuperar la confianza en nuestra economía. Los trabajos, ahorros, y la prosperidad de los estadounidenses están en juego.

Ahora es tiempo de unirnos -demócratas y republicanos- en un espíritu de cooperación por el bien de los ciudadanos. El plan que ha sido remitido al Congreso por la administración Bush tiene defectos, pero el esfuerzo de proteger la economía estadounidense no debe fracasar.

Es el momento de levantarnos por encima de la política por el bien del país. No podemos arriesgarnos a una catástrofe económica. Es nuestra oportunidad de unirnos para probar que de nuevo, Washington es capaz de liderar este país.»

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