Casi la mitad de los padres latinos en Massachusetts dijeron estar preocupados por la salud mental de sus hijos, frente a un 39% de los padres blancos, según una encuesta estatal publicada este mes por EdTrust en Massachusetts y enviada a El Planeta.
La cifra significa que en la mayoría de los salones de clase del estado, casi uno de cada dos hogares latinos llega a la escuela cargando esa preocupación todos los días, mientras que en los hogares blancos esa carga la sienten menos.
La encuesta, realizada por The MassINC Polling Group entre el 1 y el 14 de abril, entrevistó a 1.069 padres de Massachusetts con sobremuestras de familias afroamericanas, latinas y asiáticas. Un 42% de todos los padres dijo estar preocupado por la salud mental de su hijo, una cifra que bajó del 60% registrado en 2021, en plena pandemia, pero que sigue siendo alta cinco años después de que las escuelas reabrieran sus puertas.
La preocupación es todavía más alta en dos grupos concretos: familias de estudiantes que aprenden inglés como segundo idioma (67%) y estudiantes con un plan de educación individualizada o IEP, es decir, niños con alguna discapacidad o necesidad especial de aprendizaje reconocida por la escuela (55%). En ambos casos, más de la mitad de esas familias vive con esa preocupación encima.
Steve Koczela, presidente de The MassINC Polling Group, dijo a GBH News que este nivel de preocupación no es un fenómeno nuevo, sino parte de una tendencia que viene subiendo desde hace más de dos décadas. Aunque la cifra bajó desde el pico de la pandemia, todavía no vuelve a los niveles que existían en el año 2000, antes de que empezara a subir.
La encuesta también encontró que la salud mental y el rendimiento escolar están entrelazados: entre los padres que ya dudan del progreso de su hijo en lectura o matemáticas, un 69% dijo sentir preocupación por su salud mental.
Expertos aseguran que el bullying, o acoso escolar, no solo lastima a un niño por dentro: también lo saca del salón de clases.
La encuesta halló que afecta la asistencia de un 10% de los estudiantes en general, pero esa cifra casi se duplica, a 16%, entre quienes tienen un IEP, y se dispara a 24% entre los estudiantes que están aprendiendo inglés.
Un 14% de las familias afroamericanas y un 14% de las familias latinas dijo que su hijo faltó a clases por acoso escolar, frente a un 9% de las familias blancas, una brecha de 5 puntos que se traduce en más ausencias, más tareas perdidas y más terreno académico por recuperar.
La mayoría de los padres en Massachusetts dijo que su hijo está seguro en la escuela, pero la encuesta pedía algo más específico: no solo si el niño está "seguro", sino si está "muy seguro".
Ahí es donde aparecen las diferencias más marcadas. Solo un 46% de los padres afroamericanos y un 43% de los asiáticos dijo que su hijo está "muy seguro" de sufrir discriminación por su raza u origen étnico, frente a un 61% de los padres blancos. Esa diferencia de 15 a 18 puntos no significa que esos niños estén desprotegidos, sino que sus propios padres tienen menos certeza de que la escuela sea, en efecto, un espacio libre de discriminación para ellos.
La Dra. Jennifer Herring, directora ejecutiva de Worcester Education Collaborative, explicó en el comunicado de EdTrust que el bienestar emocional de un estudiante no se puede separar de su aprendizaje, y advirtió que cuando un niño no se siente genuinamente seguro ni parte de su comunidad escolar, el éxito académico se vuelve prácticamente imposible.
Qué pueden hacer las familias en su distrito
Aunque la encuesta no desglosa los resultados por ciudad, estos hallazgos golpean de forma directa a comunidades como Chelsea, East Boston, Lynn o Lawrence, donde una gran parte de las familias habla español en casa y donde muchos niños están aprendiendo inglés al mismo tiempo que el resto de sus materias, el grupo que la encuesta identifica como el más afectado tanto en salud mental como en bullying.
Massachusetts exige que cada escuela pública tenga un plan de prevención de bullying, pero los pasos exactos para reportar un incidente, y a quién dirigirse primero, varían según el distrito. Las familias que quieran conocer el protocolo de su escuela pueden revisar la guía del Departamento de Educación de Massachusetts (DESE) sobre prevención de acoso escolar o pedir el plan de seguridad directamente en la oficina de su escuela.
Esta encuesta es la decimocuarta ronda de una serie que arrancó en 2020, la misma que en enero de 2025 reveló brechas de acceso en matemáticas entre familias de bajos ingresos en Massachusetts. Año tras año, el mismo patrón se repite: los estudiantes que más apoyo necesitan son, casi siempre, los que menos lo reciben.