El Isabella Stewart Gardner Museum abrió el pasado 6 de agosto la exhibición The Book of Esther in the Age of Rembrandt, un recorrido de 39 obras que muestra cómo la historia bíblica de la reina Ester ha inspirado a artistas durante más de 400 años.
La muestra estará abierta hasta el 18 de enero de 2027 en la Hostetter Gallery del museo.
Lo que hace distinta a esta exhibición no es solo la presencia de cinco obras de Rembrandt van Rijn. Es que, al recorrerla, la historia de una mujer que ocultó su identidad para sobrevivir bajo un imperio extranjero termina hablándole directamente a comunidades que hoy viven experiencias parecidas.
Peggy Fogelman, directora del museo, explicó en un comunicado de presentación de la exhibición que Ester se ha convertido en una heroína popular a través del tiempo y las culturas, y que el museo busca explorar este otoño cómo su historia sigue siendo relevante desde la Holanda de Rembrandt hasta los artistas de hoy.
Quién fue Ester y por qué llegó hasta Boston
El libro de Ester, parte de la Biblia hebrea y del Antiguo Testamento cristiano, cuenta la historia de una joven huérfana que se convirtió en reina de la antigua Persia hace 2,500 años. Al casarse con el rey Asuero, Ester ocultó su identidad judía. Cuando el consejero del rey planeó una masacre contra los judíos del imperio, ella se arriesgó a revelar quién era para salvar a su pueblo.
Esa historia se lee cada año durante Purim, la festividad judía que celebra la victoria de Ester. Pero según explica el propio museo, la historia tuvo un eco particular en la Holanda del siglo XVII, cuando los protestantes holandeses vieron en la valentía de Ester un espejo de su propia lucha por independizarse de la España católica.
Ese paralelismo, combinado con el crecimiento de comunidades judías en Ámsterdam y el auge del comercio con Oriente Medio, convirtió a Ester en un tema recurrente para pintores holandeses, entre ellos Rembrandt.
Un rollo en español y la voz de una escritora dominicana-judía

Entre las piezas de la exhibición hay una que conecta de forma directa con la comunidad de El Planeta: un rollo de Ester escrito completamente en español, hecho en Ámsterdam en 1684 por el escriba Benjamin Senior Godines, encargado por Isaac de Matatia Aboab, y prestado por la Library of The Jewish Theological Seminary de Nueva York.
El rollo pertenece a la tradición sefardí: judíos expulsados de España y Portugal que, generaciones después, seguían usando el español como lengua religiosa y familiar en su nuevo hogar en los Países Bajos.
Junto a esa pieza, el museo incluye una reflexión personal de Paloma Valenzuela, escritora y directora de cine, sobre lo que significa reconocer palabras en español dentro de un objeto religioso judío. Valenzuela describe su propia identidad judío-dominicana-americana, criada entre el español y el inglés, entre la comida caribeña y el gefilte fish, y entre generaciones marcadas por la búsqueda de libertad religiosa.
Su reflexión cierra con una frase que resume el espíritu de esa mezcla de identidades: "Nunca más para nadie. Cada vida es un universo."
Esa combinación —una pieza sefardí en español, junto a la voz de una latina contemporánea— es, quizás, el punto donde la exhibición del Gardner deja de ser solo sobre el siglo XVII y empieza a hablarle directamente a Boston de hoy: una ciudad donde el español y el inglés, la tradición y la reinvención, conviven en la vida diaria de miles de familias inmigrantes.
Los giros de la historia de Ester y el sentido de pertenencia

La cédula curatorial que acompaña la exhibición resume la trama de Ester en cuatro momentos clave. Vistos de cerca, esos giros no hablan solo de la Persia antigua: también reflejan experiencias que muchas familias inmigrantes pueden entender.
El primer giro de cuando ocultó su identidad judía muestra una versión de ti mismo mientras guardas otra en privado— es una experiencia común para quien navega dos idiomas, dos culturas o dos documentos migratorios distintos según el espacio en el que se encuentre.
El segundo giro llega cuando se le ordena al rey el exterminio de todos los judíos del imperio. Aquí la historia muestra el otro lado de sostener una identidad: hacerlo tiene un costo, incluso cuando esa identidad es simplemente una práctica de fe o una forma de nombrarse a uno mismo.
El tercer giro viene cuando se le pide a Ester que hable ante el rey sin haber sido llamada, un acto que podía costarle la vida. Ester lo hace de todos modos. Es el momento en que ocultar deja de ser suficiente y hablar, aunque implique riesgo, se vuelve necesario. Para comunidades que han tenido que alzar la voz para defender su estatus migratorio, su fe o su origen ante instituciones que no siempre las han recibido con los brazos abiertos, ese momento de la trama puede resultar especialmente cercano y significativo.
El desenlace llega en el banquete: Ester revela ante el rey que es judía y que el decreto de Amán la condenaría también a ella. El rey se vuelve contra Amán, no contra su pueblo, y esa reversión de fortuna se celebra cada año en Purim. La identidad que antes había que esconder termina siendo, al final, lo que salva a toda una comunidad.
Cómo visitar la exhibición
El Isabella Stewart Gardner Museum está ubicado en 25 Evans Way, Boston. Abre los fines de semana de 10 a.m. a 5 p.m., los días de semana de 11 a.m. a 5 p.m., y los jueves hasta las 9 p.m.; permanece cerrado los martes.
La entrada general cuesta $25 para adultos, $22 para personas mayores y $15 para estudiantes. Es gratis los jueves de 5 a 9 p.m., con reserva previa.