Por Hadley Barndollar, Irene Rotondo y Luis Fieldman
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La muerte de un joven colombiano de 26 años durante un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha conmocionado a la comunidad inmigrante de Maine y provocado protestas pocas horas después del incidente, mientras continúan las preguntas sobre las circunstancias que llevaron al uso de fuerza letal por parte de agentes federales.
Organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes identificaron al fallecido como un ciudadano colombiano autorizado para trabajar legalmente en Estados Unidos y con número de Seguro Social. Su nombre no había sido divulgado oficialmente al cierre de esta edición.
El incidente ocurrió la mañana del lunes en un vecindario residencial de Biddeford, una ciudad ubicada a unos 20 minutos al sur de Portland. Testigos describieron haber escuchado varios disparos antes de observar un automóvil blanco rodeado por agentes federales. Algunos vecinos relataron haber escuchado gritos de "¡No salga del vehículo!".
Inicialmente, el senador independiente por Maine, Angus King, informó que el secretario de Seguridad Nacional le había comunicado que el hombre era el objetivo de una orden relacionada con su situación migratoria. Sin embargo, horas más tarde, la oficina del senador indicó que recibió una actualización según la cual la víctima no era el objetivo principal de la orden de arresto, una contradicción que ha aumentado las dudas sobre lo ocurrido.
Hasta el momento, ICE no ha emitido una explicación pública detallada sobre el uso de la fuerza. El FBI confirmó que participa en la investigación del caso.
La reacción de la comunidad fue inmediata. Cientos de personas marcharon hacia el Ayuntamiento de Biddeford exigiendo respuestas y una investigación independiente. Durante la manifestación, líderes comunitarios y organizaciones de derechos civiles denunciaron el incremento de operativos migratorios en Maine y reclamaron mayor transparencia por parte de las autoridades federales.
De acuerdo con datos citados por The Associated Press, esta sería al menos la novena muerte ocurrida durante encuentros con autoridades federales de inmigración desde el inicio de la actual administración presidencial.