El 2023 está a la vuelta de la esquina. Credit: sp.depositphotos.com

Por Dra. Nancy Álvarez

Desde la pandemia hemos perdido la esperanza, algo muy peligroso para la salud mental. Recuerdo que el primer Año Nuevo después de esta tragedia sin fin, comí uvas pidiendo a Dios por mis deseos para el próximo año, y vi muy pocos realizarse.

El año pasado dije: ahora sí. Pero apareció el enano de Putin con la idea de casi comenzar la Tercera Guerra Mundial. Y además de lo vivido con la pandemia, hemos visto —petrificados— cómo se abusa de nosotros y de la gente, muriendo por algo sin sentido y que cada día es más patético, abusando de niños, mujeres embarazadas y viejos.

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¿Hacia dónde vamos? ¿Cuál es el futuro de nuestros niños, las familias y la sociedad? ¿Vamos a permitir que la banda de idiotas que “maneja el mundo” destruya nuestros sueños, nuestro futuro y los de las personas más vulnerables? ¿Qué podemos hacer?

Creo que, además de pedir a Dios con las uvas del 31, debemos trabajar en nuestras metas en 2023. ¿Cómo?

-Si hay elecciones en su país, participe y piense muy bien por quién vota. No lo haga por conveniencia, ni porque le gusta. Elija gente pensante, inteligente, congruente con lo que piensa y hace. Sáquele los pies y súbale los vidrios a políticos de pacotilla que no han estudiado y solo prometen lo que no cumplen. Elija a hombres y mujeres que digan y defiendan lo que piensan, trabajadores y dispuestos a cambiar la imagen que la mayoría tiene de ellos.

-Pelee para que las mal llamadas instituciones vuelvan a ser respetadas, porque cumplan y hagan cumplir para lo que fueron creadas. Ya nadie cree en la Iglesia, la ONU, la OEA o las supremas cortes de justicia. Tampoco en las farmacéuticas, escuelas, maestros, directores, abogados, médicos, y muchos profesionales, que trabajan solo por dinero, y sus ideas y creencias tienen un precio. Recuerde que solamente lo barato se compra con el dinero.

-Únase a grupos que de verdad peleen por un mundo mejor. A protestas que persigan los valores que hemos perdido. No se deje adoctrinar por nadie ni permita que lo hagan con sus hijos. Luche por la libertad, la buena educación, la justicia y, sobre todo, por el cambio en este mundo loco en que vivimos.

-Crea en Dios, en la energía divina, medite, entre en contacto con la naturaleza, lea mucho, estudie, ame a los demás y luche por cambiar el odio, la ignorancia, el irrespeto, etc.

-Crezca. No se quede con lo poco que nos da la pobre educación actual. Ya es ciencia educar bien a los hijos, llevarse bien con la pareja y tener una familia que funcione. Solo esto cambiará el mundo. Estudiamos cosas que no son tan importantes como estas. Para que el amor funcione, amarse no es suficiente. Lo esencial es invisible a los ojos. Sí podemos. Los buenos somos más, así que es hora de pelear por el cambio que tanto necesitamos.

www.NancyAlvarez.com

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