Martha’s Vineyard es una isla exclusiva en el estado de Massachussets, que encanta a todos aquellos que llegan a disfrutar de sus hermosas playas, pero que en estos días fue noticia porque hasta allí llegaron los 50 migrantes venezolanos enviados por el gobernador de Florida, Ron DeSantis, alegando que es un “destino santuario”, es decir, que no persigue a migrantes que tienen estatus ilegal en el país. Foto: Jehovagni Santana.
Martha’s Vineyard es una isla exclusiva en el estado de Massachussets, que encanta a todos aquellos que llegan a disfrutar de sus hermosas playas, pero que en estos días fue noticia porque hasta allí llegaron los 50 migrantes venezolanos enviados por el gobernador de Florida, Ron DeSantis, alegando que es un “destino santuario”, es decir, que no persigue a migrantes que tienen estatus ilegal en el país. Foto: Jehovagni Santana.

Tras 48 horas luego de que los 50 migrantes venezolanos fueran trasladados desde Martha’s Vineyard a una base militar, la ciudad que fue el hogar improvisado de ellos por dos días, Edgartown, recobró su ritmo habitual. Unos apresurados turistas que intentan ganarle el tiempo al calendario, tomando en cuenta que todas las actividades y lugares de recreación que incluyen hoteles, restaurantes, alquiler de bicicletas, motos y autos, cierran a partir del 1 de noviembre hasta mediados de abril del nuevo año. Martha´s Vineyard es una isla ubicada al sur de Cape Cod en Massachusetts, que es conocida por ser una colonia de verano muy popular y próspera.

La mayoría de los residentes de Martha´s Vineyard durante el verano son turistas de temporada. Si bien muchos de ellos provienen de todos Los Estados Unidos y del extranjero, la isla tiende a ser un destino especialmente para aquellos cuya residencia principal se encuentra muy cerca en el noreste del país. Sin embargo, muchos visitantes son inquilinos de verano y de fin de semana, para quienes la isla es simplemente un “hogar lejos del hogar”.

La isla da la oportunidad de trabajo durante el verano para inmigrantes nacionales y extranjeros. Marcela, es una joven de 19 años que llegó para trabajar en una heladería en Oak Bluff, una de las ciudades más concurridas y bulliciosas de Martha’s Vineyard, que se convirtió en su hogar desde mayo y lo será hasta finales de octubre. “Vivo en Bogotá, sólo vine a trabajar en la heladería, gano mucho dinero, me dan un lugar para vivir y el 1 de noviembre me regreso a Colombia”, expresó.

Gino es un peruano que año a año llega a Martha´s Vineyard para trabajar como mesero es un restaurant, cuya administración le da un lugar para vivir, porque la renta, las habitaciones de hotel y la comida son extremadamente caras.  “Aquí puedes hacer mucho dinero, este es el último verano que vendré a trabajar a la isla, ya reuní lo suficiente después de trabajar por más de 30 años en Los Estados Unidos, me retiraré y regresaré a Perú”.

St Andrew´s Parish fue el hogar improvisado de los 50 venezolanos que llegaron sin previo aviso a la exclusiva isla Martha´s Vineyard. Hace 48 horas la iglesia, ubicada en Edgartown, recobró su normalidad. Foto Jehovagni Santana

La iglesia St. Andrew´s, localizada en Edgartown, una de las seis ciudades en que se divide la isla fue donde permanecieron hospedados los venezolanos por menos de 48 horas mientras permanecieron en Martha´s Vineyard hasta que el viernes 16 de septiembre fueron trasladados a la Base Militar. La comunidad se volcó para ayudarlos, les llevaron comida, ropa, se adaptó un salón de la iglesia como un gran dormitorio que dio cabida a las mujeres con sus hijos y a los hombres. Cuando abandonaron el lugar, todo volvió a la normalidad.

Martha´s Vineyard está ubicada al sur de las costas de Massachussets, a unos seis kilómetros de distancia desde Cape Cod. Tiene unos 15 mil habitantes normalmente, pero en verano puede albergar hasta siete veces más personas. Es conocido como el lugar de retiro de expresidentes, ricos y famosos. Un lugar exclusivo al que solo se puede llegar a través de ferris y avión.

Miriam Braga, inmigrante brasileña, vive en Martha´s Vineyard desde hace 25 años, expresó su solidaridad con los venezolanos, pero aseguró que la ciudad no estaba en capacidad de recibirlos porque en la isla sólo hay trabajo durante el verano. Foto: Jehovagni Santana.

Pero ya en la ciudad muchos de los turistas utilizan diferentes maneras para transportarse como buses, taxis, Uber y Lift. Miriam Braga es una conductora de Uber de origen brasileño, vive en Martha´s Vineyard desde hace 25 años y aunque también es inmigrante asegura que las autoridades tienen el deseo de ayudar a los venezolanos, pero la ciudad no está en capacidad de hacerlo. “No podríamos resguardar a estas personas aquí porque sólo tenemos trabajo por 3 meses, la renta es muy cara, no están haciendo más casas para los trabajadores, no tenía como Martha´s Vineyard cuidar de esas personas acá por eso tuvieron que marcharse”, sostuvo.

El panameño Jaime Aird es un trabajador de verano de la isla quien comenta que los venezolanos deben tener una oportunidad para salir adelante, aunque él es residente de La Florida rechaza la actitud del gobernador DeSantis porque la considera política. Foto: Jehovagni Santana.

Jaime Aird, inmigrante de Panamá, trabajador de verano en Martha´s Vineyard y residente de Palm Beach en La Florida, considera que el tema de los 50 migrantes venezolanos es una jugada política del gobernador DeSantis porque las elecciones presidenciales están cerca. “Ellos necesitan ayuda porque están escapando de su país, yo soy inmigrante como ellos, los entiendo porque junto a mis padres vine a buscar una oportunidad para tener una mejor vida, tuve esa oportunidad y creo ellos también deben tener la misma oportunidad que tenemos muchos”.

El director musical de la iglesia St. Andrews Charles Rus, tuvo una conexión especial con los inmigrantes, está feliz de haberlos conocido, aunque lamenta no haberse podido comunicar en español con ellos. Foto: Jehovagni Santana.

Ante la llegada sorpresiva de estos visitantes las autoridades de Martha´s Vineyard activaron la Guardia Nacional y calificaron la situación como una “crisis humanitaria”. Los 50 migrantes finalmente fueron llevados en tres autobuses dos días después de su llegada desde Martha’s Vineyard a viviendas militares en la base Joint de Cape Cod. Pero, quienes compartieron con los venezolanos, menos de 48 horas, crearon un vínculo afectivo con ellos y les dolió su partida como fue el caso del director musical de la iglesia St. Andrews, Charles Rus. “Mi experiencia fue muy positiva, son seres humanos increíbles, no hubo problemas, la policía estuvo aquí para protegerlos, les dimos comida, agua, se les proporcionó cuidados médicos y recreación, los niños pudieron jugar en el patio trasero de la casa. Es conmovedor ver como la comunidad se movilizó de manera inmediata, estoy muy feliz de haberlos podido conocer, lo único que lamento es no haber podido comunicarme con ellos en su lengua”, manifestó.

Martha’s Vineyard es una isla exclusiva en el estado de Massachussets, que encanta a todos aquellos que llegan a disfrutar de sus hermosas playas de agua azul cristalina y hermosos paisajes, pero que en estos días fue noticia porque hasta allí llegaron los 50 migrantes venezolanos enviados por el gobernador de Florida, Ron DeSantis, alegando que es un “destino santuario”, es decir, que no persigue a migrantes que tienen estatus ilegal en el país.

Los migrantes venezolanos hicieron vínculos cercanos con los voluntarios y la comunidad de Martha´s Vineyard en las 48 horas que permanecieron en la iglesia Edgartown, quienes dijeron adiós entre abrazos, lágrimas y aplausos. Foto: Jehovagni Santana.

Todo volvió a la normalidad tras la salida de los migrantes, ellos se fueron de la isla en busca del ansiado sueño americano, partieron a una base militar sin saber cuál será el futuro que les espera, con lágrimas dijeron “adiós” con la promesa de que “algún día volverán” a esta tierra de políticos, empresarios y gente pudiente económicamente, que los cobijaron por casi 48 horas, tiempo suficiente para que la lujosa ciudad, una exclusiva isla frente a la costa de Massachusetts, donde presidentes de Los Estados Unidos vacacionan, se les haya anclado en el corazón.

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