Mike Doucette of Modern Pest Services pulls out a SMART box electronic rat trap set up along the bike path outside of Davis Square in Somerville to check its contents. (Jesse Costa/WBUR)

Por: Walter Wuthmann

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Justo al lado del carril bici de Somerville, Michael Collins se paseó entre los arbustos y recogió una caja de metal.

Collins abrió la tapa e inmediatamente notó un olor rancio. Una rata muerta se estaba descomponiendo por dentro.

«Yo diría que es una (rata) joven», dijo Michael Collins, de Modern Pest Services, mientras metía al roedor en una bolsa de basura.

En toda el área de Boston y el noreste del estado, las ciudades y los pueblos están luchando contra una creciente población de ratas. Solo en Boston, las quejas de ratas y roedores aumentaron un 48 % entre 2019 y 2021, según los datos del 311 de la ciudad. Y los funcionarios locales están encontrando formas creativas de responder.

Somerville está desplegando trampas de última generación, que eliminan a los roedores con una descarga eléctrica y envían rápidamente un aviso electrónico a la ciudad. Boston está gaseando madrigueras subterráneas. Y ciudades como Newton están alimentando a las ratas con anticonceptivos.

«Es muy conveniente y exitoso hasta ahora», dijo Collins.

Las ratas, por supuesto, han sido consideradas un flagelo durante mucho tiempo, culpadas, quizás incorrectamente, por la peste bubónica que asoló Europa durante la Edad Media. La rata marrón, o rata de Noruega, probablemente llegó a América como polizón a bordo de barcos en el siglo XVIII. Y rápidamente se hizo sentir como en casa.

La gente ha estado luchando para eliminarlas desde entonces.

Un video producido por el gobierno de los EE.UU. en 1950 llamó a la rata marrón «asesina».

En muchas partes del país, el problema parece haber empeorado durante la pandemia.

Michael H. Parsons, ecologista urbano de la Fordham University que estudia las poblaciones de ratas salvajes, dijo que los cierres «casi con certeza» obligaron a las ratas a cambiar su comportamiento.

Parsons y un equipo de investigadores analizaron los datos del 311 en los cinco distritos de la ciudad de Nueva York y encontraron quejas en áreas residenciales directamente adyacentes a los restaurantes.

Parsons comentó que al parecer las ratas se mudaron de las áreas comerciales a los vecindarios circundantes cuando los restaurantes y bares cerraron o redujeron su horario después de que aumentaron los casos de COVID-19.

«Tiene sentido que con el cierre de los restaurantes, las ratas van a necesitar nuevos lugares para alimentarse», comentó.

Eso significaba que las personas acostumbradas a ver una rata ocasionalmente de repente vieron muchas más.

Cuando los restaurantes reabrieron, algunas ratas regresaron a sus lugares habituales, explicó Parsons. Pero otras probablemente permanecieron en su lugar, sobreviviendo de la basura doméstica y los desechos de mascotas.

Entonces, más que nunca, las ratas parecen estar en todas partes, especialmente de noche.

En Boston, los equipos de la ciudad están tratando de exterminar las plagas llenando sus madrigueras con monóxido de carbono.Durante una mañana reciente, los trabajadores de saneamiento de la ciudad usaron una máquina de metal verde llamada BurrowRx para bombear el gas en los nidos subterráneos en Boston Common.

«La regla general es que cuando encuentras una madriguera, cerca hay tres más», explicó Brendan Sheehan, un inspector de salud ambiental.

Brendan Sheehan and Eric McGvena, of the City of Boston Environmental Sanitation Division, place a hose from the Burrow RX into a hole of a rat burrow and begin pumping carbon monoxide into it. (Jesse Costa/WBUR)

Otros trabajadores colocaron una manguera dentro de una madriguera de ratas. A medida que el humo blanco se filtraba por los agujeros, el equipo trató de sellar cualquier potencial ruta de escape con tierra.

Sheehan dice que el gas es muy eficaz, aunque por lo general una o dos ratas se escapan.

Dijo que solo uno escapó de la madriguera esa mañana. «Así que no fue tan malo».

Los activistas por los derechos de los animales generalmente reconocen que la asfixia con monóxido de carbono es más humana que otras formas de exterminio, especialmente el veneno.

La mayoría de los venenos comerciales para ratas afectan el torrente sanguíneo de los animales, causando que sus vasos revienten.

«Puede ser muy doloroso, especialmente si hay hemorragias en el abdomen», comentó Holly Elmore, investigadora del grupo de expertos Rethinking Priorities. «Es simplemente una muerte horrible».

A Cooper’s hawk eats a rat on top of a telephone pole in Somerville. (Jesse /costa/WBUR)

El veneno también mata a otros animales como halcones, búhos y águilas que comen ratas contaminadas. Y enferma a aproximadamente 10,000 niños en los EE.UU. cada año. Incluso mata a algunas mascotas.

Una propuesta presentada Beacon Hill limitaría aún más el uso comercial de veneno para ratas en Massachusetts, creando algunas de las restricciones más estrictas del país.

Elmore, que se encarga de estudiar a los animales, espera que más comunidades usen una forma comestible para control de roedores. Somerville lo ha probado en el pasado con algunos resultados mixtos y Newton lo está usando ahora.

Más que nada, Elmore cree que debemos renunciar a la idea de que podemos eliminar por completo a las ratas de los lugares donde vivimos.

«Si no pueden hacer eso en las islas donde se invierten millones de dólares para eliminar a todas las ratas», dijo, «tú no puedes hacerlo en tu propia casa».

El autodenominado «zar de las ratas» de Somerville está de acuerdo en que es difícil eliminar todas las ratas, especialmente si es solo con trampas.

Pero la ciudad está apostando a que parte de la solución podría venir con sus trampas eléctricas de última generación, cargadas con carnada gourmet como pollo asado.

Somerville es apenas la segunda ciudad del país en usar trampas eléctricas, llamadas cajas SMART, que matan a unos 10 roedores por día. Y cada vez que matan, las máquinas envían un correo electrónico a la ciudad.

A captured and deceased rat in the bag of a SMART Box electronic rat trap set up along the bike path outside of Davis Square in Somerville. (Jesse Costa/WBUR)

Zeigler, cuyo título oficial es coordinador de salud ambiental de Somerville, indicó que los datos de los mensajes automáticos ayudan a identificar las ubicaciones específicas. Luego, la ciudad puede usar esos datos para abordar problemas cercanos, como sellar botes de basura, llenar madrigueras y mostrar a los residentes cómo proteger sus casas.  

Los exterminadores locales dicen que las trampas de última generación, las fumigaciones con monóxido de carbono y el control de la natalidad de los roedores se están convirtiendo en herramientas importantes en la guerra contra las ratas en el área metropolitana de Boston.

Pero también aseguran que un patio limpio y una basura bien sellada sigue siendo la mejor manera de mantener a raya a las ratas.Este segmento se emitió el 25 de julio de 2022

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