En la marcha de inquilinos, se percibió la inocencia a flor de piel en su máxima expresión cuando esta niña de 6 años, sin importarle el calor excesivo y el sol abrazador caminó sin descanso junto a su madre, Michel Díaz, casi dos millas, portando este cartel donde pide control de la renta. “No me quiero ir de mi casa” dijo. Foto Jeaneth D. Santana.
En la marcha de inquilinos, se percibió la inocencia a flor de piel en su máxima expresión cuando esta niña de 6 años, sin importarle el calor excesivo y el sol abrazador caminó sin descanso junto a su madre, Michel Díaz, casi dos millas, portando este cartel donde pide control de la renta. “No me quiero ir de mi casa” dijo. Foto Jeaneth D. Santana.

Con carteles y pancartas en mano, gritando en contra de lo que calificaron como la codicia corporativa, los desalojos y los aumentos en el precio de la renta, la comunidad de East Boston y Chelsea se volcó a las calles para pedir más control por parte de las autoridades sobre las represalias de las empresas dueñas de las viviendas, las expulsiones y el aumento en el alquiler.

Los manifestantes llegaron desde muy temprano para organizarse y salir a las 8 de la mañana, de este viernes 8 de julio. El punto de inicio fue en el número 125 de la calle Arlington, en Chelsea y concluyó en el 298-300 de la Meridian Street, en East Boston, lugar en donde recibieron el apoyo de las personas que conducían sus vehículos, quienes a ritmo de la bocina gritaban contiendas en contra del desalojo.

A los miembros de la Asociación de Inquilinos Chelsea Broadway Capital, Inquilinos de la Asociación de East Boston Grid Management, residentes de Chelsea e East Boston, organizaciones comunitarias como City Life/ Vida Urbana, Eastie Mutual Aid y Eastie Farm, se sumaron los inquilinos de color, quienes al unísono expresaron su oposición a los propietarios corporativos Broadway Capital y Grid Management, por tomar -dijeron- represalias contra la organización de Asociaciones de Inquilinos que están luchando en contra de los desalojos y los aumentos de alquiler.

Desde tempranas horas de la mañana los inquilinos y miembros de la comunidad de East Boston y Chelsea se concentraron para marchar en contra de los desalojos y el incremento desmesurado de la renta. Foto Jeaneth D. Santana.

“Esta es una marcha en solidaridad entre inquilinos para apoyarlos en su resistencia colectiva contra la avaricia corporativa, los desalojos y su lucha por el control en los aumentos de alquileres, es injusto porque toda familia merece tener un techo que ahora mismo están siendo impactados por esto que no debería estar pasando en nuestras comunidades”, expresó Noemí Rodríguez, activista comunitaria de la fundación The Greenleaf.

Gabriela Cartagena de Vida Urbana, manifestó que tanto las Asociaciones de Inquilinos de Chelsea Broadway Capital y la de East Boston Grid Management están batallando contra los propietarios corporativos Broadway Capital y Grid Management, por ir en contra de los derechos de las personas que rentan una vivienda. “Son gigantes inmobiliarios que continuamente compran edificios, los inquilinos no pueden pagar un aumento de más de mil dólares, por eso estamos aquí para decir basta a la codicia y al desalojo de familias en nuestro barrio”.

La joven dirigente comunitaria de Urban Life comentó que Grid Management planea hacer renovaciones a gran escala para convertir las casas en apartamentos de lujo. Broadway Capital comenzó a desalojar activamente a sus inquilinos, mientras paralelamente aumentó drásticamente los alquileres para sacar a las familias de sus hogares de décadas, ubicados en Chelsea. Mientras tanto, los miembros de ambas Asociaciones de Inquilinos aseguran que habitan en viviendas en pésimas condiciones, que en gran medida no han sido atendidas, peor solucionadas por los dueños.

Comunidad de East Boston y Chelsea marchó para exigir control por incremento en los alquileres. Foto Jeaneth D. Santana.

La lucha de la Asociación de Inquilinos de East Boston comenzó en el 2017, cuando recibieron sus primeras cartas de desalojo después que la empresa Grid Management comprara el edificio 298-300, ubicado en la calle Meridian de East Boston, el cual tiene 14 apartamentos, de los cuales todos han sido desalojados excepto tres familias centroamericanas, la de José Velásquez, Juana Sánchez y Ana Castro, porque se resisten a salir, menos pagar 1000 dólares extras mensualmente para quedarse.

La Asociación de Inquilinos de Chelsea comenzó a organizarse a principios de 2021 después de recibir aumentos de alquiler de hasta 600 dólares al mes y avisos de desalojo durante el punto más alto de la pandemia. “Docenas de hogares afrontamos las represalias corporativas de desalojos, las malas condiciones y los aumentos de alquiler por parte de Broadway Capital.  En este momento más de cinco familias estamos en los tribunales luchando contra los aumentos de alquiler y los desalojos sin culpa. Las malas condiciones incluyen electrodomésticos rotos como refrigeradores y estufas, fugas de gas, problemas de plomería e infestaciones de roedores en todo el edificio”, denunció Michelle Díaz, inquilina de Chelsea, quien aseguró que no se darán por vencidos porque para los dueños del edificio los inquilinos son simplemente como un billete y un cheque. “No valemos nada para ellos, estamos buscando justicia”.

Es válido recordar que las tres familias de East Boston estuvieron en la Corte el pasado junio, después de recibir el segundo aviso de desalojo sin culpa en enero del 2022. “Grid Management trató de usar el caso judicial de desalojo sin culpa para intimidarnos, para que aceptáramos el aumento en el alquiler de hasta mil dólares, pero no aceptamos y nos hemos resistido a salir. No es justo que las grandes empresas como Grid Management compren el vecindario y digan que lo renovarán para poder aumentar nuestros alquileres y desalojarnos. Necesitamos que la Ciudad y el Estado construyan viviendas asequibles para nuestras familias y que controlen los alquileres”, indicó Ana Castro, inquilina del 298-300 Meridian Street.

La comunidad de East Boston y Chelsea se volcó a las calles para pedir más control por parte de las autoridades sobre las represalias de las empresas dueñas de las viviendas, las expulsiones y el aumento en el alquiler. Foto Jeaneth D. Santana.

Ambas Asociaciones de Inquilinos llaman hogar a Chelsea e East Boston, muchos de los cuales criaron a sus hijos en estos vecindarios y asisten a las escuelas públicas locales. A esto se suma también la problemática que tienen las personas de color debido a que se han visto obligados a salir de sus casas en Boston por el alto costo de la renta. “No quieren seguir alejándose de la ciudad y del transporte público, si existiera un Rent Control, muchos de estos desalojos, peleas y malas condiciones se habrían evitado. El mercado inmobiliario debe regularse levantando la prohibición del control de alquileres para brindar más protecciones, a los inquilinos en Massachusetts, contra el desalojo, combatiendo la inestabilidad que las corporaciones de lujo están causando en el sector de la vivienda, desestabilizando y disparando los alquileres en sus alrededores. Chelsea, East Boston y el resto del Estado necesitan un control de alquileres para regular el mercado inmobiliario de una manera beneficiosa, con la finalidad de preservar y proteger las viviendas asequibles, dando así estabilidad a la clase trabajadora”, indicó Gabriela Cartagena, de Vida Urbana.

Tras dos horas de manifestación, los moradores e inquilinos de East Boston y Chelsea bajaron sus pancartas, acallaron momentáneamente sus voces, se marcharon a casa con la esperanza que las autoridades escuchen sus pedidos para evitar ser desalojados y poder seguir considerando hogar al lugar donde viven por más de 15 años.

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