Concejal Ricardo Arroyo, candidato a la Fiscalía del Condado Suffolk, un latino humilde con ganas de darle voz y voto a la comunidad hispana. Foto: Angly Carolina Gamboa.
Concejal Ricardo Arroyo, candidato a la Fiscalía del Condado Suffolk, un latino humilde con ganas de darle voz y voto a la comunidad hispana. Foto: Angly Carolina Gamboa.

El concejal municipal del Distrito 5, Ricardo Arroyo, es candidato para Fiscal del distrito del condado de Suffolk. “Si gano sería el primer latino en todo el estado de ocupar este cargo”, manifestó con orgullo este joven latino, quien quiere construir un sistema de justicia que proteja la seguridad y la dignidad de todas las personas, especialmente los menos favorecidos como son los latinos y afroamericanos. Está comprometido con un sistema que reduce las disparidades raciales y de clase.

“Me siento muy orgulloso de ser quien soy y representar a un distrito donde casi el 40% son latinos. En Boston, 1 de cada 5, es latino; es importante para mí que los hispanos que están creciendo sepan que esta ciudad es un sitio donde pueden vivir y tener poder de impactar en su comunidad”, manifestó al confesar que ser político, representa en ocasiones, afrontar situaciones difíciles como recibir protestas al pie de la casa de su mamá o en su residencia, por el simple hecho de ser latino o estar en desacuerdo con las decisiones tomadas dentro del Cabildo, pero su deseo de servir a su comunidad va más allá de este tipo de circunstancias.

Como estudiante de las escuelas públicas de Boston conoce de primera mano las necesidades y problemas que afrontan éstas, por ello -aseguró- que una de sus principales acciones dentro del municipio es apoyar y canalizar fondos para mejorar las oportunidades de los estudiantes. “Desde el Municipio de Boston peleo todos los días por aquellos que con demasiada frecuencia son ignorados”, expresó.

Lideró las luchas para declarar el racismo como una crisis de salud pública en Boston y para reasignar dólares a programas de salud mental, rehabilitación y prevención de la violencia. Ricardo entiende que proteger las libertades civiles y promover la seguridad pública va más allá de lo excluyente porque ambos son complementarios. Ha patrocinado y aprobado la Ordenanza de Supervisión de Vigilancia, la Prohibición de Reconocimiento Facial y la Oficina de Responsabilidad y Transparencia Policial.

Ricardo Arroyo tiene un B.A. (Bachelor of Arts) o una Licenciatura en Letras, al ser traducido al español, título que lo obtuvo en MCLA (Massachusetts College of Liberal Arts), y un Doctorado en Jurisprudencia en la Escuela de Leyes, de la Universidad Loyola de Chicago. “Las leyes no se aplican igual para las personas latinas, por eso, quise ser abogado, porque siempre supe que los sistemas de justicia en este país y en este estado, no trabajan igual para toda la gente, para los inmigrantes, para las personas que no tienen dinero, las personas de color, los latinos, por eso, quería ser un abogado público, sin cobrar”, aseveró.

De ocupar la silla como Fiscal en el condado Suffolk, su jurisdicción abarcaría Back Bay, Beacon Hill, Fenway y Bay Village. “En nuestra comunidad sabemos que algunas personas tienen papeles legales y otros no, muchos no reportan lo que les pasa en sus comunidades por miedo, yo quiero trabajar con todos los inmigrantes que tienen esos miedos, que sepan que están seguros y que van a tener mi apoyo como Fiscal del Distrito en sus problemas”, manifestó al prometer que jamás avisaría al Departamento de Migración que en la Corte están personas indocumentadas. “No tengo que hacerlo y no lo voy a hacer, el estatus migratorio no tiene que darse a conocer, sólo su nombre, edad y dónde viven, en mi oficina nunca vamos hablar con el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS)”.

En la Fiscalía del Condado Suffolk llegan aproximadamente 25 mil casos al año y sólo existen 170 abogados, razón por la cual desvirtúan los crímenes menores, por ejemplo, explicó, alguna adicción, prostitución, robar artículos como pañales, es decir no crímenes violentos. “Quiero que sepan que en mi administración se les brindará servicios para corregir la infracción cometida y no necesariamente tiene que haber cárcel”. El cargo más alto que se juzga es la posesión de drogas como heroína, fentanilo y violencia doméstica. “Nos vamos a enfocar en las drogas que hacen más daño, porque las personas se están muriendo, vamos atacar a los que la venden en la ciudad, mucha droga viene de Sudamérica, Centroamérica y de China, el fentanilo empezó legal, como la heroína porque se utilizan en medicina”, aseveró.

Ricardo nació en Hyde Park, donde fue criado por sus padres, quienes llegaron a Boston desde Puerto Rico en 1970. Su papá, Félix D. Arroyo, ex concejal de la ciudad de Boston y el actual Registro de Sucesiones del Condado de Suffolk, y su mamá, Elsa Montano, es una maestra jubilada de las Escuelas Públicas de Boston. Desde muy joven sus progenitores arraigaron en él, el amor por el servicio, la responsabilidad hacia su comunidad y el amor a su familia. “Mi papá, mi mamá, mi hermano, mi hermana y mis sobrinos están aquí, pero todo el resto de mi familia, mis primos, primas, tíos están en Puerto Rico, como latinos todos somos muy cercanos”.

Es el tercero de cuatro hermanos. Entre risas confiesa que fue el “bebé accidente”, su hermana Ana le lleva 14 años, de quien dijo es como su segunda madre. Se desempeña como profesora en las escuelas públicas.  “Mi mamá quería que tuviera un hermano contemporáneo a mí, mi hermano más joven me lleva 8 años”, comentó.

Su hermano Félix, es concejal de Boston; mientras que Néstor, trabaja en el Departamento de Niños y Familia, en la Oficina de Inmigrantes y ayuda a conseguir refugio para quienes no tienen casa. “En mi familia nos enseñaron que el servicio público es importante en la vida, mami fue una profesora bilingüe en las escuelas públicas y mi papá también fue concejal, de allí mi hermano y ahora yo”.

Esas lecciones de vida lo llevaron a una carrera como defensor público en el Comité de Servicios de Abogados Públicos, representando a cientos de personas en los tribunales y siendo testigo de cómo la inequidad, la falta de oportunidades y la marginación de las personas pueden devastar vidas. Afirmó que fue justamente su deseo de abordar esos males sistémicos lo que lo llevó a postularse para el Concejo Municipal de Boston.

“Yo fui defensor público donde me pagaron para tomar cientos de casos criminales de adultos de todo tipo, donde pude darme cuenta que el sistema no estaba trabajando con diseños, quería cambiar el sistema, por eso cuando llegué como concejal del distrito, mi primera declaración fue que el racismo es un problema de salud pública”, indicó al comentar que un mes después de su declaración llegó la pandemia y el caso de George Floyd, razón por la cual tuvo que gestionar dinero para programas que ayudaran a disminuir el nivel de crimen, dar rehabilitación y atención de salud mental, el total fueron 12 mil millones de dólares.

También fue el protagonista directo en la gestión de 3 millones de dólares, por concepto de fondos municipales e invertidos en la construcción del primer Centro Público de Salud en Hyde Park.

Es miembro del Gremio Nacional de Abogados, Capítulo de Massachusetts, de la Asociación de Abogados de Boston, de la Asociación de Abogados de Massachusetts, de la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color, NAACP y Mijente, organización que sirve como un vehículo para construir poder político latino independiente, cuyos miembros son personas Latinx/Chicanx en Los Estados Unidos y Puerto Rico.

Como parte de su campaña afirma que trabajará en los casos de las personas que están injustamente encerradas por un delito que no han cometido e intentará reparar el daño causado a sus familias. Hizo un llamado también a la comunidad para que denuncie en la policía lo que les está pasando, porque es la única forma que los fiscales pueden castigar a los culpables. Anunció que trabajará muy de cerca con el Departamento de Policía, pero advirtió que si en algún momento hubiera algún exceso o corrupción hará cumplir la ley. “Si tú tienes el poder de cambiar la vida de alguien, lo debes hacer”.

Actualmente reside en Hyde Park con su novia Jennifer y sus dos perros Penélope y Gideon, con quienes cada mañana tiene la esperanza y la certeza que el 8 de noviembre del 2022, algo tendrá sentido independientemente si se convierte o no, en el nuevo fiscal del distrito del condado de Suffolk.

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