Ronald Acuña Jr. saluda al público al entrar al campo / Foto @braves

¿Qué impacto real tiene Ronald Acuña Jr. en las Grandes Ligas? La cálida bienvenida que recibió este jueves es el mejor termómetro para medir su atractivo como estrella del beisbol.

Acuña Jr. fue reactivado sorpresivamente por los Bravos. Cerca del mediodía, cuando debía prepararse para su segundo juego consecutivo en el outfield de los Stripers de Gwinnett, en Triple A, corrió la noticia de su vuelta adelantada al roster activo de Atlanta.

Entonces comenzó una fiesta en las redes, un festejo que se ha visto muy pocas veces cuando un astro lesionado por largo tiempo vuelve al combate.

Ya Acuña había exclamado la frase «I’m back» en el Spring Training, cuando sacudió sus primeros bombazos en una práctica de su equipo. Pero la verdadera vuelta tenía que ser esta.

DOLOR Y TRABAJO DURO

Casi 10 meses atrás, el venezolano sufrió una delicada rotura del tendón cruzado anterior de la rodilla derecha. Al enorme dolor físico se sumó el dolor colectivo de ver fuera, nada menos que por media temporada, a una de las caras jóvenes más representantivas de este deporte.

Acuña peleaba el liderato de jonrones con el dominicano Fernando Tatis Jr. Tenía 24 cuadrangulares, a pesar de ser primer bate, y mostraba un robusto OPS de .990, con 72 anotadas en 82 encuentros.

Se temía por su futuro, no solo por la interrumpida cosecha de 2021.

¿Volvería a correr?

¿Volvería a jugar con la misma intensidad que ha hecho de él una de las figuras más emocionantes de los diamantes?

¿Podría recuperar su estatus en Atlanta y en la MLB?

El aplauso del público en el Truist Park nacía de esas preguntas y también de la fe puesta en su breve –pero fructífero– paso por Triple A.

Porque Acuña jugó con Gwinnett como si hubiera vuelto a ser el súper prospecto que tocaba las puertas de las Grandes Ligas.

Sin limitaciones para defender el right o para correr entre las bases, ligó para .368/.520/.421 con los Stripers. Robó tres bases en tres intentos. Consiguió un sencillo con un rodado lento dentro del cuadro, buena señal. Y hasta anotó una carrera desde segunda base ¡ante un infieldhit!

No tardó en replicar su producción en el Big Show.

El nativo de La Sabana no solamente largó su primer cohete este jueves. Su mejor proclama ocurrió mientras estuvo en circulación. Dos veces salió al robo y dos veces llegó a salvo.

La marca de fábrica de Acuña ha sido el poder, su colorido, sí, pero también la forma en que usa las piernas para hacer daño a los rivales.

Fueron nueve meses de rehabilitación, ejercicios y trabajo muy duro para fortalecer tan crucial área del cuerpo.

CARA DEL BEISBOL ACTUAL

El beisbol ha apostado duro a esa generación joven que juega intensamente y con desparpajo. Son muchachos que causan asombro y parecieran mantener entre las rayas de cal la alegría de esos niños que hacen aquello que tanto les gusta hacer.

Muchos de ellos son hispanos. El dominicano Vladimir Guerrero Jr., el cubano Adolis García, Tatis, Acuña, todos ellos juegan como si no hubiera un mañana.

Por eso la bienvenida en inglés, en español y hasta en portugués.

El regreso del venezolano es una fiesta. Un sarao que se vive en las gradas, delante de los televisores y en en propio terreno de juego.

Y es en el campo donde los Bravos esperan sentir el mayor impacto.

La fanaticada cuenta con Acuña para ver salir a los suyos del letargo que les ha tenido con récord negativo en la tabla de posiciones. Los actuales campeones de la Serie Mundial comenzaron con mal pie la defensa del título, con el puertorriqueño Eddie Rosario también en la lista de lesionados y una ofensiva que recuerda poco los fuegos artificiales de octubre pasado.

Acuña volvió a lo más alto de ese lineup que esperaba con ansia por una chispa para enceder la pradera.

Volvió al jardín derecho, desde donde saludó a la gente con los brazos en alto.

Y lo más importante: con su ícono de vuelta y ya sano, Atlanta volvió a ganar.

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