The domed Maclaurin Building, as seen from Killian Court. (Foot: Massachusetts Institute of Technology por InSapphoWeTrust)

Por: Max Larkin

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El 6 de abril los estudiantes de posgrado del Massachusetts Institute of Technology (MIT) votaron a favor de formar un sindicato por un margen de 2 a 1.

Los organizadores indicaron que el resultado fue una respuesta a los crecientes desafíos que enfrentan los estudiantes, quienes enseñan, realizan investigaciones y brindan apoyo académico en el campus de Cambridge.

La estudiante de doctorado de quinto año, Lilly Chin, decidió organizarse para ayudar con la campaña para promover el voto en el Departamento de Ciencias de la Computación, una de las más grandes del MIT. “Mi teléfono sonó durante cinco minutos seguidos: ‘Asegúrate de que tal y tal (personas) puedan llegar a votar'».

El conteo fue rápido, pero aun así fue «un poco estresante», dijo Ki-Jana Carter, organizadora y estudiante de doctorado de quinto año en Ciencia e Ingeniería de Materiales. “Simplemente están contando, no hay informes de avances y (en ese momento) tienes muchas cosas en la cabeza”.

Al final, casi 2,900 de más de 3,800 votantes elegibles se presentaron a votar en la semana y el 66 % apoyó la sindicalización.

Otro organizador, Adam Trebach, señaló que, en última instancia, la mayoría estaba convencida de que una negociación colectiva podría “hacer un mejor MIT para nosotros como científicos y mejorar nuestras vidas aquí”.

En su sitio web oficial, los organizadores sindicales enumeraron las razones para respaldar la decisión, entre ellas: el seguro dental, equidad racial y de género y el aumento del costo de vida cerca de Kendall Square.

Chin, que ha estado en el MIT desde que inició sus estudios universitarios en 2013, dijo que la campaña también se basó en motivos como los altos precios de los alquileres para estudiantes de posgrado en las viviendas recién construidas por el MIT, sumado a una tardía respuesta por parte de autoridades a la petición de los estudiantes afroamericanos de procesos de admisión más equitativos. (La Asociación de Estudiantes Afroamericanos de Posgrado del MIT respaldó el esfuerzo sindical en enero).

“Creo que un sindicato está muy en línea con los valores de innovación del MIT”, dijo Chin. “Si el sistema no funciona, todos somos ingenieros aquí. Sabemos que podemos diseñarlo mejor”.

El sindicato no es oficial hasta que lo certifique la Junta Nacional de Relaciones Laborales. De ser así, se convertiría en uno de los más grandes de los últimos años, con más de 3,800 miembros.

En algunas ocasiones, los administradores del MIT han cuestionado resultados. Sin embargo, eso parece poco probable en esta ocasión. En un comunicado el 6 de abril por la tarde, la canciller Melissa Nobles y el vicecanciller Ian Waitz felicitaron a los organizadores y agregaron que «esperan reunirse pronto con los líderes de MIT GSU y UE para comenzar negociaciones sobre los términos y condiciones de empleo para los miembros del sindicato».

Nobles y Waitz se habían resistido a la campaña en nombre de los administradores. En su carta del miércoles, agradecieron a los miembros “en todos los lados del debate, que se han involucrado de manera constructiva y respetuosa en esta conversación”.

Los organizadores reconocieron que todavía tienen trabajo por hacer: en parte, persuadir a los colegas del 912 que votaron no, para que se unan al sindicato.

“Nuestra fuerza proviene de está en contar con el apoyo de todos”, dijo Chin. “Estamos realmente interesados ​​en construir esos puentes”.

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