Disidencia
Beatriz de Majo, internacionalista. Foto captura de pantalla.

El mundo se les puso chiquito. Dos cabecillas de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) acaban de ser liquidados del lado venezolano de la frontera apureña con Colombia. Romaña fue comandante del Frente 53 y el Paisa, a su vez, actuó como comandante de la columna móvil Teófilo Forero, dos pilares fundamentales de la sangrienta lucha guerrillera colombiana y factores claves de tráfico de drogas hacia el mundo desde el vecino país. Estos dos junto con Santrich – protegido de Nicolás Maduro- armaron la nueva Marquetalia, un movimiento que sustituiría a las antiguas FARC una vez que lograran unificar las distintas facciones disidentes de la guerrilla colombiana. Así nacieron y hoy actúan en el mismo tétrico negocio de la droga y el crimen.

Pero algo les ha estado saliendo mal. Santrich también fue asesinado hace pocos meses del lado venezolano de la frontera en la misma forma: emboscado y liquidado, sin que dentro de su organización se hubiera podido detectar a los elementos traidores que planificaron detalladamente sus desapariciones. Estos hechos han desatado movimientos nerviosos de prudencia entre aquellos que han estado dando alas a esta Segunda Marquetalia, que no es otra cosa que la reedición de las FARC con aliados nuevos – el régimen madurista- pero igualmente sanguinarios.

A estos asesinatos en serie le han salido paternidades por todos lados. Hay quienes aseguran que las recompensas que pagan los Estados Unidos por sus cabezas pudieran estar al origen de esta cacería. Otros le endilgan la planificación de las operaciones a traidores que operarían dentro de sus propias filas, animados por el ambiente envenenado y perverso que estos lideres habían creado dentro de su entorno inmediato y entusiasmados por el muy lucrativo narco negocio que los fallecidos tenían entre sus manos.

Otros interesados que actúan en conexión con las Fuerzas Armadas colombianas se las han arreglado para sembrar periodísticamente la especie de que podría ser una operación estratégica de inteligencia armada desde el propio Ministerio de la Defensa colombiano, la que acabó como en una seguidilla con la vida de los tres cabecillas de esta nueva insurgencia armada.

Por último, es conocido que el movimiento de disidencias de las FARC abarcado por la Segunda Marquetalia tiene su peor rival en uno de los frentes de estas disidencias que se ha separado del resto –el décimo- encabezado por el colombiano Gentil Duarte. El enfrentamiento lo originan las diferencias en el control del narcotráfico, actividad esencial de estos grupos que operan en el estado Apure venezolano.

En todo caso los tres ajusticiamientos forman parte de un muy oscuro episodio del que pocos quisieran formar parte. Una especie de limpieza profunda y contundente está teniendo lugar en el seno del liderazgo de las disidencias de las FARC sin que hasta esta fecha nadie pueda, con certeza plena, asegurar quién debe recibir el crédito correspondiente. Los tres murieron muy violentamente en medio de emboscadas sangrientas muy bien planificadas en territorios selváticos en los en los que solo ingresan quienes forman parte de estos carteles.

También es difícil saber cual será el próximo paso de quienquiera que sea que ha organizado la persecución en cuestión, pero lo que es claro es que no se detendrá aquí y que quienes aún permanecen ligados a la Segunda Marquetalia deben dedicarse a cuidar minuciosamente sus espaldas.

Fuentes calificadas aseguran que Iván Márquez, por cuya cabeza se ofrecen $10 millones, pero forrado con los proventos colosales de la droga, ya tomó las de Villadiego y fue a dar con sus huesos en Cuba desde hace un par de días, huyendo del peligro que representa Venezuela. Este fue el hombre que propició una guerra intestina dentro de las filas de las antiguas FARC, y dentro de la cual el Cartel de los Soles también tiene una carta que jugar. Lo cierto es que en estos medios el terror cunde y cada uno de los actores tiene desconfianza hasta de su sombra.

Mientras tanto en Miraflores (Venezuela), todo es silencio. Se pregunta uno cómo estarán de acorralados aquellos venezolanos que han hecho esto posible, pero que no pueden huir más lejos que la isla de Margarita.

Publicado originalmente en El Nacional de Venezuela

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