DEBATE. El presidente Trump observa mientras el ex vicepresidente Joe Biden habla durante el primer debate presidencial realizado la noche del martes 29 de septiembre en Case Western Reserve University en Cleveland. | FOTO: Melina Mara — The Washington Post

Chis Wallace (moderador)- “A los supremacistas blancos, a los Proud Boys”

Donald Trump – “¿A Quién quieres que denuncie?”

Donald Trump – “Proud Boys, quédense atrás y atentos”

Donald Trump no solo evadió la oportunidad de condenar sin lugar a dudas a los grupos de supremacía blanca en el reciente debate presidencial, sino que directamente se dirigió a uno en particular, “Proud Boys” – “Chicos Orgullosos”, con una de las frases más polémicas del evento: “stay back and stand by”. Stand by se puede traducir de diferentes maneras, ninguna de ellas la hace menos terrible en este contexto: esperen, atentos, prepárense…

Para entender mejor el fuerte impacto negativo de la frase para los hispanos, conozcamos mejor al grupo de “Chicos Orgullosos” al que el presidente Trump le envió el mensaje de estar preparados:

El fundador

Gavin McInnes, canadiense de 50 años, co-fundó Vice Magazine en 1994 en la que escribía artículos como “La Guía Vice para el Sexo, Las Drogas y el Rock and Roll”. Generó conflictos en la organización debido a declaraciones racistas y de supremacía blanca y sale de Vice en 2008. Escribe un libro titulado “Cómo Orinar en Público” en el 2012 y funda el grupo “Proud Boys” en el 2016. Sus ideas violentas y extremas han provocado que le prohibieran la entrada en Australia y fuera expulsado de plataformas como Twitter, Amazon, PayPal, Facebook y YouTube, junto a múltiples despidos en agencias y medios de comunicación.

Las ideas detrás del grupo Proud Boys

El concepto del grupo de “Chicos Orgullosos” se empieza a gestar como un “chiste” en una revista de extrema derecha que ha apoyado abiertamente a partidos Neo-Nazis como “Golden Dawn” en Grecia, en la que se adopta el nombre de “Proud Boys” inspirado en la canción “Proud of your Boy” (“Orgulloso de tu Niño”) del musical Aladino de Disney. Sus creencias extremas recorren temas comunes en grupos nacionalistas blancos como posturas anti-inmigratorias de bases racistas, constantes comentarios denigrando a las mujeres tildándolas de “vagas” e impulsando a sus miembros a tener respuestas violentas en las manifestaciones públicas. McInnes ha declarado «Quiero violencia, quiero puñetazos en la cara. Me decepcionan los partidarios de Trump por no golpear lo suficiente».

Recurrentemente miembros de la organización han estado implicados en sucesos violentos como apuñalamientos y peleas que han terminado en arrestos masivos como ocurrió en Berkeley, California en el 2017 donde grupos extremos como Identity Evropa (grupo neo-Nazi Americano) y Oath Keepers (grupo anti-gobierno de extrema derecha) junto a Proud Boys colisionaron con colectivos protestantes terminando el rally alt-right con 21 arrestos. Probablemente el caso más mediático se produce en Octubre del 2018 durante una charla que dicta el fundador McInnes en el Metropolitan Republican Club de Manhattan donde provocaciones cruzadas entre miembros de los Proud Boys y protestantes anti-fascistas culminaron en una pelea masiva donde diez miembros del grupo terminaron procesados. Por consejos de sus abogados, McInnes renuncia “simbólicamente” al liderazgo del grupo y tanto el FBI como el área de inteligencia y anti-terrorismo de la policía de la ciudad de New York denuncian al grupo como potencial amenaza pública. La organización internacional sin fines de lucro Anti-Defamation League declaró que «Las tácticas extremas y provocadoras, junto con el racismo abierto o implícito, la islamofobia, el antisemitismo y la misoginia junto al hecho de que el grupo sea tan descentralizado, incoherente y disperso, deberían ser un motivo importante de preocupación»

¿Por qué esta postura de Donald Trump en el debate es grave para los hispanos en Estados Unidos?

De acuerdo con Pew Research entre el 2018 y 2019 alrededor de un 29% de hispanos se identifican como republicanos, siendo la minoría étnica con mayor porcentaje de afiliación con este partido en comparación con los afroamericanos (10%) y asiáticos (17%). Por otro lado Donald Trump declaró el año pasado que sus números en las encuestas con latinos “han subido del 19% al 50%”, aunque este dato causó escepticismo generalizado. Nos puede sorprender incluso los resultados del sondeo de opinión que realizó Telemundo en Twitter sobre los resultados del reciente debate presidencial donde se presenta Trump como ganador con un 66% sobre un 34% de respuestas favorables a Biden, resultado prácticamente opuesto al del resto de los medios dirigidos a audiencias que hablan inglés que dan a Biden como ganador.

Muchas de las posturas populistas nacionalistas conservadoras de derecha que proyecta Trump conectan fuertemente con los Hispanos que viven en Estados Unidos y resaltan muchos de los sueños y objetivos que movilizaron a millones de inmigrantes a volcar sus energías en llegar y establecerse en suelo estadounidense. Independientemente de la efectividad del gobierno de Trump, su discurso frecuentemente resuena con la cultura del latinoamericano, sus insatisfactorias experiencias con sus respectivos gobiernos y las necesidades que tiene como inmigrante de clase media: protección de los trabajos de manufactura y clase obrera, conservación de los valores tradicionales judeo-cristianos, “mano dura” con los políticos de carrera y agresividad contra posturas de izquierdas. Esto definitivamente atrae a una demografía que viene huyendo de regímenes corruptos y una ola roja socialista (y populista) que ha teñido gran parte de la geografía latinoamericana en distintos momentos de la historia. Siempre con las mismas consecuencias; más dolor humano que igualdad social. Encaja también con el discurso de Trump algo que parece no ser intuitivo para los demócratas: el latino en Estados Unidos no está, en su mayoría, a favor de políticas inmigratorias relajadas.

Ahora bien, lo que defienden los Proud Boys agrede directamente a cada uno de los latinos inmigrantes de primera, segunda y tercera generación, independientemente de que coincidan con el discurso de Trump en todo lo anteriormente comentado. Esta postura denigra profundamente en el latino su valor como ciudadano (o en camino de serlo) por tener un color de piel y un acento diferente. Donald Trump solo tenía una respuesta correcta en la oportunidad que le presentó el moderador del debate Chris Wallace de desaprobar tajantemente como presidente la idea de superioridad blanca y directamente al grupo extremista comentado, cuyo estandarte es el nacionalismo blanco. Su respuesta, invitándolos – a los Proud Boys – a “estar preparados” protegió la postura de una minoría ruidosa. Aunque los hispanos busquen con orgullo y esfuerzo ser buenos ciudadanos estadounidenses, vivir honradamente, trabajando fuertemente, pagando sus impuestos, creando prosperidad, creciendo sus familias y viviendo acorde a los valores que conforman las bases tradicionales de este país, según los “Proud Boys” nunca serán vistos como iguales, al contrario, serán siempre y por generaciones una amenaza ante una nación que para ellos debe tener piel blanca.

Marcos Marin-Q

@marcosmarinq

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