Miles de estudiantes universitarios se preparan para volver a clases este otoño bajo una rutina diferente, no sólo porque muchos cursos serán online sino porque las autoridades académicas decidieron optar por pruebas frecuentes y a gran escala para detectar el coronavirus en el campus.
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Las pruebas se realizarán hasta dos veces por semana, y las muestras se enviarán a laboratorios del Instituto Broad del MIT y a Harvard, donde serán rápidamente procesados y devueltos a los campus.
Muchas escuelas, incluyendo la Universidad de Harvard, Wellesley College, Emerson College y la Universidad de Clark en Worcester confirmaron que enviarán sus muestras al Instituto Broad del MIT y a Harvard, instituciones que se comprometieron a procesar miles de pruebas diariamente. Mientras que otras como la Universidad de Boston, se encuentran trabajando en la construcción de sus propios laboratorios para examinar regularmente sus comunidades universitarias.
Las autoridades universitarias han dicho que ya se están concretando los planes para iniciar las actividades académicas, a medida que aumentan los tiempos de espera para los resultados de los exámenes en Massachusetts y en todo el país. Algunos laboratorios comerciales nacionales utilizados por empresas y centros de salud en el estado reconocieron que los tiempos de espera se extienden más de cinco días a medida que el virus se extiende en el sur y en el oeste.
Los abundantes y oportunos resultados son cruciales para detener cualquier propagación que pueda darse en el campus, pues ayudan a las autoridades académicas a dar rápidamente con futuros grupos de COVID-19.
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«Si vamos a [utilizar] las pruebas para controlar los brotes, hay que obtener los resultados en uno o dos días, incluso tres días es demasiado lento», dijo Samuel Scarpino, un rastreador de enfermedades de la Universidad de Northeastern. «Si yo fuera… alguien que estableciera una política, tendría eso en mi tablero diario y tomará muchas decisiones sobre la reapertura en base a ese número».