La sede del consulado de Venezuela en Boston permanece cerrada desde el pasado jueves 24 de enero, luego de que Nicolás Maduro anunciara la ruptura de relaciones diplomáticas con Estados Unidos, y que Donald Trump reconociera a Juan Guaidó como presidente encargado del país (quien en cambio pidió a los diplomáticos desacatar a Maduro y permanecer en sus cargos).
El guardia de seguridad del edificio, ubicado en la Boylston Street muy cerca de Copley Square, no está permitiendo la entrada a ninguna persona que pida acceso al consulado, alegando que está cerrado por razones políticas.
El cuerpo diplomático de Venezuela en Estados Unidos se ha quedado en el medio de dos órdenes contradictorias, y podría verse obligado a escoger entre el mandato de Nicolás Maduro de regresar a Venezuela, o acatar la contra-orden de permanecer en sus funciones emitidas por el presidente interino Juan Guaidó.
La cónsul de Venezuela en Miami, Scarlet Salazar, reconoció a Juan Guaidó como presidente interino del país. Por medio de un video colgado en Twitter, Salazar dijo: “Esta decisión obedece a mis principios y valores democráticos como funcionaria de carrera diplomática al servicio de Venezuela por más de 18 años ininterrumpidos”, expresó la diplomática.
Cerca de 100 funcionarios trabajan en las sedes diplomáticas en EEUU, de acuerdo con datos de un ex diplomático venezolano entrevistado por El Nuevo Herald, que pidió no ser identificado y que trabajó en las misiones en la OEA, en la ONU y en el Consulado General de Venezuela en Miami.