Big Papi está de vuelta en la Serie Mundial. Usa saco y corbata, ya no tiene un bate entre sus manos, pero la gente le ama igual.
El dominicano David Ortiz ya no reparte batazos, como hizo hasta el día de su retiro del beisbol activo. Pero sigue empujando anímicamente por los Medias Rojas, el equipo con el que se consagró como súper estrella. Y el público de Boston todavía le agradece su gran carrera.
El ex slugger trabaja ahora como comentarista de color en la cadena FOX, y sus “trastadas” se han hecho célebres. El video en el que derrama champán sobre un Alex Rodríguez con el uniforme de los Medias Rojas se convirtió en viral después de la victoria sobre los Yanquis en la Serie Divisional, así como el que recogió sus saltos y gritos de emoción con el Grand Slam de Jackie Bradley Jr. en la Serie de Campeonato contra los Astros.
Las muchedumbres se agolpan alrededor del set de la estación televisiva en el Fenway Park, para aclamar al gigantón y corear su nombre.
Papi se granjeó ese cariño a fuerza de batazos y de un buen corazón. Ningún seguidor de los patirrojos olvida sus conexiones en postemporadas, especialmente las que largó en 2004, para ayudar a poner fin a una casi centenaria sequía bostoniana de coronas.
Su última aparición como pelotero en la Serie Mundial ha sido una de las más memorables de todos los tiempos. Ninguno de los 10 latinoamericanos que han conseguido el premio al Jugador Más Valioso en el lance de otoño ha logrado los números que él puso en 2013.
Aquella fue la vez del tercer anillo de Boston en un lapso de apenas 13 años. En ese duelo contra los Cardenales fue a batear en 25 oportunidades y sólo fue puesto out en seis, incluyendo un elevado de sacrificio que largó.
Ortiz puso promedios de .688/.760/1.188 en aquel duelo de seis juegos contra San Luis. Increíble. Ni siquiera el mismísimo Roberto Clemente pudo tanto en el Clásico de Octubre.
Ahora está de vuelta. Sin uniforme. Con la misma sonrisa. Y la Nación de los Medias Rojas le sigue con la misma devoción.