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Cómo proteger a tu hijo del frío invernal

Cuando las temperaturas del invierno atacan, los niños son a los que más se debe cuidar del frío, dado que los cuerpos pequeños tienen más dificultades para regular la temperatura que los grandes.

Según la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP), cuanto más pequeño es el niño, menor es la relación entre su masa corporal y la superficie del cuerpo, lo que significa que se escapa más calor a través de su piel. Este factor de congelación es especialmente problemático para los recién nacidos, que tienen menos grasa para aislar contra el frío, no pueden almacenar suficiente energía para aumentar la producción de calor de sus cuerpos y no pueden tiritar (que es la forma en que el resto de nosotros recibe nuestra sangre fluyendo como un escudo temporal contra el frío).

No es la temperatura la que debería preocuparte, sino la cantidad de tiempo que tu pequeño este afuera. Si caminas entre tu casa y el auto, no tienes por qué alarmarte, siempre y cuando el niño esté abrigado para el frío. Si tus hijos mayores juegan afuera, solo asegúrate de que estén vestidos apropiadamente, y ordena descansos al menos cada 20 o 30 minutos.

Tres capas de ropa: Si el frío es extremo, es importante cubrir el cuerpo de los niños (y también de los adultos) con varias capas de ropa.

-Una capa suave: La capa de vestimenta más cercana a la piel de su hijo debe ser suave, delgada y, para los niños mayores, que pueda absorber el sudor si están jugando afuera.

-Una camisa manga larga y un pantalón: opta por capas de algodón más delgadas, por ejemplo, un suéter voluminoso para que tu pequeño se mantenga cómodo pero pueda moverse cómodamente.

-Un traje de nieve o borla: la última capa debe estar bien tejida y repelente al agua para aumentar el factor de aislamiento y evitar el frío. Ten cuidado con las capuchas de gran tamaño, que pueden bloquear la visión periférica, y mantente alejado de los cordones de ajuste de la misma si tu hijo es menor de 12 años, ya que representan un peligro de asfixia (opta por elástico o botones en su lugar).

Si viajas con un bebé en una coche, cúbrelo con una manta para obtener una capa adicional de calor.

Mantenlo seco. El agua se evapora incluso en las temperaturas más frías, dejando salir el preciado calor aún más rápido, mientras que la ropa empapada pierde su efectividad en el aislamiento. Asegúrate de revisar el pañal de tu bebé con frecuencia si está afuera durante media hora o más; Si su niño pequeño ha estado afuera jugando en la nieve, cámbialo de la ropa mojada durante esos frecuentes descansos de 20 minutos.

Cubre su cuello. Respirar aire frío es difícil para los pulmones pequeños, pero evita los pañuelos largos, que pueden ser un peligro de asfixia. En lugar de eso, protege a los bebés del viento con el coche o el dosel o el protector solar (no cubra su cara, especialmente si tiene menos de un año, ya que puede restringir su respiración). Para un niño mayor, puede colocarle un calentador en la parte inferior de la boca o cúbrirla con una máscara de invierno para calentar el aire antes de que llegue a sus pulmones.

Cúbrelo de pies a cabeza. Las orejas, la nariz y los dedos de los pies del pequeño están más alejados de su corazón, lo que significa que su cuerpo tiene que trabajar muy duro para mantenerlos calientes. Esto es especialmente cierto para bebés, cuyas cabezas son una porción tan grande de sus cuerpos. Un gorro acogedor y botitas de bebé o las botas de nieve del tamaño correcto para los niños mantendrán calientes los pequeños pies.

Protege su piel del sol. El sol es muy brillante cuando se refleja en la nieve y el hielo, por lo que tu hijo aún corre el riesgo de quemarse incluso en medio de las temperaturas bajas. Si sales a caminar a paso rápido con su bebé, el dosel de su cochecito podría cubrirlo, pero también es recomendable colocarle una capa de protector solar para mantenerlo seguro. Para los niños mayores que están jugando por más de un cuarto de hora, cubra las áreas expuestas  con protector solar de al menos SPF 15, de 15 a 30 minutos antes de salir.

Mantenlo hidratado. Los pequeños cuerpos ocupados ya necesitan mucha energía, y más para mantener el calor cuando hace frío, lo que significa que aún hay mas demanda de líquido por parte del cuerpo. Si notas que tu bebé está mojando su pañal menos de lo normal, es posible que se esté un poco deshidratado. Además de ingerir agua, también se puede regular la hidratación  (la AAP recomienda jugo de fruta o leche 100 por ciento).

Chequea su piel. Si la piel de tu pequeño parece más roja, letárgica o desmañada, o está temblando, puede tener hipotermia. Si nota alguno de estos primeros signos, regrese lo antes posible al calor y llama al médico. También mantente atento a la piel blanca o amarillenta en los dedos de las manos y pies, ya que este es el primer signo de congelación.

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