Hace unos días tuvo lugar en Bogotá un intento de asesinato contra FernandoLondoño, quien fuera Ministro del Interior del Presidente Álvaro Uribe entre2002 y 2004. Como era de esperar, inmediatamente comenzaron a buscarseculpables. Salvo el jefe de la policía, el gobierno fue cauteloso y noestableció ninguna culpabilidad a priori. Incluso la hija de Londoño no quisoacusar a nadie. Puesto que el acontecimiento más importante ese día era ladiscusión del proyecto de ley Marco para la Paz, presentado por el gobiernopara la eventualidad de un proceso de paz, algunos analistas se pasearon porla posibilidad de que fuera la Mano Negra, como se llama en Colombia a losgrupos de ultraderecha. Era a éstos a los que más convenía sabotear elproyecto. Pero poco a poco se han ido despejando los distintos elementos y almomento de escribir esta crónica no han aparecido elementos que orienten lasinvestigaciones hacia estos grupos.

Siguiendo la lógica de la clásica novela deductiva del crimen podemospasearnos por los distintos elementos respecto a si fueron o no las FARC:oportunidad, arma del crimen y motivo. La oportunidad la tuvo:investigaciones de inteligencia han determinado que, antes de morir, AlfonsoCano habría ordenado a varios frentes de la FARC movilizarse hacia las zonasurbanas, lo que explicaría esta y otras acciones del grupo guerrillerociudades colombianas. El mismo día del atentado contra Londoño fue ubicada enBogotá una camioneta cargada de explosivos. Una de las personas capturadasfue un desmovilizado de las FARC con experiencia en explosivos. Finalmente,otras investigaciones a los pocos días del hecho permitieron detectarllamadas telefónicas de miembros de un frente donde se hacía referencia alhecho como algo «ordenado» desde arriba.

En cuanto al arma, se ha especulado sobre lo novedoso del tipo de bomballamada Lapa, que se adhiere con un imán poderoso al objetivo. Aunque no haymuchos antecedentes en Colombia de esta modalidad de artefacto, es sabido quelas FARC han realizado en el pasado convenios con la ETA y otros grupos parael entrenamiento en este tipo de mecanismos.

El único tema controversial es el motivo. Al principio surgieron dudas porquepodría terminar torpedeado el proyecto del gobierno sobre la paz que podríabeneficiarlos en caso de nuevas discusiones de paz. Quienes así pensaroninicialmente se pasearon por la posibilidad de que hubiera sido laultraderecha. Pero este modus operandi no es nuevo en las FARC. Ya en otrasocasiones han realizado actos de violencia en medio de circunstancias quepodrían tener consecuencias políticas negativas. Expertos opinan que sulógica dominante es colocarse en condiciones de fuerza. Y visto que nodisponen de capital político por el rechazo de los colombianos a laviolencia, utilizan la confrontación armada bajo cualquier forma.

A pesar de la acción terrorista, la Cámara Baja del Congreso colombianoaprobó el Marco para la Paz presentado por la bancada del gobierno. Losopositores uribistas presentaron enmiendas que no fueron aprobadas y elproyecto recibió el mayor número de votos de todo el período parlamentario.En conclusión, el atentado no tuvo la consecuencia de descarrilar la rutahacia una eventual paz por parte del gobierno, lo que lleva agua al molino deque haya sido una acción terrorista de posicionamiento por parte de las FARC.

Habrá que estar atentos a cómo sigue evolucionando la situación a ver sifinalmente se entra en una nueva senda que busque una salida pacífica a unconflicto que lleva 60 años o si estamos en presencia de un nuevo período deviolencia para Colombia.

Leonardo Vivas es director de la Iniciativa Latinoamericana del Carr Centerfor Human Rights Policy de la Kennedy School de Harvard University, yconductor del programa Detrás de la Noticia que se transmite por MasTV losmartes a las 10:00am. Su e-mail es leonardo_vivas@harvard.edu.

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