Después del electrizante triunfo por 23-20 logrado frente a los Cuervos de Baltimore en la final de la AFC, los Patriotas de Nueva Inglaterra hacen maletas y se dirigen a la ciudad de Indianápolis para enfrentar el próximo domingo 5 de febrero a los Gigantes de Nueva York, en el evento deportivo más importante de este país, el Super Bowl.

Será un partido de revancha para los Patriotas que aún recuerdan aquella derrota sufrida hace cuatro años en los últimos minutos del Super Bowl XLII cuando el equipo de Nueva Inglaterra se aprestaba a cerrar con broche de oro su temporada invicta de aquel año.

Al igual que en aquella oportunidad los entrenadores Bill Belichick y Tom Coughlin y sus respectivos mariscales de campo, Tom Brady y Eli Manning, volverán a enfrentarse en busca del anhelado trofeo.

Pero esta vez, la confrontación entre estos dos súper pesados tendrá un sabor latino. Ambos equipos cuentan con un jugador de raíces puertorriqueñas en su lista, y no hablamos simplemente de dos jugadores más, hablamos de dos jugadores prominentes que han contribuido notoriamente para que sus equipos logren llegar a este magno evento.

Se trata del ala cerrada de los Patriotas Aaron Hernandez y del receptor abierto de los Gigantes Victor Cruz. Dos jugadores estrellas en sus respectivos equipos que se han abierto paso en esta difícil liga a través de mucho talento y sobre todo constante trabajo y sacrificio.

El ala cerrada de los Patriotas es un jugador de conocida trayectoria. Desde sus años de universidad siempre fue considerado entre las alas cerradas con más futuro, brillando con luz propia en uno de los programas más prestigiosos de fútbol americano del país, los Gators de la Universidad de Miami. En el año 2010, los Patriotas de Nueva Inglaterra eligen al versátil Hernandez en la cuarta ronda de aquellos drafts colegiales.

Desde ese entonces Aaron Hernandez junto al también ala cerrada Rob Gronkowski se han convertido en el dúo de alas cerradas más temidos y efectivos de toda la liga de fútbol americano.

Victor Cruz por su parte tuvo un camino más complicado. El jugador de 25 años originario de la ciudad de Paterson, New Jersey, proviene de la Universidad de Massachusetts Amherst.

En 2010 no es elegido por ningún equipo durante los drafts colegiales. Sin embargo, como agente libre, los Gigantes de Nueva York lo invitan a su campamento en donde Cruz deja una grata impresión. El jugador boricua debuta en la pre-temporada de aquel año y anota 3 touchdowns frente a los Jets. Desde ese entonces Cruz ha tenido una carrera meteórica, siendo en la actualidad uno de los receptores favoritos del mariscal de los Gigantes Eli Manning.

En unos días más, estos dos jugadores hispanos serán protagonistas en el juego más visto y prestigioso de este país, el Super Bowl. El estrado más importante de un deporte que cada vez tiene más adeptos en nuestra comunidad.

Hernandez, amante del arroz con habichuelas, considera que los jóvenes hispanos deben adentrarse más en este competitivo juego. «Siento que los jóvenes deben jugar más fútbol americano ya que no somos muchos en este deporte. Siento que mientras más de nosotros lo practiquemos, seremos más los que representemos a la comunidad latina», nos decía Hernandez.

Por su parte, Victor Cruz, un salsero empedernido que domina el español, cree que ejemplos como los de ellos ayudará a atraer la atención de los jóvenes latinos. «Culturalmente no ha sido un deporte dominado por los hispanos, creo que yo y otros jugadores latinos seremos la razón para un incremento», dijo Cruz a los medios de prensa.

Será un emocionante encuentro con la participación de dos jóvenes de origen latino que mostrarán al país y al mundo la contribución del talento de nuestra comunidad en este deporte. Un encuentro reñido de principio a fin que tiene el potencial de ser decidido por la pericia y talento de un jugador de sangre latina.

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