MADRID (AP) – Un pueblo español votaba el martes en un referendo si acepta o no la propuesta del ayuntamiento de cultivar marihuana en sus tierras como medida desesperada para sanear sus arcas públicas y aplacar la crisis económica.

Desde que diera a conocer la iniciativa hace más de un mes, el municipio de Rasquera, en la región de Cataluña, ha estado en boca de todo el país.

La polémica fue tan grande, que el alcalde, Bernat Pellisa, aceptó convocar una consulta popular. Ahora los 960 habitantes de este pueblo, la mayoría de ellos jubilados, tienen la palabra.

Aunque el gobierno español ya advirtió que no permitirá el cultivo de cannabis sea cual fuere el resultado.

Ahogados por las deudas, la mayoría de ayuntamientos españoles han recortado servicios y aumentado impuestos. Pero nadie ha ido tan lejos como Rasquera.

El plan consiste en que los habitantes cedan parte de sus terrenos al ayuntamiento, que a través de una empresa municipal pública los alquilarán a la Asociación Barcelonesa Cannábica de Autoconsumo.

Dicha asociación informó que pagará inicialmente 30.000 euros (39.000 dólares) y un alquiler anual de 550.000 euros (733.000 dólares) durante dos años para cultivar marihuana.

La iniciativa podría dar trabajo directo e indirecto a unas 40 personas en el pueblo y liquidaría completamente la deuda de 1,7 millón de dólares que arrastra el municipio.

Curiosamente, la papeleta del referendo no menciona la palabra cannabis ni marihuana. Se pregunta a los ciudadanos si están de acuerdo con el «plan anticrisis 2012», a lo que deben responder sí o no.

Para salir adelante, la iniciativa necesita 75% de los sufragios favorables. De no conseguirlos, el alcalde Pellisa anunció que presentará su dimisión.

José María Insausti, quien está asesorando al ayuntamiento de Rasquera en materia legal, explicó que «se trata de una buena solución para la economía».

«Si hay otro que tenga una idea mejor que venga», dijo Insausti a The Associated Press.

En España, el consumo de marihuana en pequeñas cantidades está permitido. Pero su cultivo, elaboración y tráfico es ilegal y está perseguido.

El municipio catalán cree que la medida tiene encaje legal, porque el cultivo estará destinado al consumo privado de los 5.000 miembros de la Asociación Barcelonesa Cannábica de Autoconsumo.

«Esa es la clave», agregó Insausti.

Pero la agencia del Plan Nacional sobre Drogas, dependiente del Ministerio de Sanidad, recordó que el cultivo de cannabis es ilegal y que la policía intervendrá tan pronto se plante la primera semilla.

Copyright 2012 The Associated Press.

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