¿Qué impacto podría tener el voto latino en las próximas elecciones presidenciales? ¿Por qué la comunidad latina no está bien representada? ¿Cómo lograr estimular al voto? ¿Qué cambios concretos pueden lograrse a través del sufragio? Estas preguntas fueron planteadas y respondidas por Jarrett Barrios, ex legislador de Massachusetts, y Alejandra St. Guillén, Directora Ejecutiva de la organización local no gubernamental de acción política para latinos, «Oíste», en una interesante reunión el pasado 3 de abril en Wheelock College.

En Massachusetts los latinos representan el 9.6% de la población, y el 6.6% de la cantidad total de electores del estado. De ellos, poco más de la mitad se han registrado, de acuerdo con datos de William C. Velasquez Institute, y no todos los registrados votan; sólo un 50% lo hace. En estas condiciones la comunidad ha tenido escasa o nula influencia sobre sus legisladores.

Alejandra St. Guillén está convencida de que el problema de la abstención tiene más que ver con el registro de votantes que con la elegibilidad. «Por alguna razón quienes están aptos para sufragar no se inscriben, y si lo hacen entonces no asisten el día de la elección», según explicó. La activista cívica cree que si se lograra una participación masiva de latinos, los políticos prestarían más atención a los asuntos que preocupan a esta comunidad.

Jarrett Barrios recordó que el acceso total a la educación superior para indocumentados no ha sido resuelto en Massachusetts, y la situación podría cambiar si la gente sale a votar. «Utah o Kansas, dos estados con tendencia conservadoraÂ… han sido favorables al in-state tuition», replicó refiriéndose al proyecto de ley a nivel estatal que permite a ciertos jóvenes indocumentados inscribirse en universidades públicas a un costo considerablemente más bajo. Sin embargo en Massachusetts, que en opinión de Barrios «es un estado un poco más liberal», la ley no ha sido aprobada.

Además del tema educativo, otros problemas relacionados con el acceso a créditos hipotecarios, salud y condiciones laborales pueden cambiar si los legisladores comprenden que necesitan del voto latino. «Al final no tendrán más remedio que incluir en su proyecto y en su campaña electoral a la comunidad hispana», dijo Barrios.

El ex Senador recordó que, a escala nacional, no hay que olvidarse de los llamados «battleground States», estados como Nevada, Arizona o Florida que no tienen marcada una tendencia hacia ningún partido, donde las elecciones se definen por poco margen, y en donde el voto latino «puede hacer estragos».

En relación con una posible abstención de inmigrantes frustrados por las promesas incumplidas de Obama, St. Guillén manifestó: «Los latinos deberíamos ser independientes y votar para defender nuestros intereses sin importar el partido político». Recordó que quien no participa no tiene derecho a quejarse. Y aquellos que no sean elegibles para votar, pueden ofrecerse como voluntarios para estimular a otros a que lo hagan.

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