¿Cómo será el español del futuro?

Soy de la opinión que las innovaciones, sobre todo ortográficas, que se han introducido en nuestra lengua por la revolución tecnológica (Facebook y Twitter, SMS, etc.) acabarán siendo de uso generalizado y admitidas por la normativa académica. También creo que el español está imitando del inglés su mecanismo de abreviaturas y de economía de recursos en los uso lingà 1/4ísticos y que los cambios se efectuarán a tal velocidad que en algunos décadas nuestra lengua será radicalmente distinta a la que usamos en la actualidad, más práctica, más económica.

¿Qué decir de la puntuación? Empiezo por la segunda. El ; (punto y coma) no tiene un lugar asegurado en el porvenir. Y algunos signos de puntuación a nuestra disposición hoy están en pleno trance de desaparición. Específicamente, vaticino que los signos invertidos de interrogación y exclamación al principio de una oración desaparecerán muy pronto. De hecho, esta ausencia es patente ya en Facebook. ¿Pereza o premura? Sea lo que sea, la impaciencia tecnológica es hermana de la eficiencia. Por qué perder 1 o 2 segundos en escribir un signo de puntuación que no añade nada a la oración?

¿Qué otros elementos actuales de ortografía, la fonética, la sintaxis o la gramática españoles cambiarán o desaparecerán? La v cederá su espacio a la b y la z hará lo misma ante la s. La ñ, que es nuestra seña de identidad, será remplazada por la conjunción ni, como ocurre hoy en muchos sitios de Internet. El vosotros es un arcaísmo que merece un lugar en el cesto de basura. Y creo que el uso de los acentos, que ha comenzado a simplificarse, se reducirá aún más en los próximos 50 años. Tampoco la h sobrevivirá en 100 o 200 años, hecho que probará que Antonio de Nebrija, el filólogo de Salamanca, tenía razón y también su alumno venezolano, Andrés Bello: aún más que como acostumbramos hacerlo en el presente, escribiremos como ablamos y viceversa.

Este augurio me hace pensar en dos términos a los que recurrimos para describir lo mismo: español y castellano. ¿Cuál es el apropiado? La tensión entre ellos es vitalicia. El segundo describe una lengua regional, el primero una lengua imperial. Hoy los empleamos como sinónimos. Aunque yo uso español con frecuencia, prefiero la modestia que destila la palabra castellano.

En fin, si tuviera que resumir el pronóstico de nuestro idioma en un breve párrafo, diría que el español seguirá siendo una de las dos o tres lenguas más importantes del mundo pero las variantes del español usadas en España serán especies en extinción. Sus contrapartes americanas, en especial las mexicana y centroamericanas, así como las colombianas, jugarán un papel contundente en el futuro de nuestra lengua. Asimismo, predigo que el spanglish será una fuerza fundamental que habrá que reconocer oficialmente.

Ilan Stavans es un autor y profesor mexicano. Titular de la cátedra Lewis-Sebring en Amherst College. Su e-mail es: ilan@elplaneta.com

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