Jennifer Morgan dice ser una de esas persoÂ-nas que simplemente quiere que el mundo sea un mejor lugar donde todos puedan vivir más fácilmente.

A los 16 años de edad, la joven tiene dos empleos, asiste a la escuela cursanÂ-do la secundaria y se mantiene sumamenÂ-te activa después de clases en varios proÂ-gramas de servicio comunitario.

Pero su labor no termina ahí.

Morgan, residente de Somerville, tamÂ-bién es parte de un grupo de adolescentes que trabaja nacionalmente abogando por la educación sexual y la prevención de embarazos entre jóvenes.

«Me gusta mantenerme ocupaÂ-da», dijo Morgan. «Y quiero ayudar a los jóvenes para que sepan en qué se están metiendo y para que sean responsables».

El número de nacimientos de madres entre los 15 y 19 años ha disminuido anualmente desde 1990, según un reporte reciente del Departamento de Salud Pública de Massachusetts (DPH, por sus siglas en inglés).

En 2009, hubo 19.5 nacimientos por cada 1,000 jóvenes.

Desde 1990 hasta el 2009, el núÂ-mero de nacimientos en la comuÂ-nidad de jóvenes hispanas bajó un 11%, de acuerdo al reporte «MassaÂ-chusetts Births 2009», de DPH.

Pero las jóvenes latinas aún tieÂ-nen el índice más alto de embarazo entre sus pares con 63.1 nacimienÂ-tos por cada 1,000 mujeres. En conÂ-traste, hubo 11.5 nacimientos por cada 1,000 adolescentes blancas en el estado.

«Las razones detrás de cualquier descenso son multifactorales», dijo Maria R. Gonzalez, mánager de eduÂ-cación sanitaria para la comunidad en el DPH. «Por ejemplo, el increÂ-mento en el uso de anticonceptivos, retrasos en la actividad sexual, más educación sexual, normas sociales en la comunidad, entre otras razones».

Como lo demuestran los números en el estudio, Gonzalez dijo que el descenso no es consistente a través de todas las comunidades de MassaÂ-chusetts, y «grandes disparidades aún existen en ciertas comunidades».

El reporte indica que durante el periodo comprendido entre 1990 y 2009, la comunidad asiática ha teniÂ-do un descenso de nacimientos de 32%, las anglosajonas un 14%, y las hispanas un 11%.

«Se necesita un esfuerzo comunitario para reducir los embarazos en las adolescentes», afirmó Gonzalez. «Los embarazos en las jóvenes son un fenómeno complejo, un resultado de varios factores, tales como el acceso a la información correcta sobre reproducción y anticonceptivos, la confianza de que existe un futuro para ellos, una conexión con la familia y mentores, y participación escolar».

Patricia Quinn, directora ejecutiva de la Alianza de Massachusetts sobre Embarazos de Adolescentes, expresó una opinión similar a Gonzalez, afirÂ-mando que el tema es un asunto que tiene varias dimensiones. «Las escuelas no son las únicas que pueden ser culpadas por los embaÂ-razos de las adolescentes», señaló Quinn. «Las familias, la comunidad y los recursos económicos de la comuÂ-nidad también tienen

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