Por Jessica Crawford

Muchos de ellos todavía están en la preparatoria (high school). Muchos llegaron a la Casa del Estado en Boston desde Lawrence, el North Shore y provenientes de todo Massachusetts. Entre todos coreaban dos palabras una y otra vez: «Amor» y «Justicia».

Eran aproximadamente 200 jóvenes convocados por el Movimiento del Estudiante Inmigrante (SIM, por sus siglas en inglés) a asistir a la Casa del Estado recientemente para pedir a los legisladores de Massachusetts y en particular al gobernador Deval Patrick impulsar el proyecto de ley que garantizaría que cientos de estudiantes indocumentados tengan acceso a matrículas universitarias más económicas al ser considerados residentes del estado (el proyecto de ley in-state tuition). El proyecto de ley permitiría que los estudiantes indocumentados se puedan inscribir en universidades públicas estatales en vez de pagar tarifas mucho más altas como estudiantes residentes fuera de Massachusetts.

SIM tiene más de 300 miembros activos y otros más contribuyen en todo el estado.

Mario Rodes y Katie Malveira, de SIM, dijeron que con el evento pretendían movilizar a personas a mostrar su apoyo al proyecto de ley en sus propias comunidades y que todavía tenían esperanzas de que se aprobara la ley antes del verano, a pesar de afirmaciones públicas de que estaba muerto.

En 2004, el proyecto de ley se aprobó en la Cámara baja y en el Senado de Massachusetts, pero el gobernador en aquel entonces, Mitt Romney, lo vetó.

En el acto, realizado a finales de febrero en el Auditorio Gardner de la Casa del Estado, participaron siete oradores.

José Palma, organizador de SIM, inició el evento haciendo hincapié en que estos estudiantes indocumentados, quienes han sido académicamente exitosos desde la preparatoria/escuela secundaria, solamente quieren tener la oportunidad de obtener una educación universitaria.

«Cada año, cientos de estudiantes de escuela secundaria no pueden buscar sus sueños», dijo Palma, añadiendo que tales jóvenes no pueden pagar las altas matrículas escolares que enfrentan si no se les considera residentes de Massachusetts.

«No podemos esperar más», añadió.

Fue el turno de la senadora estatal Sonia Chang-Diaz, quien habló a los estudiantes reunidos en el auditorio sobre los aspectos políticos de pasar el proyecto de ley.

«Se trata de hacerle justicia a la gente que vive en, trabaja en, contribuye a, y paga impuestos a Massachusetts».

Chang-Diaz subrayó que los estudiantes necesitan traer el mundo de la política más cerca a la gente. Para hacerlo dijo que necesitan mostrar a los políticos que los estudiantes representan un aporte monetario a las arcas del estado. De acuerdo a un reporte, el permitir a los estudiantes indocumentados pagar las matriculas universitarias como residentes del Mass., significaría en un aumento de $2.5 millones de ingresos estatales. Chang-Diaz añadió que las historias personales de los estudiantes ayudarían persuadir los legisladores.

Después fue el turno de escuchar las historias desilusionadas de varios estudiantes. Jessica Krautz, originaria de Brasil, dijo que sus padres – un ingeniero en computadores y una profesora de inglés – siempre le inculcaron que la educación es la cosa más preciada que una persona puede tener.

«Me esforzaba en la escuela porque yo tenía la meta de ir a la universidad y contribuir a la comunidad», dijo Krautz.

Graduada de Brockton High School con excelentes calificaciones, Krautz sentía que la comunidad había negado a ella una oportunidad.

«Mentes brillantes se están desperdiciando», dijo.

Mara Araujo, quien tam

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