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Por Martín del Palacio

No es fácil encontrarse frente a frente con este exitoso actor que en julio cumplirá 53 años. Es que con dos Oscar bajo el brazo, y un olfato preciso a la hora de elegir proyectos que serán exitosos, Tom Hanks ya no necesita conceder entrevistas. Aún asi, ha aceptado compartir unos minutos de su tiempo durante la presentación en Roma de «Angels & Demons», la secuela de la polémica «The Da Vinci Code» que tres años atrás hizo estallar las taquillas de todo el mundo: «yo se que también «Angels & Demons» tendrá su dosis de controversia», admite Hanks y agrega: «pero como se puede ver, nada ocurrió con la primera película. Todo el mundo continuó con sus vidas y todo salió bien.

A pesar de ‘The Da Vinci Code», la gente siguió yendo a la iglesia los domingos, sobre todo porque había un tema para debatir. Yo estoy seguro que ocurrirá exactamente lo mismo después que «Angels & Demons» se estrene. La gente seguirá yendo a misa y las campanas de las iglesias seguirán sonando». En el nuevo filme, que también ha sido dirigido por el eximio Ron Howard (recientemente nominado al Oscar a Mejor Director por su labor en «Frost/Nixon»), Hanks vuelve a meterse en la piel del profesor de Harvard Robert Langdon, el protagonista de las dos novelas escritas por Dan Brown que han batido todos los records de venta del mundo.

En el nuevo filme, cuando cuatro cardenales son secuestrados por una organización secreta que amenaza con matarlos y hacer volar por los aires a media Roma, aunque no se han quedado muy felices con lo ocurrido con Langdon en la entrega anterior, el Vaticano convoca a la ciudad eterna al único hombre que puede encontrarlos e impedir la catástrofe. Y si algo define al nuevo filme de Howard es la carrera contra reloj de sus protagonistas en medio de una ciudad que se caracteriza por las multitudes y un tráfico muy complicado: «correr por Roma es muy difícil», afirma Hanks, «las calles empedradas son muy irregulares y se puede decir otro tanto de las escaleras. Ninguna calle es fácil en la Ciudad Eterna. Es muy fácil caerse o torcerse un tobillo si tratas de apurarte. No sé como no sufrimos ningún accidente durante el rodaje. Debe de haber sido la intervención divina», sostiene divertido.

Como la carga explosiva que puede aniquilar a Roma consiste en un tubo con antimateria que la organización secreta se ha robado del CERN, el ente multigubernamental que acaba de construir un gigantesco laboratorio en Ginebra, Suiza, el Vaticano también convoca a una física llamada Vittoria Vetra que trabaja en ese lugar. El papel recayó en la ascendente actriz israelí Ayelet Zurer, a quien vimos previamente en «Munich» de Steven Spielberg. «Es cierto que no hay ninguna escena de amor en «Angels & Demons», admite Hanks, y explica: «es que en la película no tenemos tiempo para besarnos o irnos a la cama mentras están asesinando a un cardenal por hora. Debo confesar que tratamos de incluirlo de alguna manera en el guión sin mucha suerte. Yo insistí para que tuvieran a algún cardenal secuestrado en un hotel o que nos trasladáramos en un auto mas grande con un asiento trasero mas cómodo. Pero no hubo caso. Ni siquiera nos pudimos dar un besito mientras íbamos para el Panteón o a la Piazza del Poppolo. Es cierto, me quedé con las ganas, aunque por lo menos esto hizo que las cosas fueran más fáciles para Ayelet», sostiene Hanks en el mismo tono jocoso de toda la entrevista.

El notable actor, protagonista de filmes inolvidables como «Forrest Gump», «Philadelphia», «Saving Private Ryan» y «Sleepless in Seattle» recuerda otro momento peculiar del rodaje en Roma,

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