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Juan Luis Guerra en Berklee

Ricardo Herreras Álvarez

El fin de semana pasado fue muy especial para Juan Luis Guerra, pues volvió a una ciudad que adora, en la que ha pasado «la mitad de su vida» y en la que conoció a la que hoy en día es su mujer y madre de sus dos hijos, Nora Vega.

En el Berklee College of Music, Guerra estudió composición y arreglos tras pasar por el Conservatorio Nacional de Música de Santo Domingo, y es aquí donde se inspiró para muchas de sus canciones, conocidas internacionalmente. Y regresó a Boston para ser nombrado Doctor Honorario, que según él mismo destacó es uno de los reconocimientos que más ilusión le ha hecho.

«Significa mucho que una institución como ésta, en la que pasé unos años maravillosos, y por la que han pasado, pasan y pasarán tantos y tan buenos músicos, se acuerde de uno y le otorgue este galardón. Me encantaría volver a estudiar un curso aquí», comentó en clave de humor.

Guerra adelantó que tras la conclusión de su actual gira ‘La Travesía’ medita volver al estudio para grabar un nuevo disco de cara a 2010, un trabajo que según el cantante estará cargado de compromiso en sus letras, compromiso que desde sus inicios siempre ha mantenido ayudando a los más necesitados, como desde la Fundación 440, que él mismo apadrina y que ya ha hecho importantes obras como la de establecer una unidad de tratamiento a niños quemados en República Dominicana.

Repasando su carrera y su éxito, Guerra explicó que su forma de asumir la fama «es complicado, pero siempre se tiene que hacer con humildad, con trabajo, sacrificio y haciendo buenas obras en favor de los que lo necesiten. Yo siempre he tenido una máxima: según des, así recibirás… por lo que hay que ser generoso y cercano. Nunca hay que pensar que se ha llegado, hay que seguir formándote, aprendiendo y creciendo, algo que deben tener los jóvenes siempre presente, porque nunca se deja de aprender y pensar que ya lo sabes todo en una situación contraproducente».

Agregó que «el campo todavía necesita más lluvia de café, existen muchas zonas desfavorecidas que no tienen la suerte de haber evolucionado y que necesitan progreso, porque ese progreso traerá más esperanza». Así de rotundo se mostraba Juan Luis Guerra ante las desigualdades existentes actualmente en el planeta.

Dichas desigualdades pueden ser combatidas y puestas en conocimiento a través de la música, pero no lo puede hacer la música por sí sola, «las canciones, los artistas…, tenemos mucho poder, somos comunicadores a unas grandes masas que nos siguen, pero necesitamos de más ayuda para cambiar las cosas, más colaboración gubernamental, más implicación de la gente, así podremos crear una sociedad mejor».

El creador de canciones como ‘Ojala que Llueva Café’ o ‘Me Sube la Bilirrubina’ quiso hacer común su visión positiva de la vida, «porque es la manera de no estar todo el día frustrado. Yo no suelo escuchar malas noticias, apago el televisor o la radio cuando comienzan porque no quiero amargarme el día. Estoy por ver un noticiero sólo de buenas noticias, algo que alegraría la vida a muchos y ayudaría a llevar mejor el día a día».

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