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Por Felicitas Baruch

A los tres años, Carlos José Perla aprendió a cantar las canciones rancheras que su padre escuchaba en casa. Nadie imaginaba entonces que tan lejos le llevaría aquella actividad que le distraía de sus juegos; Hoy, apenas seis años después, el pequeño se prepara para su primera presentación en público en el escenario del Berklee College of Music.

«Sé cantar ranchero, a mi papi le gusta el ranchero», dijo el artista de nueve años de edad, al referirse al género de música tradicional mexicana que apasiona a su padre, quien es oriundo de El Salvador.

Aunque la historia de Perla parezca casi irreal, lo cierto es que su sueño no es sino uno de muchos que la organización Sociedad Latina, con sede en Boston, hace realidad en la vida de alrededor de 1,000 jóvenes latinos -y de otras minorías-, a los que ofrece anualmente diversos programas culturales, artísticos y educativos encaminados a fortalecer sus raíces, identidad y cultura.

En la tarde del 26 de mayo, las instalaciones de la organización en la calle de Tremont en Mission Hill están convertidas en un escenario gigante y no es para menos, el programa de música de primavera ha llegado a su fin. Los más de 20 estudiantes del programa se han dado cita para ensayar las partes que cantarán, tocarán y bailarán dentro de 24 horas ante la audiencia en el David Friend Recital Hall en Berklee.

Para muchos de ellos este será su debut en público, señaló Hernando Buitrago, productor de música y artes creativas de Sociedad Latina, donde cada día, amantes de las artes de entre seis y 21 años de edad, se reúnen para tomar clases de canto, piano, guitarra, teclados, ritmos, batería y casi cualquier instrumento que deseen tocar.

La organización sin fines de lucro estrenó instalaciones en marzo pasado para dar énfasis al programa de música, que atrae alrededor de 100 estudiantes al año, explicó Buitrago. Con un pequeño estudio de grabación, una sala con computadoras y sintetizadores personales, así como una gran variedad de instrumentos, los jóvenes que llegan a Sociedad Latina no sólo tienen un primer encuentro con las artes, sino también un espacio para desarrollar su talento e invertir su tiempo de forma positiva.

Lo primordial en Sociedad Latina es motivar a los jóvenes para que sientan que tienen el potencial de hacer lo que quieran hacer, explicó Paola González, supervisora y profesora de música y canto. «Ellos (en Berklee) van a cantar solos, y son canciones que ellos decidieron, que ellos escogieron», dijo González.

«Ellos no están aquí porque tengan que estar aquí, están aquí porque quieren venir, y eso es lo más valioso.» A sus 12 años, Henderson Brito es uno de los estudiantes que debutará en el escenario de Berklee como baterista, un sueño que le ha ilusionado cada día desde febrero pasado, cuando comenzó a tomar clases en Sociedad Latina.

Acostumbrado a cantar en su iglesia, el pequeño dominicano aseguró no estar nervioso de enfrentarse al público ahora como músico.

«No estoy nervioso porque canto en la iglesia, pero ahora no voy a cantar, voy a tocar (la batería) en un canción», dijo Brito, el primero en llegar al ensayo y quien durante cada uno de los descansos no perdía detalle de los movimientos de los compañeros e instructores que tocaban la batería gris metálico colocada en el centro de las instalaciones. Sociedad Latina – creada hace 41 años para servir en especial a minorías de Mission Hill, Roxbury, Dorchester y Jamaica Plain – emplea además alrededor de 100 jóvenes, por lo que la mayoría de los profesores, lideres y coordinadores son estudiantes o jóvenes profesionistas bilingà 1/4es.

Yorling Valdez, productor y creador de ritmos de Sociedad Latina, es uno

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