By Felicitas Baruch
Carlos «Tony» Henríquez, candidato a concejal por el séptimo distrito de Boston, difícilmente puede pensar en un momento en que no esté trabajando en favor de Roxbury. Pero esa pasión tiene una explicación lógica para el político nacido hace 32 años en el seno de una familia dedicada al servicio público.

«Quiero que los residentes tengan una voz, creo que de eso se trata la política» afirma Henríquez, quien desde pequeño, gracias a la influencia de sus padres, entendió la importancia del liderazgo y de la organización comunitaria para lograr cambios positivos para el bien común. Su gran objetivo como concejal del séptimo distrito representando a Roxbury y Dorchester será contar con un equipo que le de voz a todos los residentes de su comunidad, y donde todos, desde el más pequeño hasta el más viejo, puedan sentirse escuchados, dice Henríquez.

«Hemos hecho un buen trabajo entrando en contacto con la gente, tocando las puertas de sus casas, hablando con ellas y dando a todos la oportunidad de que nos hablen, y escuchando su voz», dice el candidato, quien incluso recorre su barrio en bicicleta – su medio favorito de transporte – para mantener la cercanía con los residentes de su distrito.

El candidato recuerda sus inicios en la labor comunitaria a los 14 años de edad al lado de su padre, el activista político panameño Julio Hernández.

Pero las cenas en su casa, dedicadas a largas horas de discusión sobre política, sembraron las semillas de su interés. «Mis padres cada noche hablaban de política. Un día me di cuenta que yo quería hacer lo mismo, servir a mi comunidad».

Para el político los asuntos principales en su agenda de trabajo serán la educación y la seguridad pública que, afirma, «están conectados».

Henríquez se manifiesta preocupado de que sea la población latina la que presenta los índices más altos de deserción escolar en Boston.

«La gente que abandona las escuelas limita sus opciones y muchas veces terminan en la delincuencia», comenta. En ese sentido, el político pretende trabajar a favor de la creación de programas escolares bilinges que no solo involucren más a los estudiantes, sino también a sus padres.

Además de manifestarse por el establecimientos de actividades extracurriculares que mantengan a los jóvenes lejos de las calles.

El candidato manifiesta un gran interés en la juventud, no es raro encontrarle rodeado de adolescentes en los días que dedica a su campaña política, o incluso en su tiempo libre, cuando no deja pasar la oportunidad de un buen partido de fútbol o básquetbol. En la actualidad, Henríquez labora también como coordinador de programas de adolescentes en South End. «Tengo la energía de la juventud, y el enfoque, tengo la visión. Y también tengo experiencia, he trabajado en el City Hall. He trabajado 18 años de mi vida en planeación comunitaria, creo que esa combinación me hacen un perfecto concejal de la ciudad», apunta el político quien se graduó de la Academia Latina, y más tarde la Universidad de Massachusetts en Boston.

Henríquez ha trabajado como asesor del concejal de la ciudad at-large (principal) Michael Flaherty, y en 2007 compitió para el puesto de concejal contra Chuck Turner. En esta ocasión, sin embargo, el político se considera preparado para ganar las elecciones.

«Ahora tengo mejores relaciones. La primera vez fue una experiencia de aprendizaje, ahora uso más herramientas: internet, correos electrónicos.

Voy mas de puerta en puerta», asegura. En su vida familiar también han pasado cosas que siguen nutriendo su vena política, su madre, Sandra B. Henríquez, quien trabajó en la Autoridad de Vi

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