ir al contenido

La enfermedad renal afecta de manera desproporcionada a los Hispanos y a las Comunidades de Color. La donación de órganos puede ayudar a cambiar esta realidad

Actualmente, el 62.4% de los pacientes que esperan un trasplante de órganos en la lista nacional pertenecen a comunidades racial y étnicamente diversas.

Actualmente, el 62.4% de los pacientes que esperan un trasplante de órganos en la lista nacional pertenecen a comunidades racial y étnicamente diversas y corren el riesgo de perder la vida si no reciben el órgano que necesitan a tiempo. Foto: Jon Tyson / Unsplash.

Este mes marca el inicio del Mes Nacional de la Herencia Hispana, una oportunidad para reconocer la importancia vital de la donación de órganos en las comunidades de color. Actualmente, el 62.4% de los pacientes que esperan un trasplante de órganos en la lista nacional pertenecen a comunidades racial y étnicamente diversas y corren el riesgo de perder la vida si no reciben el órgano que necesitan a tiempo. Las disparidades raciales y étnicas en la necesidad de trasplantes son particularmente evidentes cuando se trata de la enfermedad renal.

La enfermedad renal representa una de las mayores amenazas para la salud de la Comunidad Hispana. Hoy en día, más de 800,000 personas en Estados Unidos viven con enfermedad renal en etapa terminal, y los Hispanos tienen un 40% más de probabilidades que los no Hispanos de desarrollar una enfermedad renal grave que requiera diálisis. Además, aproximadamente el 14% de los adultos Hispanos padecen enfermedad renal crónica, una condición que puede progresar silenciosamente hasta requerir un trasplante para salvar la vida del paciente.

Aunque más de 100,000 personas se encuentran actualmente en la lista nacional de espera para un trasplante, más del 86% de ellas necesitan un riñón, una necesidad que afecta de manera desproporcionada a las poblaciones multiculturales. Como resultado, los pacientes Hispanos representan más del 24% de quienes esperan un trasplante de riñón en la lista nacional, lo que convierte este Mes en una oportunidad importante para crear conciencia sobre este desafío y sobre cómo la donación de órganos puede ayudar a enfrentarlo.

Como Gerente de Programas Comunitarios Multiculturales de New England Donor Services (NEDS), la organización sin fines de lucro designada por el gobierno federal para coordinar la procura de órganos y tejidos destinados a trasplantes en nuestra región, tengo la oportunidad de conocer regularmente a personas y familias cuyas vidas han sido profundamente afectadas por la enfermedad renal y transformadas gracias a un trasplante de riñón.

Cuando se encuentra un riñón donado a tiempo y el trasplante tiene éxito, el beneficio va mucho más allá del paciente. También impacta positivamente a todas las personas que lo aman y dependen de él. Como una piedra que cae en un estanque tranquilo, los efectos se expanden en ondas: el paciente recupera su salud, su independencia y la posibilidad de retomar muchos aspectos de su vida.

A diferencia de otros órganos, los riñones pueden donarse tanto después del fallecimiento como por donantes vivos. La donación de personas fallecidas ocurre cuando se obtiene la autorización correspondiente tras la muerte de una persona. Esta autorización puede provenir de una inscripción previa como donante, ya sea en la licencia de conducir o en un registro en línea, o bien puede ser otorgada por sus familiares legalmente autorizados.

La donación en vida permite que una persona sana done uno de sus dos riñones a alguien que necesita un trasplante. Debido a que una persona puede vivir una vida plena y saludable con un solo riñón, la donación en vida se ha convertido en una opción ampliamente estudiada y exitosa, que además suele ofrecer mejores resultados de trasplante y tiempos de espera más cortos para el receptor.

Para las comunidades de color, aumentar el número de donantes es especialmente importante. Los tipos de sangre y otras características biológicas que influyen en la compatibilidad suelen ser más frecuentes entre personas con antecedentes raciales y étnicos similares. Por ejemplo, los riñones donados por donantes Hispanos, ya sea en vida o después del fallecimiento, pueden desempeñar un papel esencial para que más pacientes Hispanos reciban los trasplantes que necesitan.

Según datos de la Organ Procurement and Transplantation Network (OPTN), el año pasado hubo 2,381 donantes Hispanos fallecidos y 1,226 donantes Hispanos vivos en Estados Unidos. Sin embargo, estas cifras aún no son suficientes para satisfacer la necesidad existente. Actualmente, 23,618 pacientes Hispanos esperan un trasplante de riñón en el país.

Lamentablemente, todavía existen mitos y conceptos erróneos que desalientan a algunas personas a considerar la donación. Sin embargo, los hechos son claros:

  • Los médicos siempre harán todo lo posible por salvar la vida de un paciente, independientemente de que esté registrado como donante.
  • La asignación de órganos se basa en criterios médicos, no en la riqueza, la fama o el estatus social.
  • Personas de casi cualquier edad pueden ser consideradas para la donación después de fallecer.
  • La donación de riñón en vida se realiza de forma segura desde hace décadas, permitiendo que los donantes regresen a una vida saludable y activa.

Aunque la decisión de convertirse en donante de órganos es, en última instancia, personal, también tiene un importante impacto comunitario. Es una oportunidad para ayudar a enfrentar una crisis de salud que afecta de manera desproporcionada a los Hispanoamericanos y a otras comunidades de color, brindando esperanza a quienes enfrentan desafíos médicos complejos.

La necesidad es urgente y la solución comienza con la concientización y la acción. Registrarse como donante de órganos y conversar con la familia sobre esos deseos es un paso importante para ayudar a quienes esperan un trasplante. Asimismo, es fundamental informarse sobre la donación de riñón en vida y fomentar conversaciones en centros comunitarios y organizaciones vecinales acerca del regalo de vida que representa la donación.

Para muchos pacientes y sus familias que esperan un trasplante de riñón, esto puede significar la diferencia entre años de enfermedad y una nueva oportunidad de disfrutar una vida más saludable y llena de posibilidades.

Ingrid Palacios es Gerente de Programas Comunitarios Multiculturales de New England Donor Services (NEDS), una organización líder sin fines de lucro que coordina la donación de órganos y tejidos en toda la región de Nueva Inglaterra.

X