El respaldo a la ley fiscal insignia de Donald Trump está empatado en 44% a favor y 44% en contra, según una encuesta de Harvard CAPS-Harris realizada del 6 al 8 de julio de 2025. Solo 14% de los votantes cree que la norma da un alivio "sustancial" a las familias trabajadoras.
Entre los propios simpatizantes de Trump, esa cifra sube apenas a 26%, según un sondeo de Politico divulgado el 27 de julio. Un tercio adicional de los votantes de Trump reconoce que la ley sí incluye algo de alivio fiscal, pero considera que beneficia sobre todo a los contribuyentes de mayores ingresos.
Casi la mitad de los encuestados admite no poder explicar en qué consiste la llamada One Big Beautiful Bill Act, aprobada el 4 de julio de 2025 en la Casa Blanca.
Por qué los republicanos le cambian el nombre a la ley
Ante ese estancamiento, la Casa Blanca impulsó un giro de narrativa. En una reunión el 3 de septiembre en el Capitol Hill Club, la secretaria de prensa Karoline Leavitt y el encuestador Tony Fabrizio presentaron datos que respaldaban un nuevo nombre para la ley, "Working Families Tax Cuts", según reportó el Washington Examiner.
Legisladores como Jason Smith (R-Misuri), presidente del Comité de Medios y Arbitrios, y Richard Hudson (R-Carolina del Norte), quien dirige el brazo de campaña republicano en la Cámara, adoptaron el nuevo término en redes sociales y comunicados oficiales.
Qué cambia realmente para los contribuyentes
Independientemente del nombre, la ley mantiene sus disposiciones centrales. El Departamento del Tesoro estima que 44 millones de familias trabajadoras recibirán un recorte fiscal promedio de $1,000 gracias a las exenciones sobre propinas, horas extra, Seguro Social e intereses de préstamos de auto.
El Tax Policy Center calcula que dos de cada tres contribuyentes recibieron algún tipo de recorte fiscal bajo la norma, un patrón similar al que enfrentó la reforma fiscal de 2017 de Trump, que también arrancó con más rechazo que apoyo entre los votantes.
Entre las medidas más promocionadas por la Casa Blanca están las cuentas de ahorro para menores conocidas como Trump Accounts, otra de las disposiciones incluidas en la misma reforma.
La discusión sobre el nombre llega justo cuando la ley cumplió su primer año en vigor, un aniversario marcado también por la caída de 30% en los impuestos corporativos que trajo la reforma en su primer año.
Republicanos como el senador Tom Cotton probaron distintos nombres para la ley desde abril de 2025, en busca de uno que resonara mejor entre los votantes de cara a las elecciones legislativas de noviembre de 2026. Por ahora, la norma seguirá circulando bajo ambos nombres, el oficial y el de campaña, mientras el partido intenta revertir la percepción pública antes de los comicios.