“Cars for Type 1 Diabetes” o “Autos para la diabetes tipo 1”, en su traducción al español, es un evento benéfico creado por Christopher Brooks, un joven de origen colombiano, nacido en Boston, que fue diagnosticado con Diabetes Tipo 1, cuando apenas tenía 6 años. “Él no recuerda cómo es vivir sin diabetes”, comentó su madre Christina Brooks, quien junto a su hijo y su familia han batallado por el duro camino de esta enfermedad que hasta el momento, no tiene cura.
El evento benéfico será un “car show” que se realizará el 11 de julio de 2026, desde las 9 de la mañana hasta las 12 del mediodía, en Newton South High School, ubicado en 140 Brandeis Road, Newton, MA 02459. La entrada al evento, en donde los amantes de los carros podrán observar vehículos de alta gama, tendrá un costo (una donación) de entre 5 y 10 dólares.
Pero es justo en esta etapa de su vida donde Christopher, a sus 26 años, quiere ayudar a conseguir fondos para impulsar más avances médicos y que los científicos de Breakthrough T1D, una organización líder a nivel mundial, continúen investigando y defendiendo a las personas que viven con diabetes tipo 1, mejorar su calidad de vida y encontrar una cura definitiva.
En el sitio web oficial de Breakthrough https://p.bt1d.org/g3fto ya consta el evento de Christopher Brooks como una de las actividades oficiales de la organización.
Al ser diagnosticado con Diabetes tipo 1, a los 6 años, Christopher confesó que ha sido un camino lleno de desafíos, pero siempre ha tratado de vivir plenamente y seguir adelante. “Hoy, a mis 26 años, deseo retribuir y dar visibilidad a una enfermedad que afecta a más de 40 millones de personas en Estados Unidos. Pero la realidad es que no puedo hacerlo solo. Por eso estoy invitando a todos ustedes a ser parte de este proyecto”, indicó.
“Ayúdame a impulsar avances contra la Diabetes Tipo 1. Estoy recaudando fondos para Breakthrough T1D de New England, cuya misión es clara: mejorar la vida diaria de quienes vivimos con esta condición mientras trabajan incansablemente para encontrar una cura, pero para lograrlo necesitan el apoyo de todos nosotros”, expresó Christopher.
Al momento Christopher junto a su familia y amigos, está organizando el encuentro de autos, con el objetivo de reunir a la comunidad y recaudar fondos para Breakthrough T1D. “La diabetes no siempre recibe la atención que merece, pero con tu ayuda podemos cambiar eso aunque sea un auto a la vez. Gracias por tu apoyo y por ser parte de esta causa”, reiteró Brooks.
Para quienes estén interesados en ser parte de la exhibición de los autos pueden comunicarse con Christopher Brooks, a través de sus cuentas de Instagram @ccr_ma y @ctbrooks99, enviándole un DM (Direct Message) para obtener más detalles; o puedes llamar al 617-584-5651.
Para hacer donaciones ingresa al siguiente link: https://p.bt1d.org/g3fto. “No importa el monto, cada donación, por pequeña que sea, marca una verdadera diferencia. He establecido una meta de recaudación y cuento con tu ayuda para alcanzarla”, enfatizó Christopher, quien creció en el área de Boston y siempre le ha apasionado la cultura automovilística, especialmente los autos exóticos de alta gama. “Con los años, asistir a encuentros de autos y administrar mi pequeño negocio de alquiler de vehículos solo fortaleció aún más esa pasión. Ahora quiero transformar esa pasión en algo más grande: “Cars for Diabetes”, un encuentro benéfico de autos con el objetivo de reunir a la comunidad y recaudar fondos para la investigación de la diabetes”, sostuvo.
La voz de una madre cuando su hijo está enfermo
Christina Brooks es la mamá de Christopher, quien junto a su esposo, Tom; sus otros dos hijos, Nicole y Michael; y sus abuelos han estado siempre para él. “El primer síntoma que noté en mi hijo fue que tenía mucha hambre, pero pensé que como era varón tenía que comer mucho, estaba desesperado por comer, comía con muchas ganas y tenía mucha sed. Comenzó a tener accidentes en la cama, intentaba llegar al baño y no alcanzaba. Sólo tenía 6 años, pero en ese momento yo no sabía que eran señales de que mi hijo era diabético, no tenía ni idea porque no sabía nada de esa enfermedad”, recordó.
Un día Christopher no quiso ir al kindergarten pese a que le encantaba mucho la escuelita, en aquel momento no tenía gripe, no tenía tos, no tenía fiebre y se quedó en casa. “Al mediodía yo le estaba leyendo un libro y en la mitad del libro se quedó profundamente dormido en mis brazos y allí mismo dije algo está mal aquí, lo llevé al médico, le hicieron un examen de orina y horas después me llamaron y me dijeron que habían muchos médicos esperándolo en Boston, tienes que traer al niño inmediatamente al hospital, me dijeron, porque tu hijo tiene diabetes”, indicó la señora Brooks, a quien su mundo se le desplomó.
Según el CDC, Center for Disease Control and Prevention y el National Institutes of Health, NIH, aproximadamente 63 niños al día son diagnosticados con diabetes tipo 1 y 2 en Los Estados Unidos, la tipo 1 es más común en niños y no se puede prevenir; la tipo 2, está aumentando en jóvenes, en parte por factores como la obesidad, el estilo sedentario de vida y una mala alimentación. Mientras que alrededor de 1 a 2 niños al día son diagnosticados con diabetes en Massachusetts.
“No sabía que mi hijo se estaba muriendo porque sin insulina no puede vivir, por eso él estaba desesperado por comer. Una vez que vimos al doctor hubo que comenzar a ponerle insulina. Christopher se pone insulina cada día varias veces al día, antes había que chuzarlo para ver el nivel de azúcar en sangre. Nunca se me podrá olvidar la primera noche después de regresar del hospital, estaba nerviosa porque tenía que chuzar su dedito, mis manos temblaban, y él me dijo mamá hágalo, allí me di cuenta que estaba tranquilo y con mucha aceptación, entonces, pensé que yo debía tranquilizarme”, sostuvo.

La vida de Christopher es una vida casi normal, la única diferencia entre él y alguien que no tiene diabetes es que tiene que ir a chequeo médico constantemente. “Como estaba tan chiquito cuando lo diagnosticaron no le dio importancia, le dimos una niñez muy normal, sin que se sienta distinto, aunque yo sabía que su vida no era normal por tantas pinchadas al día, me daba mucha tristeza, pero no quería afectar a sus dos hermanitos; cuando íbamos a fiestas lo dejaba comer un poquito de dulces, aprendimos como familia a vivir con la diabetes tipo 1”, puntualizó Christina.
Un poco de Breakthrough T1D: Desde su fundación en 1970, Breakthrough T1D ha desempeñado un papel fundamental en cada uno de los grandes avances relacionados con la diabetes tipo 1. Su trabajo ha sido clave para impulsar la investigación, mejorar los tratamientos y acercarse cada vez más al objetivo final: encontrar una cura para la diabetes tipo 1.
La diabetes desde un punto de vista médico
La diabetes, tipo 1, afecta a más de 40 millones de personas en Los Estados Unidos, lo que representa aproximadamente el 12% de la población del país, según La American Diabetes Association. Además, cada año alrededor del 1.5 millones de personas son diagnosticadas con diabetes en Los Estados Unidos. New England tiene alrededor de 15 millones de habitantes; y, entre 1.5 y 1.8 millones de personas viven con diabetes en esta región. Mientras tanto, Boston tiene cerca de 675 mil habitantes, de los cuales aproximadamente 60 mil han sido diagnosticados con diabetes y en el estado de Massachusetts alrededor de 560 mil adultos viven con esta enfermedad, lo que representa alrededor del 8.5% de los adultos mayores del estado.
Existen diferencias entre la diabetes tipo 1 y 2. La diabetes tipo 1, es cuando el sistema inmune destruye las células del páncreas que producen la insulina, es una enfermedad autoinmune. Aparece generalmente en niños, adolescentes o adultos jóvenes. La diabetes tipo 2, es cuando el cuerpo se vuelve resistente a la insulina o no produce suficiente insulina. Suele relacionarse con la obesidad, mala alimentación y sedentarismo. Generalmente aparece en adultos, aunque puede aparecer en jóvenes con factores de riesgo.
El doctor Enrique Caballero es endocrinólogo, investigador clínico y profesor en la Escuela de Medicina de Harvard. Actualmente es Director de Programas

Internacionales en Diabetes a través de la Escuela de Medicina de Harvard. Es también Director del Programa de Diabetes para la comunidad Latina en el Departamento de Endocrinología del Hospital Massachusetts General/Brigham en Boston.
¿Por qué los latinos tienen más riesgo de tener diabetes tipo 2? “La diabetes es una combinación genética, es decir una tendencia familiar al desarrollo de la enfermedad en combinación con el estilo de vida inadecuado que conlleva a que se gane peso desde edad muy temprana. Si bien es cierto, aún no conocemos a detalle cuáles son los genes en el cuerpo que están fallando específicamente si se sabe que el páncreas, el órgano que produce la insulina, no trabaja al cien por ciento en las personas con diabetes”, explicó.
El doctor Caballero también es el fundador de la Iniciativa en Diabetes para la Comunidad Latina en el Centro de Diabetes Joslin, es actualmente miembro de la junta directiva, así como Presidente de Ciencia y Medicina de la Asociación Americana de Diabetes, la organización profesional de más prestigio a nivel mundial en el campo de la diabetes. El doctor Caballero ha sido director del Programa Latino de la Asociación Americana de la Diabetes y director del comité en disparidades en salud de la Asociación Americana de Diabetes.
Pero, por qué está aumentando la diabetes tipo 1 en niños latinos en Boston y otras ciudades. “Cada vez hay más obesidad infantil y esto aplica también a Boston y a Massachusetts, es posible que esa demanda que haya más grasa en el cuerpo hace que el páncreas, en gente que tiene la predisposición para la diabetes tipo 1, se canse más rápido y probablemente está acelerando el números de casos de niños y adolescentes con diabetes tipo 1”, comentó.
Las familias latinas en Estados Unidos enfrentan varias barreras que dificultan un diagnóstico temprano de la diabetes tipo 1 y la diabetes tipo 2. No es solo un tema médico, sino también social, económico y cultural. “No hay una conciencia en la población latina e hispana sobre la magnitud y los riesgos de la diabetes, la gente considera que es una enfermedad común en la que simplemente hay que tratar de comer un poquito menos de azúcar y se acabó; pero se olvida la gente que la diabetes es una enfermedad crónica que puede ser devastadora sino está bien tratada, puede llevar el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, es la causa número uno de muerte en la población adulta; se puede perder la vista, los riñones pueden fallar y terminar en diálisis; se puede perder la circulación en las piernas y en casos extremos se tendría que amputar un pie, un dedo, la pierna por completo; se pueden presentar eventos vasculares cerebrales, los famosos <strokes> o derrames cerebrales. La diabetes es una enfermedad que tiene mucha trascendencia y hay que prestarle atención desde un principio”, puntualizó el doctor Enrique Caballero.
Otro de los problemas que se presentan en las familia latinas es el acceso limitado al sistema de salud, ya que no tienen seguro médico o tienen cobertura limitada, lo que retrasa visitas preventivas. Sin chequeos regulares, la diabetes puede avanzar sin detectarse. La barrera del idioma también es una de las principales causas que lleva a diagnósticos tardíos, porque cuando los padres no dominan el inglés, puede ser difícil entender síntomas, instrucciones médicas o incluso cuándo acudir al doctor. Esto lleva a diagnósticos tardíos. “Hace falta información adecuada a través de los medios de comunicación social, los sistemas de salud, hay que tratar que la gente tenga realmente la información adecuada porque muchas veces hay falsas promesas de cómo curar la diabetes”, aseveró el doctor Caballero.
Ana María, una paciente de 18 años, salvadoreña, que tiene diabetes tipo 1, quien no quiso proporcionar su apellido, asiste regularmente a sus chequeos médicos, considera que no siempre hay acceso a información clara en español sobre los síntomas tempranos como sed excesiva, cansancio o pérdida de peso. “A veces se confunden con problemas menores, así como me pasó a mí, yo fui diagnosticada a los 15 años, es una enfermedad muy dura; más cuando eres estudiante en la universidad y debes inyectarte todos los días insulina para poder vivir, yo ya me acostumbré pero no me deja de doler y me pregunto todos los días por qué a mí, pero agradezco a dios por la oportunidad de estar en es este país, de hablar inglés y ayudar a mis padres en el proceso de mi enfermedad”, comentó.
El doctor Caballero también hace referencia a las barreras culturales que impiden un diagnóstico temprano. “Como la diabetes no es una enfermedad que cause algún dolor o síntoma al principio, no se sabe que se está enfermo, pero alguien puede tener diabetes por 10 o 15 años sin tener ningún síntoma hasta que ya el azúcar está lo suficientemente elevada para comenzar a causar problemas, entonces es una combinación de factores que hacen que no se le preste la atención adecuada”.
Según la Office of Minority Health, una agencia federal de Los Estados Unidos que es parte del Departamento de Salud, en algunas familias, se prioriza “aguantar” o usar remedios caseros antes de buscar atención médica. También puede haber miedo o desconfianza hacia el sistema de salud.
“Si alguien no tiene acceso a los sistemas de salud, sino tiene seguro médico y una cobertura adecuada es menos probable que vaya a ver a su médico y no se hagan pruebas de laboratorio para detectar la diabetes, porque insisto al principio no hay síntomas. Pero muchos tienen cobertura médica y este es un problema grave porque el paciente latino no se siente identificado con los sistemas de salud porque bien no hay profesionales que hablen el idioma o que comprendan la cultura latina, que comprendan en qué consiste lo que comemos los latinos, cómo hacer cambios sin modificar complemente nuestras preferencias culturales y tradiciones, a veces se pide que se abandone completamente algo que estamos acostumbrados por décadas, obviamente no va a suceder tan fácil; entonces hace falta de que se creen programas lingüística y culturalmente apropiados para la comunidad latina que sean congruentes y factibles”, aseveró el experto endocrinólogo mexicano Enrique Caballero.
En la actualidad, por las redadas migratorias realizadas por ICE <United States Immigration and Customs Enforcement>, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Los Estados Unidos, por sus siglas en inglés; las personas tienen “Miedo por su estatus migratorio”, por ello algunas familias evitan hospitales o clínicas por temor a consecuencias migratorias, lo que retrasa diagnósticos importantes, como el de la diabetes.
El factor económico y laboral incide mucho, porque básicamente los hispanos tienen trabajos con horarios largos o sin flexibilidad, lo que hace difícil asistir a citas médicas. Perder un día de trabajo significaría también perder ingresos esenciales, que impida poner comida sobre la mesa de su casa. “Por otro lado también están los problemas socioeconómicos que a veces cuando se pide que se coma más saludable tenemos el concepto de que todo lo saludable siempre es más caro y no siempre es así, hay que aprender a mejorar la alimentación sin que se gaste más dinero”, puntualizó el doctor Caballero, fundador de la Iniciativa de Diabetes Latina en el Centro de Diabetes Joslin y el Programa de Diabetes dentro de la Clínica Española en el Brigham and Women's Hospital, ambos afiliados a Harvard Medical School.
Detectar la diabetes a tiempo evita complicaciones graves como hospitalizaciones, especialmente en niños con diabetes tipo 1, expresó Caballero, co-investigador del Programa Nacional de Previsión de Diabetes conocido como el DPP (Diabetes Prevention Program), que lleva 30 años de haber sido implementado como un estudio que se ha dado a conocer a nivel mundial para establecer de qué manera se puede prevenir la diabetes. “Y lo que hemos encontrado es muy sencillo, si alguien que tiene prediabetes que quiere decir que sus niveles de azúcar en la sangre no son normales ya, pero que están en una etapa intermedia entre lo normal y la diabetes, si el paciente tiene sobrepeso, con que baje un 7 a 10% de su peso corporal pueden disminuir el riesgo de desarrollar diabetes en un 58% que es porcentaje altísimo, es decir no se necesita bajar muchísimo de peso para disminuir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, este es un mensaje muy importante. ¿Cómo logramos esto? Se logró a través de guiar a la gente que haga dos cosas, una es mejorar su alimentación comiendo menos carbohidratos, azúcares, comiendo más proteínas, disminuyendo las grasas no saludables y por otro lado haciendo ejercicios más regularmente, 175 minutos a la semana; es decir 30 minutos por lo menos 5 veces a la semana, que no es mucho pero es necesario para que la gente vea cambios”.
El doctor Caballero admite que nuestra dieta latina es rica en carbohidratos, que es todo aquello que se convierte en azúcar, por ejemplo: el arroz, las tortillas, el pan, las habichuelas o frijoles, los postres, la papa, el guineo, la yuca, entre otros. “Otro gran problema que tenemos los latinos es que se consume demasiadas bebidas azucaradas como las sodas, aunque tengan bajo nivel de azúcar siguen teniendo mucha azúcar; los famosos jugos de frutas que uno piensa que por ser fruta es saludable, pero un jugo de fruta es simplemente la concentración de azúcar de esa fruta, es mejor comerse la fruta entera y no tomar jugos de frutas”, concluyó.
Es así, como detrás de cada medición de la glucosa y cada inyección de insulina que se pone a diario Christopher Brooks y en los más de 40 millones de personas en Los Estados Unidos que tienen diabetes, hay una historia de valentía que no se ve, es una prueba diaria de fortaleza y un desafío constante.